Resulta difícil creer que el director de “El descenso” y un par de notables episodios de “Juego de tronos” es el responsable de “Compulsión”. Pero revisando mejor su filmografía, uno va dándose cuenta de que el británico no ha estado en tan buena racha, precisamente. Su remake o reboot de “Hellboy” estuvo plagado de problemas (muchos de los cuales no fueron su culpa, a decir verdad), y las últimas películas que ha estado produciendo y hasta escribiendo junto a su novia, la actriz Charlotte Kirk, no han sido bien recibidas… bueno, por nadie. Y lamentablemente “Compulsión” no es la excepción.
Lo que tenemos acá, entonces, es un thriller que intenta ser erótico, emocionante e intrigante, y que falla en los tres intentos. Se trata de una historia que, para el final, el espectador se da cuenta no tiene pies ni cabeza, y que se ve afectada, lamentablemente, por actuaciones que podríamos llamar “de principiante” si es que nos sintiéramos amables. El resultado en una película que hubiese tenido sentido se estrenara a la medianoche en Cinemax hace veinte años —en la época de oro del cable—, pero que al verse en casa o en cines, no hace más que generar una sensación terrible de vacío y hasta irritabilidad. Sé que Marshall es un cineasta talentoso; solo espero que algún día vuelva a mostrarnos aquel talento en pantalla.

Nuestra protagonista es Evie (Anna-Maria Sieklucka), una chica que decide mudarse temporalmente a la isla de Malta para cuidar de la enorme casa que su acaudalado padre tiene ahí. Apenas llega, sin embargo, es acosada por el taxista que la lleva a su hogar. Y cuando llega ahí, se encuentra con un par de vecinos peleando escandalosamente. No es, pues, una buena primera impresión. No obstante, estos dos últimos terminan congeniando con la chica, pero no porque tengan buenas intenciones. El musculoso Reese (Zach McGowan, de “Black Sails”) está endeudado con la mafia local, por lo que su enamorada, la sensual Diana (Charlotte Kirk) decide comenzar a seducir a Evie, para que eventualmente pueda hacerse de la plata escondida que el padrastro de esta última tiene en su casa.
Es así que se va desarrollando un juego erótico-lésbico entre las dos chicas, con Diana intentando convencer a Evie de que merecen estar juntas. No obstante, a la par de todo esto, Malta está pasando por una situación terrible: un (¿o una?) criminal está matando a hombres por doquier de formas increíblemente sangrientas. Por ende, la oficial de policía Claudia Cavara (Giulia Gorietti) junto a su compañero Crawford (Harvey Dean) deciden investigar el caso, lo cual, previsiblemente, los lleva a interrogar tanto a Evie como a Diana. Después de todo, ambas han estado cerca de las locaciones de los asesinatos, lo cual las convierte en sospechosas.
Como se deben imaginar, eventualmente ambas líneas narrativas se juntan, con el romance entre las dos chicas convirtiéndose en un elemento importante para la resolución de los crímenes cometidos en Malta. No incluiré spoilers acá, por lo que solo diré que la trama es resuelta de forma tanto satisfactoria como frustrante. Satisfactoria porque “Compulsión” cuenta con un giro final bastante inesperado, ejecutado con solvencia por Marshall. Pero frustrante porque la forma en que el guion nos presenta las consecuencias de dicha revelación se siente algo absurda, con el epílogo sintiéndose bastante telenovelesco. “Compulsión” tiene una duración relativamente breve de 105 minutos, pero debido a lo anterior, se termina sintiendo más larga.

Ahora bien, da la impresión de que lo que Marshall quiso hacer con “Compulsión” es presentar una historia explotadora y tipo Serie B, quizás inspirada en el cine giallo de Italia. Lamentablemente, todo aquello se queda en sus intenciones, ya que el producto final se siente, más bien, como una amalgamación de elementos dispares que nunca llegan a pegar bien. Las escenas de sexo entre Evie y Diana, por ejemplo, aunque relativamente eróticas, abusan del Male Gaze y hasta llegan en momentos francamente ridículos (¿a ustedes les daría ganas de tener sexo luego de matar a alguien?). Y lo que es peor, muchas de estas secuencias sexuales contrastan terriblemente con la violencia presentada por el filme, la cual es frecuentemente sangrienta y explícita.
Todo esto no hace más que convertir a “Compulsión” en una experiencia de muchos tonos. El filme quiere ser erótico, pero también siniestro. Quiere tomarse completamente en serio a sí mismo, pero por momentos hace uso de una lógica francamente absurda. Y quiere que empaticemos con sus personajes principales, pero tampoco tanto, ya que la mayoría carece de personalidades fuertes, o si las tienen, son increíblemente antipáticos. Lo que termina pasando, pues, es que “Compulsión” no genera nada en el espectador, quien curiosamente se aburre a pesar de estar viendo múltiples escenas de sexo y muerte.

Ciertamente no ayuda que las actuaciones sean todas acartonadas. Anna-Maria Sieklucka no termina de convencer, y ciertamente no es apoyada por el guion, el cual no le da mucho que hacer (además de tener sexo con Charlotte Kirk) hasta el final. Esta última, por otro lado, tiende a sobreactuar, así convirtiendo a su personaje en una caricatura machistona de la mujer aprovechadora, sexualizada y agresiva. Giulia Gorietti da una actuación francamente embarazosa como la detective Claudia Cavara, recitando cada diálogo como si lo estuviese leyendo de un cuaderno. Y Zach McGowan resalta por lo poco que aparece, generalmente sin polo o gritándole a su supuesta novia.
Una pena lo que Marshall nos entrega con “Compulsión”. Sí, hay ciertas secuencias creativas y visualmente interesantes (como el prólogo mostrado desde un plano secuencia subjetivo, o el uso de zooms rápidos en momentos precisos), y la premisa en sí podría haber resultado en un filme sensual y que algo nos diga sobre el vínculo que hay a veces entre el sexo y la muerte. Pero lamentablemente el guion de Kirk y Marshall no hace nada de aquello último, más bien sintiéndose, simultáneamente, muy serio y demasiado explotador. Espero que Marshall regrese con algo más interesante luego de “Compulsión”; como dije líneas arriba, muy difícil creer que este decepcionante thriller haya sido dirigido por la misma persona que nos trajo “El descenso”.
Nota: Vi este film gracias a un screener cortesía de Saban Films.
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