Climas: una íntima mirada a la vida de tres mujeres

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Climas es una película sobre mujeres escrita y dirigida por una mujer, que no necesariamente postula problemas exclusivos de las mismas, pero que los presenta desde su muy personal punto de vista. Es una cinta íntima, minimalista, preocupada más por sentimientos y sensaciones que por historias completas o de narrativa clásica. Son tres relatos conectados únicamente por la visión de su directora, presentándonos tres diferentes etapas en la vida de la mujer, etapas en las que ellas sufren o se ven en problemas que aparentemente no tienen solución. Es una cinta imperfecta, eso es cierto, pero también es una producción interesante y original.

La primera historia tiene como protagonista a una chica en plena pubertad llamada Eva (Claudia Ruiz del Castillo) que vive en la selva peruana, y está atravesando por el despertar de su sexualidad. El segundo relato se desarrolla en Lima y nos presenta a una mujer millonaria ya adulta llamada Victoria (Fiorella de Ferrari) que está tratando de manejar la culpa que siente por un trágico suceso. Por último, en la tercera historia, situada en al sierra, tenemos a una anciana (María Unocc) que se reencuentra con su hijo recién salido de la cárcel.

Climas es verdaderamente una película “indie”, o al menos lo que la mayor parte de gente cree que es una película “indie”: de ritmo lento, con planos largos, poco diálogo e historia minimalista. Hay cintas en donde este estilo en particular se siente forzado, como si el director o la directora quisiese desarrollarla de esa manera para que la acepten en festivales y gane premios. Felizmente, ese no es el caso de Climas. El filme y, por tanto, Enrica Pérez, está interesado más en los sentimientos y sensaciones que pueda generar que en la historia en sí, por lo que el estilo minimalista le sienta perfectamente. Los personajes dicen mucho más con expresiones faciales y acciones que con palabras, y todo se enfoca en los cuerpos y rostros de las mujeres: la manera en que sus cuerpos son violentados, o cómo los usan para trabajar, o como sufren, o como experimentan cambios naturales como el despertar sexual o el avance del tiempo.

De los tres relatos, el tercero es el más poderoso. Con una cara dura pero sorprendentemente expresiva, María Unocc logra desarrollar a un personaje muy interesante, enseñándonos la vida de una mujer que se encuentra en una edad en la que muchas personas son olvidadas por la sociedad, o incluso ignoradas, especialmente cuando se encuentran en lugares aislados. Es refrescante ver una historia que se enfoca en un personaje de este tipo, especialmente cuando la etapa de la vida en la que se encuentra nunca ha sido muy idealizada por el cine peruano. Unocc logra decir mucho con pocas palabras, y su historia es la que logró conmoverme más, especialmente teniendo en cuenta como termina.

Por otra parte, el relato protagonizado por Fiorella de Ferrari me pareció el más débil. A pesar de que la estética que Pérez maneja durante esta porción de la película es impresionante (la casa de Victoria es presentada como un palacio de hielo, minimalista, llena de paredes blancas y grises y frente a una fría playa en medio del invierno), sentí que la historia terminó cuando comenzaba a ponerse más interesante. Y a pesar de que De Ferrari tiene un par de momentos bastante efectivos, creo que pudo haber sido un poco más expresiva (no más abierta, porque eso no es lo que demanda su personaje), considerando los traumas que se supone Violeta ha sufrido.

La historia desarrollada en la selva no está del todo mal. La actuación de Claudia Ruiz del Castillo es muy buena, especialmente cuando uno recuerda que muchas de las actrices de su edad tienden a ser muy exageradas, y la manera en que su descubrimiento sexual es presentado, a pesar de ser algo predecible, funciona. Las miradas que se da con su supuesto tío y con un amigo de su edad, los momentos incómodos, la manera en que camina y en que baila, los celos por parte de su mejor amiga y los momentos curiosamente íntimos que tiene con ella… todo contribuye a la historia que se quiere contar, y aunque su desenlace es terrible y desgarrador, uno no puede evitar sentir que, quizás, pudo haber sido evitado.

