Beso de tres

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¿Qué pasaría si un hombre llegase a embarazar a dos mujeres casi al mismo tiempo? Esa es la pregunta que plantea la excelente “Beso de tres”, de Chad Hartigan. Lo que inicialmente parece ser una simple comedia romántica con momentos de aparente sexualización femenina, eventualmente demuestra ser algo bastante más complejo y maduro. Después de todo, “Beso de tres” no se contenta con desarrollar una historia estereotípica, con chistes inmaduros y momentos previsibles. Más bien, la película termina tratando sobre las consecuencias de los actos de los personajes y de cómo estos deben lidiar con situaciones francamente complicadas y hasta embarazosas.

El resultado es, pues, toda una grata sorpresa, y de las experiencias más satisfactorias, graciosas y emotivas que he tenido el placer de tener en un cine este año. Fui a ver “Beso de tres” sin expectativas y salí de la sala de cine alegre y movido. No se dejen llevar por el cartel o incluso el tráiler del filme. Buena parte del material promocional de la película —así como el título original del proyecto en inglés, “The Threesome”, o “El trío”— la hacen ver como una experiencia sonsa y cachonda; como el tipo de producción que salía con frecuencia en los Estados Unidos en los ochentas y noventas. Felizmente, sin embargo, la realidad es otra.

Al comenzar “Beso de tres”, vemos al ingeniero de sonido Connor Blake (Jonah Hauer-King, de “La Sirenita” y “Sé lo que hicieron el verano pasado”) en la boda de su mejor amigo, Greg (Jaboukie Young-White), con Matthew (Tommy Do). En dicho evento, el chico termina dando un excelente discurso sobre el amor, el cual lamentablemente no llega a ver su mejor amiga, la camarera Olivia Capitano (Zoey Deutch).

Resulta, pues, que Connor tiene un historial con Olivia, razón por la que decide ir a buscarla al trabajo. Pero cuando esta se distrae con la llegada de su amante (¡casado!), Kevin (Josh Segarra), Connor decide conversar con la atractiva Jenny Brooks (Ruby Cruz, de “Bottoms”). Es por eso que una celosa Olivia se les acerca, los tres terminan saliendo a bailar a una discoteca, y eventualmente van a la casa de Connor, donde fuman hierba y conversan. Pero es en este último lugar que, emocionados y cachondos, los tres terminan siendo parte de un trío. Y días después, Connor se entera de una chocante verdad: ha dejado embarazadas a las dos chicas.

Lo cual es un problema, por supuesto, considerando que está perdidamente enamorado de la insegura y complicada Olivia, y que aunque le cae bien Jenny, no siente nada por ella. No obstante, nuestro protagonista quiere hacer las cosas bien, por lo que decide acompañar a ambas en su embarazo, incluso luego de que Olivia considera —muy brevemente— abortar. Esto, claramente, no es tarea fácil. Por un lado, Olivia solo tiene a su ocupada hermana (Kristin Slaysman) y no está segura de si es que quiere volver a comenzar un romance con Connor. Y por el otro lado, Jenny le ha dicho a sus padres (Robert Longstreet y Arden Myrin) que el papá de su bebé es su enamorado, y no se atreve a confesarles la verdad.

Puede que la premisa de “Beso de tres” suene algo absurda y telenovelesca, pero les aseguro que Hartigan y su guionista, Ethan Ogilby, hacen un excelente trabajo desarrollando el conflicto central y todo el drama que trae consigo. De hecho, es impresionante lo verosímil y honesta que se siente la película, lidiando con todos los problemas que se originan debido a la situación en la que se encuentra el trío de protagonistas. Tenemos a madres hormonales, malentendidos con padres, baby showers sorpresa, compras de accesorios para el bebé, inseguridades, y mucho más. Es todo muy divertido por momentos y muy dramático en otros, y resulta creíble para efectos de lo que el filme quiere hacer con sus personajes.

¿Y qué es lo que quiere hacer con ellos? Pues obligarlos a madurar a través de una situación atípica. Connor, por ejemplo, se tiene que convertir en un padre para dos bebés, viéndose obligado a crecer y a considerar los sentimientos de las dos chicas. Por su parte, Jenny tiene que convertirse en una adulta a la fuerza; después de todo, viene de una familia más o menos conservadora y vive todavía en casa de sus padres. A través de esta situación, termina saliendo un poco de su burbuja, dándose cuenta de que participó del trío porque quería fingir ser alguien que no es, y que ahora se tiene que hacer responsable de sus decisiones.

No obstante, quien tiene el personaje más complejo y quizás para algunos más antipático, es Zoe Deutch. Su Olivia es una mujer que simplemente no sabe lo que quiere de la vida. Es graciosa y sarcástica e inteligente, sí, pero no cuenta con un norte ni en su vida personal ni en la profesional, y está totalmente insegura sobre lo que le depara el futuro. Resulta interesante ver cómo va lidiando con todos los problemas con los que se encuentra, negándose a formar una familia típica con Connor, pero a la vez aceptando que lo necesita (y de paso, que Jenny lo necesita también). Deutch hace un excelente trabajo interpretando a un personaje terriblemente imperfecto y humano.

De hecho, todos están muy bien en “Beso de tres”. Hauer-King interpreta a Connor como un tipo de reacciones medidas, quizás un poco parco, pero que es sorprendentemente vulnerable y hasta sensible. Da gusto seguirlo, especialmente por lo verdaderamente enamorado que está de Olivia. Y Ruby Cruz brilla como Jenny, una chica tranquila y realmente bondadosa, que simplemente quiere llevar su embarazo en paz y, con algo de suerte, con la ayuda de Connor. Su actuación es menos vistosa que la de Deutch, pero vital para que la película funcione. Entre su trabajo acá, en “Bottoms” y en series como la cancelada “Willow”, Cruz ha ido demostrando que se trata de una actriz muy talentosa y versátil.

Mención aparte para el estilo visual de “Beso de tres”. Lo que tenemos acá es una comedia dramática y romántica impecablemente dirigida, que felizmente logra diferenciarse del ejemplar promedio que sale últimamente para plataformas de streaming (siendo esta una verdadera película para cine). Varias escenas cuentan con blocking interesante, siendo resueltas con un solo plano, haciendo uso de zooms graduales y movimientos suaves. Y Hartigan parece tener un particular interés en los reflejos, utilizando espejos para mostrar a dos personajes en un solo plano (en vez de usar plano contraplanos), o incluso para mostrar, en el parabrisas de un carro, el edificio de la clínica de aborto a la que llegan en cierto momento Olivia y Connor. Es todo muy interesante a nivel visual, pero nunca llama demasiado la atención a sí mismo.

“Beso de tres” es la mejor comedia romántica que he visto en mucho tiempo. Al tratar temas que hasta hace poco eran tabú —el aborto, los tríos, identidades de género, lo difícil que es ser mamá primeriza— a través de una narrativa divertida pero que a la vez se toma en serio a sí misma, la película logra cautivar y entretener y causar reacciones emocionales en el espectador. Las actuaciones son todas geniales, la estética del filme me sorprendió a sobremanera, y la experiencia en general los hará reír y llorar y reflexionar. No se dejen llevar ni por su nombre ni por el tráiler; “Beso de tres” es más que la suma de sus partes (y que lo que su material promocional transmite), y de lo más gratamente sorprendente que he podido ver en el cine este año.

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