The Disaster Artist (Obra Maestra)

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La historia de “The Room” es una de éxito involuntario; la historia de un hombre obsesionado con cumplir su sueño, a pesar de no tener la más mínima idea de cómo hacerlo. “The Room” es una de las peores películas jamás hechas, pero también es una de las más divertidas, tanto así que, con el tiempo, se ha convertido en un clásico de culto con legiones de fanáticos alrededor del mundo. Habiendo visto una buena porción de la filmografía de Ed Wood y otros directores de bajo calibre, puedo decir que “The Room” es uno de mis desastres favoritos; un filme que sigue dándome risa a pesar de haberlo visto más de cinco veces desde que lo “descubrí” hace un par de años.

“The Room” se hizo tan conocida por su ineptitud, que uno de los protagonistas —y el mejor amigo del director— escribió un libro sobre la producción de la película. Leí “The Disaster Artist” el año pasado, y me divertí de lo lindo; es un libro que cuenta una historia verdadera casi imposible de creer, protagonizada por personas que uno no puede llegar ni a imaginarse. Es una tragedia, una comedia, y una historia de valor y de caprichos, y es uno de mis libros favoritos del año pasado. Felizmente, puedo declarar que su adaptación cinematográfica logra generar las mismas emociones.

“The Disaster Artist”, dirigida y protagonizada por James Franco, es perfecta para aquellos que, como yo, sean fanáticos de “The Room”. Resume de manera concisa y entretenida el libro escrito por Greg Sestero, y logra humanizar la relación entre él y el creador de “The Room”, Tommy Wiseau. Desde la primera escena se nota que es una labor de amor por parte de Franco, un proyecto al que le inyectó toda su pasión y energías; similar, de hecho, a lo que hizo Wiseau con su ópera primera, solo que con un resultado final de mayor calidad.

La cinta es presentada desde el punto de vista de Sestero (Dave Franco), un joven aspirante a actor que toma clases en San Francisco con la esperanza de convertirse en una estrella de Hollywood. Es ahí que conoce a Wiseau (James Franco), con quien entabla rápidamente una fuerte amistad. Casi sin conocerse, se mudan juntos a Los Ángeles, donde esperan convertirse en estrellas de cine, pero el plan no funciona del todo. Luego de que el agente de Greg no logra conseguirle mucho trabajo, y luego de que Wiseau ni siquiera logra CONSEGUIR un agente, ambos toman una decisión: si Hollywood no les da una oportunidad, pues ellos harán su propia película para hacerse famosos.

Sin ser el dinero un problema —el vampirezco Wiseau tiene fondos ilimitados, por alguna razón—, Tommy escribe un guión, y es así como nace “The Room”. Él y Greg consiguen el equipo necesario para filmar —lo compran en vez de alquilarlo—, hacen un cásting, y comienzan a grabar… a pesar de que Tommy, claramente, no tiene la más mínima idea de lo que está haciendo. Pero nada de esto evitará que cumpla su sueño y haga una película para proyectarse en la pantalla grande.

La manera en que James Franco se TRANSFORMA en Wiseau es impresionante. No solo lo imita; realmente logra convertirse en este peculiar hombre, tanto así que, desde su primera escena, uno termina viendo a Tommy Wiseau en pantalla, no a James Franco. Se nota a leguas que el actor-director ha estudiado a su sujeto de manera muy minuciosa; todo, desde el movimiento de su cuerpo, hasta su divertido acento, y su mirada, es 100% Tommy Wiseau. Es un poco caricaturesco y un poco ridículo, pero Tommy es así en la vida real —y ciertamente lo fue mientras filmaba “The Room”—, por lo que se puede decir que se trata de una interpretación muy fidedigna. De hecho, fue aprobada por el mismísimo Wiseau (tiene un cameo en la película).

Dave Franco hace un buen trabajo, también, aunque el hecho de que no se parezca demasiado al verdadero Greg Sestero rompe un poco la ilusión. No obstante, es necesario mencionar que es este personaje el que le otorga algo de corazón a la película. La relación entre Greg y Tommy funciona porque uno realmente siente que el primero le tiene cariño —y de repente un poco de pena, así como curiosidad— al segundo. Se trata de un “bromance” muy particular, lleno de altibajos y momentos incómodos. Sí, Tommy es una persona frecuentemente detestable —consideren, si no, la escena en la que maltrata a su actriz mientras graban una escena de sexo—, pero ambos Francos logran humanizarlo lo suficiente como para que uno se sienta ORGULLOSO de su trabajo hacia el final de la historia.

El reparto secundario es notable. Seth Rogen es hilarante como Sandy, el sarcástico supervisor de guión; Alison Brie interpreta a Amber, la novia de Greg; y Josh Hutcherson y Zac Efron (aunque no lo crean) tienen roles breves como algunos de los actores de “The Room”. Además, el filme cuenta con cameos de celebridades como J.J. Abrams, Kristen Bell, Adam Scott, Zach Braff y Kevin Smith, quienes aparecen en un prólogo hablando apasionadamente sobre “The Room” (uno de los momentos más destacables del filme, dicho sea de paso).

A diferencia del libro, que entrelaza la historia más personal de Sestero con la realización de “The Room”, la película de “The Disaster Artist” maneja una estructura más lineal, lo cual ayuda a resumir algunos momentos potencialmente redundantes, y le otorga un ritmo sorprendentemente ágil a la historia. Las escenas en donde vemos a los actores filmar “The Room” resultan ser fascinantes porque vemos pedacitos de la película, recreados detalladamente con artistas como Franco y Hutcherson. Me encantaría ver una versión de “The Room” actuada por estos personajes; al menos los “bloopers” que aparecen antes de los créditos finales (colocados lado a lado con las imágenes de la película verdadera) nos dan una idea de cómo podría ser eso.

“The Disaster Artist” es una película sorprendentemente conmovedora, la cual hace que uno sienta pena, rabia, y finalmente, orgullo, por un personaje extremadamente fallido y, por momentos, odioso. Sí, es muy graciosa, especialmente a la hora de mostrar los pormenores de la filmación de la película, pero lo más importante es que logra probar que cualquiera puede cumplir sus sueños si es que no se rinde y hace las cosas apasionadamente; el chiste es que algunos no toman el mismo camino al éxito que otros. El caso de Greg Sestero y Tommy Wiseau es uno muy particular, y uno que no me arrepiento —para nada— de haber experimentado ni en el libro, ni en esta excelente película.

Avance oficial:

88%
Puntuación
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