Leyenda: La Profesión de la Violencia

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Leyenda: La Profesión de la Violencia tenía mucho potencial. Considerando que cuenta una historia real, protagonizada por un par de fascinantes mafiosos británicos (ambos interpretados por el siempre intenso Tom Hardy), llena de violencia y engaños, el filme hubiese podido ser un drama estilo “Scorsese light”: no tan efectivo como algunas de las obras maestras que el consagrado director nos ha entregado a lo largo de los años, pero similar. Después de todo, el guión de Brian Helgeland (L.A. ConfidencialLa RevanchaCorazón de Caballero) contiene todos los ingredientes correctos.

Sin embargo, la película no causa una gran impresión. No me afectó mucho a nivel emocional, algunas escenas se sintieron forzadas, y una actuación principal en particular no terminó de convencerme. Tom Hardy pone a disposición todo su talento, pero desafortunadamente Helgeland prueba que imitar a Scorsese no es tan fácil, después de todo. Quizás debió concentrarse en desarrollar una cinta más difícil de comparar con producciones como Buenos Muchachos o Casino.

Nuestros protagonistas son Reggie y Ronny Kray (ambos interpretados por Hardy). Durante las décadas de 1950 y 1960, los hermanos Kray dominaron gran parte de Londres a través de su mafia. Tanto así, que el crimen organizado americano, representado por don Angelo Bruno (Chazz Palminteri, a quien no veía en una producción importante desde hace años) los terminó contactando para formar una suerte de alianza. Tal y como nos cuenta la esposa de Reggie, Frances (Emily Browning) a través de su narración, los hermanos eran casi intocables. Pero sus relaciones personales no eran igual de sólidas. El romance entre Reggie y Frances comienza bien pero va deteriorándose con el tiempo, y el carácter de Ronny, quien sufre de esquizofrenia paranoide, afecta negativamente al negocio por el que su hermano luchó tan duro.

Por otra parte, los Kray son perseguidos por el oficial Nipper Read (Christopher Eccleston), quien está obsesionado con atraparlos, y el contador de los Kray, Leslie Payne (David Thewlis) trata de mantener en balance la economía de la mafia. Sin embargo, Ronny no confía en él.

Los primeros dos tercios de Leyenda son bastante sólidos. Cuentan su historia de manera interesante y enérgica; utiliza una divertida banda sonora para complementar tanto las secuencias calmadas como las más violentas, y presenta a sus personajes más excéntricos de manera memorable, estableciendo claramente sus personalidades, ambiciones y motivaciones. No se trata de un material perfecto, pero funciona.

Sin embargo, la cosa va decayendo mientras la película se acerca a su final. El guión trata un par de momentos importantes con curiosa indiferencia, y Helgeland dirige escenas supuestamente emocionales con una frialdad digna de película de terror. A pesar de contener variadas secuencias de violencia y muerte, Leyenda terminó por dejarme frío, con una sensación de vacío que no me esperaba de una película que cuenta una historia tan interesante. Porque la historia es interesante; la vida de los Kray claramente fue fascinante. El problema es que Helgeland no logra hacer que uno se identifique con ninguno de sus personajes. Hasta el más “heroico” de ellos termina cometiendo actos horribles, por lo que para el final de la cinta, a uno ya no le importa quien vive o quien muere.

Como los Kray, Hardy da un par de actuaciones memorables. Interpreta a Reggie como el hermano más cuerdo, más calmado, pero también como alguien que guarda en secreto un lado oscuro, violento. Demuestra ser extremadamente carismático en las escenas que comparte con Emily Browning al principio de la película, lo cual contrasta con sus actitudes hacia sus enemigos, o incluso sus trabajadores más incompetentes. Hardy logra darle dimensión a un personaje que muy fácilmente hubiese podido ser un cliché de película de mafiosos, lo cual no es una tarea fácil.

Por otra parte, a Ronny lo interpreta de manera bastante más caricaturesca. Le da un timbre de voz grave (similar a la voz que le dio a Bane en El Caballero de la Noche Asciende, curiosamente), y demuestra en varios momentos que puede interpretar a alguien verdaderamente loco sin ningún problema. Las escenas más vistosas son definitivamente las más divertidas (“A SHOOTOUT! Like a Western…”), pero es en los momentos más emocionales y callados que Hardy logra otorgarle algo de inesperada humanidad al personaje.

Las actuaciones secundarias son variadas. Como el policía que persigue a los Kray, Christopher Eccleston está desperdiciado. No tiene mucho que hacer, tanto así que desaparece por buena parte de la película únicamente para regresar de manera anticlimática; algo me dice que varias de sus escenas fueron eliminadas en el corte final. David Thewlis resalta como el sospechoso contador, Chazz Palminteri hace lo que mejor sabe hacer (o sea, interpretar a un mafioso italiano), y Emily Browning no termina de convencer como Frances. Su actuación es plana, monótona, y hasta por momentos poco expresiva. El personaje sufre un cambio importante durante el último tercio de metraje (está presente en el guión), pero Browning no logra evidenciarlo ni un poco a través de su interpretación. El papel requería a una actriz con más carácter (y quizás más experiencia) para poder desarrollarlo de manera creíble.

Leyenda nos trae una exploración algo superficial de la vida de los hermanos Kray durante los años 50 y 60—logra contarnos todos los sucesos importantes, pero no llega a ahondar demasiado en la razón de su éxito, o en la manera en que eran percibidos por amigos, rivales o el público en general. La película carece de sorpresas, y aunque la mayor parte de actuaciones son buenas (a excepción de la de Browning), no son suficiente para hacer que uno se adentre en el mundo que Helgeland a logrado recrear. Leyenda no es mala—es entretenida, maneja un buen ritmo, y hace un buen uso de la música de la época. El problema es que, considerando el material en el que está basada, pudo haber sido mucho mejor.

Avance oficial:

63%
Puntuación
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