Si la primera entrega de “Los tipos malos” fue una inesperada y enérgica película animada de atracos y criminales, la secuela no solo nos da más de lo mismo, si no que le permite a sus personajes evolucionar y crecer. Le suman a eso un estilo de animación y ritmo todavía más enérgicos, y una narrativa que no hace más que aumentar los riesgos para nuestros protagonistas, y “Los tipos malos 2” se convierte rápidamente en una segunda parte que no decepciona para nada. Como toda buena película familiar, de hecho, resulta entretenida tanto para los niños —es decir, su público objetivo principal—, como para los adultos que los estén llevando a la sala de cine.
“Los tipos malos 2” comienza con un prólogo en el pasado, donde vemos el primer atraco en el que trabajó Tarántula / Redes (voz de Awkwafina) junto al resto de los tipos malos: Lobo (Sam Rockwell), Tiburón (Craig Robinson), Piraña (Anthony Ramos) y Serpiente (Marc Maron). Ya en el presente, nos enteramos que, luego de reformarse en la película previa, nuestros protagonistas son incapaces de conseguir trabajo, siendo rechazados en todas partes debido a su pasado criminal. No obstante, inspirado por su cuasi novia Diane Foxington (Zazie Beetz) ahora convertida en la gobernadora de la ciudad, Lobo decide ayudar a la Comisionada Luggins (Alex Borstein) a atrapar a un misterio criminal que está robando todo tipo de artefactos valiosos y raros.

Resulta que dicho criminal, pues, es la inescrupulosa Kitty Kat (Danielle Brooks) quien, junto a dos secuaces, está en busca de todo tipo de objetos hechos de un material raro llamado MacGuffinito (¡ja!). ¿Por qué es que lo quieren? Eso no lo revelaré. Lo importante es que Kat y compañía extorsionan a los ex Tipos Malos para que las ayuden, lo cual hace que la ciudad entera crea que se han convertido en, bueno, tipos malos nuevamente. Pero como el buen Lobo siempre tiene un plan en mente, hace todo lo posible por ir en contra de lo que Kat le pide. Y por supuesto, está también Diane, quien todavía confía en su casi interés amoroso.
Si han visto la primera película hace poco o la recuerdan muy bien, “Los tipos malos 2” se siente como una extensión natural de lo que vino antes. Pero si no la han visto o recuerdan poco, el filme hace un buen trabajo resumiendo los eventos de la cinta previa, como para que nadie se pierda. En todo caso, igual recomiendo que vean la primera entrega, ya que esta secuela se enfoca bastante en hacer crecer a sus personajes, quienes intentan mantener la buena reputación que lograron obtener en su aventura anterior. Además, tenemos de vuelta a personajes como el Señor Mermelada (Richard Ayoade), quien por estar en la cárcel se ha vuelto musculoso, y tiene un rol qué cumplir en esta historia.
Fuera de todo aquello, lo que más me gustó de “Los tipos malos 2” es que nos entrega más y más, aparentemente con la mentalidad de que “más es mejor”. Ese no es siempre el caso, pero en esta ocasión, felizmente resulta en una cinta que se siente incluso más enérgica, emotiva y colorida que la anterior. Agradezco, además, que la historia no sea una simple repetición o regurgitación del primer filme, y que más bien lidie, hasta cierto punto, con las consecuencias de lo que vino antes. Puede que los Tipos Malos se hayan convertido en Tipos Buenos, pero eso no quiere decir que todo el mundo confíe en ellos ahora —de hecho, como se ve claramente, hay mucha gente que aprovecha cualquier error que puedan cometer para traicionarlos y manifestar que en realidad nunca cambiaron de bando.

Visualmente, “Los tipos malos 2” es de lo más alocado que puedan ver este año. El estilo de animación de la primera entrega se mantiene, haciendo uso de colores encendidos, elementos en 2D mezclados con animación en 3D para alejarse todo lo posible de lo realista, y movimientos de cámara rápidos y furiosos. Pero aparte de eso, el director Pierre Perifel hace uso de nuevos recursos como reacciones con estilo de animación en 2D tradicional, como para que no todo en “Los tipos malos 2” se sienta demasiado familiar o repetitivo. De hecho, la película nunca pierde la energía, operando bajo una lógica de caricatura tradicional, donde los personajes pueden resistir todo tipo de golpes, caídas y accidentes (y hasta viajes al espacio exterior sin mayor preparación física).
Adicionalmente, disfruté de los nuevos villanos —Kitty Kat es una figura imponente y manipuladora, que demuestra ser la contraparte perfecta para Lobo. Y a diferencia de muchas otras producciones familiares de animación, “Los tipos malos 2” no tiene miedo de incluir elementos románticos, entre ellos una inesperada relación entre Serpiente y la pájaro Susan (Natasha Lyonne), con beso perturbador y todo, y una amistad que podría convertirse en romance entre Lobo y Diane. Obviamente todo sigue siendo apropiado para públicos menores, pero resulta refrescante ver una cinta de este tipo que hace algo más que simplemente incluir acción, chistes y diálogos que avanzan la trama.
Debería quedar claro, entonces, que la pasé bien con “Los tipos malos 2”. Si disfrutaron de la primera película, esta secuela debería gustarles incluso más, ya que trae de vuelta a sus personajes favoritos y los obliga a cambiar y enfrentarse a retos nuevos (en particular, disfruté de la breve nueva personalidad de Serpiente, quien comienza la película yendo a Yoga, tomando mate, y hablado de Paz y Amor). Y por supuesto, ayuda el que la cinta esté expertamente animada (esta vez por Dreamworks Y Sony Pictures Imageworks), luciendo absolutamente espectacular y estilizada. Se que ninguno de los dos filmes han sido tremendos taquillazos, pero igual espero que les haya ido lo suficientemente bien como para que saquen una tercera parte. Estoy seguro que Perifel y compañía serían capaces de cerrar la trilogía con broche de oro.
Avance oficial:
- Mi calificación