Sin embargo, sí creo que la última escena de esta historia pudo haber sido tratada de manera diferente. Se trata de una representación incómodamente realista de un acto horrible, una escena que hizo que volteara la mirada hasta que terminara. El hecho de que el plano se quede en el rostro de la chica, el que ella parezca no disfrutarlo pero que a la vez emita algunos sonidos de placer, el que no haga absolutamente nada para pararlo y el que dure tanto en pantalla simplemente me puso la piel de gallina, y aunque estoy seguro de que esta era la intención de Pérez, quizás hubiese sido una mejor idea el no terminar la historia con esta escena. Al igual que en el relato Limeño, siento que todavía quedaba mucho qué contar, y al tener este acto como desenlace, en vez de chocar y horrorizar al público, creo que se le resta poder e impacto, abaratándolo hasta cierto punto.

Sin embargo, no hay duda de que la intención de Pérez y su equipo es de admirarse. Después de todo, el querer representar tres diferentes etapas en la vida de una mujer – el despertar sexual, la maternidad y la tercera edad – no es algo que se haya realizado antes en el cine peruano (hasta donde yo sé), y definitivamente era una misión difícil y delicada. Puede que las tres historias no sean igual de efectivas, pero considero que absolutamente todas tienen sus buenos momentos; las miradas penetrantes por parte de sus protagonistas; sus escenas de innegable conexión emocional con su público y sus secuencias desgarradoras.

Estéticamente, Climas es bella. Desde los parajes de la selva Amazónica hasta las gélidas playas Limeñas y las montañas de la sierra, Pérez hace uso de planos perfectamente compuestos y en muchos casos muy hermosos para contrastarlos con algunos de los actos más tristes que se llevan a cabo en sus historias. Sin embargo, en otros momentos hace uso de cámaras en mano y primeros planos de los rostros de sus actrices para enfatizar sus emociones, hacernos sentir que estamos en la misma habitación con ellas y poder empatizar con sus problemas.

Me gustó el que haya un estilo general muy propio de la directora a lo largo de la película, pero que a la vez cada relato tenga su propio tratamiento: la selva es presentada de manera realista y algo sucia, usando pocos planos abiertos, sintiéndose casi claustrofóbica; Lima es presentada de manera fría y austera, usando tonos pálidos (las paredes, las casas, el agua, incluso la piel de la actriz) y suaves movimientos de cámara; y por último, la sierra es presentada de manera hermosa, enfatizando los paisajes y cielos celestes y cristalinas aguas… todo lo que es naturaleza, desde los pollos de la protagonista hasta su fiel perro. El apartado visual jala el ojo, eso es cierto, pero también contribuye a la historia y hace que uno se mantenga interesado en ella a pesar del ritmo lento de la película al cual muchos pueden no estar acostumbrados.

 

¿Es Climas una película feminista? Honestamente no podría decirlo. Lo único que podría decir es que un filme sobre mujeres hecho por una mujer, y que ese punto de vista se siente a lo largo de toda la producción. Quizás la representación de los hombres es un poco exagerada (creo que no hay un sólo hombre en toda la película que sea presentado de manera positiva), y no todas las historias son igual de efectivas, pero tampoco puedo negar que la cinta me mantuvo atento durante toda su duración, y que, a fin de cuentas, las tres historias que Pérez decidió contar se sintieron muy íntimas y realistas y relevantes a nuestra sociedad contemporánea.

Con su tratamiento minimalista, y la capacidad por parte de Pérez de generar una atmósfera palpable a partir del silencio (aparte de haber pocos diálogos, también hace un limitado uso de la música ambiental), Climas es una fallida pero muy interesante película, la cual tiene más ambición y un objetivo más claro y personal que la mitad de las cintas que se estrenan en los cines nacionales cada año. Si es posible, traten de verla en el cine antes de este jueves 11 de junio; teniendo en cuenta la poca asistencia que ha congregado, es muy posible que no dure más de una semana en pantallas.

Avance oficial:

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