El robo perfecto

0

Debido a lo populares que resultaron ser los blockbusters basados en súper héroes (ya sean de DC o de Marvel) o las grandes franquicias y secuelas, cada vez resulta más difícil ver una película de mediano presupuesto en la cartelera comercial; usualmente, las películas se dividen entren las mega producciones de presupuestos ridículos, o las indies, muchas de las cuales tienen aspiraciones a premios como los Óscar. Por eso resulta tan refrescante el poder ver un filme como “El robo perfecto”, un policial poco original que, sin embargo, aprovecha al máximo su premisa, extrayéndole toda la tensión y emoción posible.

 

Sí, mucho se ha dicho y escrito sobre lo similar que es la película a la clásica “Heat”, de Michael Mann; y es cierto que ambos filmes se parecen tanto en estructura de trama, como en personajes. Pero cualquier policial que se compare a la cinta de Mann va a salir perdiendo, a menos que termine siendo particularmente espectacular. Es por ello que resulta más práctico —y más lógico— considerar a una película como “El robo perfecto” bajo sus propios términos, y en ese sentido, pues se trata de un producto bastante cumplidor.

 

El filme nos muestra el desarrollo del titular robo perfecto, tanto desde la perspectiva de los criminales, como de los policías. En el primer grupo tenemos a un líder llamado Merrimen (Pablo Schreiber), quien tiene a su equipo a matones como Bosco (Evan Jones), Levi (50 Cent), y Donnie (O’Shea Jackson Jr.). Merrimen se ha estado haciendo conocido por sus robos a bancos, pero su más reciente plan es el más ambicioso de todos: robar $30 millones —imposibles de rastrea— de la Reserva Federal de Los Ángeles, lugar que nunca antes ha podido ser asaltado por nadie.

En el segundo grupo, tenemos a los miembros del Departamento de Crímenes Mayores del Sherriff, liderado por Nick Flanagan (Gerard Butler), un oficial eficiente, pero corto de paciencia y con una vida privada desastrosa. Cuando él y su equipo se enteran de lo que Merrimen y compañía traman, harán todo lo posible por detenerlos, por más complicada que pueda resultar la tarea (en muchas instancias, por culpa de los problemas personales de Nick).

 

En términos narrativos, “El robo perfecto” no es el policial más novedoso que jamás haya visto. Nick es el típico oficial rudo y violento, un protagonista con el cual, por momentos, resulta algo difícil empatizar, ya que se comporta como un idiota tanto con su esposa, Debbie (Dawn Olivieri) como con sus compañeros. Y la sección en donde se revela la manera en que los ladrones planean ejecutar el robo, aunque tensa, presenta varios problemas lógicos, los cuales convierten a toda la operación en un ejercicio de imposibilidades y coincidencias. Hay que tenerle paciencia a “El robo perfecto”; si uno no se mete en la historia, podría terminar por hartarse de ella debido a algunos de los saltos lógicos que comete.

 

No obstante, el primerizo director Christian Gudegast compensa la mayor parte de las deficiencias del guión que él mismo escribió con sus decisiones directoriales. “El robo perfecto” está filmada con estilo y eficiencia; Gudegast hace un buen uso de tomas aéreas —consideren el primer plano de la película, realmente impresionante— y de encuadres elegantes para desarrollar tensión y suspenso. Los tiroteos son emocionantes, y todo aspecto técnico, desde el excelente diseño de sonido (¡vaya que los disparos son fuertes!) hasta los efectos prácticos, contribuyen a una palpable sensación de peligro. La única excepción es un plano de drone con GoPro durante la balacera final que se ve ridículamente fuera de lugar.

 

De hecho, lo más sobresaliente de “El robo perfecto” es que se siente, no necesariamente como una historia realista, si no más bien como un filme que se desarrolla en un mundo verosímil y sucio, en donde las consecuencias pueden llegar a ser trágicas. La película tiene bien merecida la clasificación para mayores de 18 años sin abusar de las tripas o torturas; la muerte está por todas partes, pero Gudegast jamás desarrolla la historia de manera explotadora ni mucho menos. Esta no es una película de acción para adolescentes; se trata de un producto un poco más maduro, un poco más perturbador y brutal.

Gerard Butler es convincente como Nick, convirtiendo al personaje es un hombre intimidante y lleno de conflictos internos. Sí, ama mucho a sus hijas, pero a la vez, trata muy mal a su esposa —no físicamente, al menos—, lo cual hace que sea difícil identificarse con él. De hecho, hay momentos en los que uno no está seguro si Gudegast quiere que uno lo apoye o no; al menos Butler trata de otorgarle algo de carisma a Nick, como para que no caiga tan pesado. Pablo Schreiber está sorprendentemente calmado como Merriment —un poco de sobreactuación le hubiera caído bien al personaje—, pero un notable O’Shea Jackson Jr. interpreta a Donnie , al menos inicialmente, como una buen persona que se ve involucrada en peligrosas —e imprevisibles— circunstancias. 50 Cent, por su parte, no tiene mucho qué hacer.

 

“El robo perfecto” es demasiado larga; es una película de dos horas y veinte minutos de duración que, con veinte minutos menos de metraje, hubiera resultado más digerible y divertida. Hay varias escenas cuya presencia es justificada dentro de la construcción de los personajes, pero que no ayudan a avanzar la trama o a que uno se identifique con Nick o algún miembro de su equipo. Las escenas entre Butler y Olivieri se sienten particularmente artificiales, convirtiendo al primero en un verdadero matón, en vez de un policía honorable. Estos momentos, felizmente, son compensados por secuencias bien escritas y mejor dirigidas, como la primera interacción entre Nick y Donnie (una especie de interrogatorio policial, pero menos formal), o la balacera final, seguida por una mortal persecución.

 

“El robo perfecto” es un policial cumplidor, un ejercicio de acción y suspenso que hubiera podido ser incluso mejor si Gudegast se animaba a quitarle algo de “grasa” a la historia. Las balaceras son intensas y emocionantes, las actuaciones son decentes —Butler y Jackson Jr son particularmente buenos—, la dirección de Gudegast tiene estilo, y el giro narrativo final es tanto sorprendente como satisfactorio. Puede que “El robo perfecto” no le llegue ni a los talones a “Heat”, de Michael Mann, pero no tiene que hacerlo; es lo suficientemente entretenida como para justificar su presencia en la cartelera local. Se supone que Gudegast ya está preparando una secuela; con tal de que la calidad se mantenga —o incluso mejor, seeleve—, no me importaría ver más cintas protagonizadas por (algunos de) estos personajes.

Avance oficial:

75%
Puntuación
  • Mi calificación

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.