Locamente millonarios

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Las comedias románticas ya no son lo que eran antes. No solo porque, hoy en día, ya no aceptamos algunos de los clichés que hasta hace una década eran socialmente aceptables —especialmente los relacionados al rol de la mujer—, si no también porque, simplemente, ya no se producen tantas comedias románticas como antes. Esto está relacionado a la proliferación de los blockbusters millonarios —especialmente las películas de super héroes— y la existencia cada vez más comprometida de las cintas de mediano presupuesto en Hollywood. En el Hollywood del 2018, se producen o filmes de presupuestos ridículamente enormes, o indies con intenciones artísticas u orientadas a las ceremonias de premios y festivales.

Pero ese es un tema para otro día. El punto es que resulta placenteramente sorprendente el encontrar una película como “Locamente millonarios” —no solamente porque se trata, efectivamente, de una comedia romántica, si no también porque se trata de una comedia romántica protagonizada por actores asiático-americanos y asiáticos. Considerando lo blanqueado que ha estado el género por décadas, uno debería agradecer el poder encontrar una oferta como esta, y especialmente una oferta tan bien hecha como esta. (Aunque, si como varios colegas, son fanáticos del verdadero cine asiático, y no de las producciones Hollywoodenses, posiblemente no les parezca nada del otro mundo).

Dejando de lado su visión ligeramente materialista y de cuento de hadas, “Locamente millonarios” es una entretenida y encantadora comedia romántica, una historia basada en el libro del mismo nombre que, para sorpresa de nadie, resultó ser todo un éxito de taquilla en varios países del mundo. Me corrijo —posiblemente sí fue una sorpresa para los mismos ejecutivos que pensaban que una cinta como “Pantera Negra”, protagonizada casi exclusivamente por actores afroamericanos, tampoco podía ser un éxito de taquilla. Creo que ya es hora de cambiar de ejecutivos en Hollywood y traer un poco de sangre nueva, ¿no?

“Locamente millonarios” se centra en el romance entre Rachel Chu (Constance Wu), una profesora chinoamericana de economía, y Nick Young (Henry Goulding), un chico guapo, alto y carismático de origen singapurense. Al comenzar la película, ya van un año saliendo, y aunque ninguno de los dos dice nada sobre tomar el siguiente paso para solidificar su relación, Nick se manda con algo bastante interesante: invita a Rachel a Singapur a conocer a su familia e ir a la boda de su hermano.

Es así que Rachel se entera que Nick viene de una familia de billonarios, y que es una cuasi celebridad en su país natal. En un inicio, esto parece no traerle demasiados problemas, pero cuando conoce a su madre, Eleanor (Michelle Yeoh) se da cuenta de la verdadera naturaleza de su familia: le dan demasiada importancia al apellido, al poder, y a los beneficios que ella podría traerle a los Young. Siendo de orígenes bastante humildes, esto último definitivamente es una desventaja para Rachel. Pero como suele pasar en este tipo de filmes, con algo de suerte, el amor podrá vencer cualquier obstáculo que se interponga entre nuestros dos protagonistas.

La premisa suena como algo extraído de una telenovela mexicana: tenemos a la chica relativamente humilde pero inteligente y exitosa, que se enamora del joven guapo y millonario, y que no se aceptada por la familia. Tenemos a la madre sobreprotectora, a los amigos alocados y adictos de las fiestas, al familiar gay que se encarga de cambiarle el look a la protagonista, y por supuesto, escenas de lujo desmedido que podrían hacerle sentir como Cenicienta a cualquiera. Lo bueno de “Locamente millonarios” es que, a pesar de tener todo este material, no se siente como una telenovela; el drama es menos exagerado, las actuaciones son más verosímiles, y el desarrollo de los personajes es menos caricaturesco. El director Jon M. Chu (“G.I. Joe 2” —sí, en serio) mantiene un delicado balance entre lo fantasioso y lo relativamente realista con cierto éxito.

Ayuda, también el que las actuaciones le otorguen bastante humanidad a cada personaje. Constance Wu es encantadora como Rachel —uno ve este mundo de dinero, lujos, traiciones y tradiciones desde su perspectiva, lo cual hace que sea fácil identificarse con ella (a menos que uno sea un billonario asiático, por supuesto). Su química con Henry Goulding es palpable, y este último convierte a Nick en el chico prácticamente perfecto —uno no lo odia ni siquiera cuando comete un grave error en relación a su romance con Rachel (como suele pasar en este tipo de historias). La gran Michelle Yeoh le otorga clase y elegancia a la película —es la perfecta suegra fría— y Akwafina y Ken Jeong, interpretando a los personajes secundarios cómicos —nuevamente, como suele pasar en este tipo de historias— son hilarantes porque son utilizados con mesura.

Estoy seguro que la novela original ahonda mucho más en las tradiciones de Singapur y en su cultura, pero lo que obtenemos en la película es suficientemente intrigante como para que uno se anime a aprender más luego de verla. En todo caso, le otorga un carácter distinto a la cinta, como para que se logre diferenciar de otras comedias románticas del montón. Sí, es cierto que el filme podría haber profundizado más en las diferencias entre los asiáticoamericanos y los asiáticos de Singapur, en las diferencias de clase, y en la conservación de las tradiciones en el mundo moderno, pero estamos hablando de una comedia romántica —esperar algo así de “Locamente millonarios” sería, francamente, poco realista. Todo lo que nos otorga en un romance fantasioso, encantador (como algo sacado de un cuento de hadas), y lo hace muy bien.

“Locamente millonarios” no es solamente una comedia romántica que logra escapar de algunos de los clichés del género, alejándose de sus raíces potencialmente telenovelescas —también es la prueba máxima de que un blockbuster protagonizado enteramente por actores asiáticos puede ser un éxito de taquilla. Esta película, junto con “Buscando” —thriller protagonizado por John Cho—, debería generar algún tipo de cambio en la mentalidad de los ejecutivos Hollywoodenses— o no. Conociéndolos, lo más probable es que solo se animen a sacar la secuela (ya anunciada) y nada más. Pero mientras uno espera a que dicho filme se estrene, puede darse el lujo de ser, aunque sea, un poquito más optimista.

 

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