Coco

December 12, 2017 0 Comments

Videocrítica:

 

Puede que “Coco” no sea la mejor película en la filmografía de Pixar —definitivamente no llega igual a magníficas producciones como “Toy Story 3” o “Intensa-mente”—, pero ciertamente es de las películas más emotivas que haya hecho últimamente (no tiene punto compararla a productos decepcionantes como “Cars 3”, por ejemplo). “Coco” hace lo que Pixar saber hacer tan bien: causar reacciones emocionales muy fuertes en su público a través de una historia sencilla pero muy humana, personajes memorables y adorables, y un estilo visual simplemente impresionante.

 

“Coco” se ha estrenado en el momento preciso, en una época en la que los Estados Unidos tiene como presidente a una mandarina con peluca, un xenófobo que pretende botar a todos los inmigrantes que pueda del país, y construir una supuesta muralla en la frontera con México para “proteger” a sus compatriotas (esto último cada vez parece tener menos posibilidades de suceder). El hecho de que Disney y Pixar haya decidido estrenar una cinta familiar tan arraigada en la cultura Mexicana no puede dejar de interpretarse como una cachetada a todo lo que Donald Trump representa; y una cachetada muy bien merecida, dicho sea de paso.

 

El filme se desarrolla durante el Día de los Muertos, cuando los espíritus de los fallecidos pueden visitar brevemente a sus familiares en el mundo de los vivos. Nuestro protagonista es Miguel (Anthony Gonzalez), un chico que sueña con ser músico, a pesar de haber sido criado en una casa donde la música está prohibida. Nada impedirá que cumpla su sueño, sin embargo, y mucho menos cuando su ídolo, el músico fallecido Ernesto de la Cruz (Benjamin Bratt) lo inspira tanto. Es por ello que decide participar en un concurso de talentos, lo cual, debido a una serie de eventos que no pienso revelar, lo catapulta al Mundo de los Muertos. Para escapar, tendrá que recibir la ayuda del esqueleto Héctor (Gael García Bernal), y conocer a su ídolo, pero muchos de sus familiares ya fallecidos, incluyendo a Mama Imelda (Alanna Ubach), no querrán que haga esto último.

 

 

Muchos de los temas que la película desarrolla han sido vistos en filmes animados previos, lo cual felizmente no quiere decir que no funcionen en esta nueva historia. “Coco” tiene mucho qué decir sobre el valor de la familia, y la importancia de seguir los sueños de uno sin sacrificar a los que ama más, y aunque por momentos puede carecer de cierta sutileza, estos temas están lo suficientemente bien manejados como para que se transmitan con claridad y emotividad. Lo que me gustó más de “Coco” es que jamás subestima a su público, lo cual resulta en un producto final que puede ser disfrutado tanto por lo más pequeños de la casa, como por sus padres.

 

De hecho, disfruté mucho también de la manera en que la cinta maneja el tema de la muerte a través de su representación de la cultura mexicana. Al darle tanto valor a la familia, a los seres queridos, “Coco” da a entender que la muerte no es algo que se debe llorar ni por lo que se debe sufrir; más bien, la muerte es un paso más en la jornada que cada uno debe tomar, y los seres queridos que han fallecido deben ser honrados y, más importante, recordados. Esto no quiere decir, afortunadamente, que el filme evite tocar temas más oscuros; es más, aparte de la muerte “normal”, por así decirlo, introduce el concepto de un final bastante más permanente, el cual se lleva a cabo cuando alguien en el mundo de los muertos es olvidado en el mundo de los vivos.

 

Fuera del contenido temático, “Coco” tiene todas las características que cualquier buena película animada debería poseer: los personajes centrales son adorables, y uno puede identificarse fácilmente con el protagonista; el diseño de los animales y los monstruos es original y muy colorido, y el guion mezcla el humor y la ternura con la emoción y los temas más serios de manera muy balanceada. Siendo los genios de Pixar tan buenos a la hora de generar reacciones emocionales en su público, “Coco” logra hacer que uno llore, grite de la emoción, ría y hasta reflexione sobre su propia mortalidad. Esto es algo que muy pocas películas familiares logra hacer, y menos con la facilidad de “Coco”.

 

Visualmente, “Coco” es de las cintas más impresionantes en la filmografía de Pixar; es verdaderamente espectacular la manera en que dicha productora logra elevar la valla con cada nuevo proyecto que estrena en los cines. El diseño de los personajes es verosímil y caricaturizado a la vez, y el Mundo de los Muertos es mostrado como un lugar feliz, colorido, lleno de gente alegre y música y panoramas que lo dejan a uno con la boca abierta. Amé los detalles; el movimiento en ciertos fondos, la textura de la piel de los personajes e incluso su pelo, y los efectos más vistosos, como cuando Miguel pasa de un mundo a otro.

 

 

Incluso cabe mencionar la dirección visual de la película; “Coco” contiene cierta verosimilitud en sus planos y movimientos de cámara, simulando el uso de diferentes lentes en diferentes planos, e incluso movimientos tipo cámara en mano en algunas escenas. Esto hace que la historia se sienta más real, y por ende, a uno casi ni le cueste meterse en ella e identificarse con los personajes. Es una estética hermosa, pero a la vez, bastante práctica.

 

Evidentemente, la música es de extrema importancia en “Coco”, y aunque no me animaría a decir que TODAS las canciones son memorables y pegajosas, en general funcionan para otorgarle una palpable identidad Mexicana a la historia. La canción principal, llamada “Recuérdame”, es espectacular —y va muy bien con los temas que maneja el guion—, y la música incidental de Michael Giacchino complementa a la perfección a las imágenes en pantalla.

 

Luego de proyectos decepcionantes como “Un buen dinosaurio” o “Cars 3”, “Coco” representa un regreso a lo que Pixar sabe hacer mejor: mezclar emotividad con diversión, humor, y grandes cualidades visuales para desarrollar una historia que hará lagrimear a más de uno. En serio, si es que quieren mucho a su familia, y en especial a sus abuelas, terminarán moqueando durante los últimos veinte minutos de metraje. “Coco” es, junto con el anime “Your Name”, la mejor película animada que se ha estrenado este año, y una historia que recomiendo vayan a ver con la familia entera. Tiene de todo, desde música alegre y valiosas lecciones de vida, hasta un perro peruano sin pelo que acompaña al protagonista; ¿qué más podríamos pedir?

 

Nota: la proyección a la que asistí ya no incluía al infame corto de “Frozen” protagonizado por Olaf, por lo que no puedo comentar nada al respecto.

 


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