Si la pasaron bien con la primera “Boda Sangrienta”, se divertirán con “Boda Sangrienta 2”. Es así de simple. Después de todo, tanto la gran Samara Weaving como el dúo de Radio Silence (los directores) están de vuelta, esta vez, para traernos una historia más grande, más ambiciosa pero ligeramente menos convincente. Si “Boda Sangrienta 2” se siente ligeramente menos que su predecesora, es porque buena parte de la novedad de su concepto central se ha esfumado y porque, lamentablemente, una de sus actuaciones centrales no funciona del todo. Fuera de todo eso, sin embargo, igual termina siendo un filme sangrientamente divertido y por momentos bastante tenso.
El inicio de “Boda Sangrienta 2” empalma con el final de la cinta anterior. Grace MacCaullay (Weaving), la única sobreviviente de la explosión del primer filme, es enviada al hospital, donde se reúne con su hermana menor, Faith (Kathryn Newton), a quien no ve hace siete años. Lamentablemente, nuestra protagonista es acusada por la policía de haber matado a todos los asistentes a su boda, por lo que se supone que será trasladada a la comisaría. Antes de que eso pueda suceder, sin embargo, es atacada por Bill Wilkinson (un insano Kevin Durand), quien evidentemente se muere por matarla, pero fallece antes de poder cumplir con su tarea.

Resulta, pues, que al haber muerto la familia del esposo de Grace, se ha formado un vacío de poder en el culto satánico que gobierna al mundo (sí, en serio). Su líder, el millonario Chester Danforth (el director David Cronenberg, en lo que no es más que un cameo), decide avisarles a las otras cuatro familias pertenecientes al culto que deben atrapar a Grace y hacerla jugar un nuevo juego, para así decidir quién se hará del trono. Por ende, la chica es raptada junto a su hermana, enviada a la mansión de la familia Danforth, y puesta a jugar nuevamente. Debe, pues, esconderse y escapar de todos los presentes, quienes tienen que asesinarla, y si logra sobrevivir hasta el amanecer, podrá irse con vida.
¿Y quiénes están persiguiéndola tanto a ella como a su hermana, esta vez? Primero están los dos hijos de Chester, la sorprendentemente cuerda Ursula (Sarah Michelle Gellar) y el psicopático Titus (Shawn Hatosy). También tenemos a su primo, Kip Danforth (Dan Beirne), quien no se quiere manchar las manos de sangre, y los recién llegados de Hong Kong, Wan Chen Xing (Olivia Cheng) y Wan Cheng Fu (Anthony Hall). Por otro lado, están los hermanos Madhu Rajan (Varun Saranga) y Viraj Rajan (Nadeem Umar-Khitab), quienes llegan de Londres, y finalmente, al famoso español Ignacio El Caído (el mismísimo alcalde de Ciudad Gótica, Néstor Carbonell), junto a sus hijos, Felipe (Juan Pablo Romero) y Francesca (Maia Jae). Y todos están siendo supervisados por el abogado de la familia Danforth (el inmortal Elijah Wood).
“Boda Sangrienta 2” se siente como una mezcla entre lo que funcionó en la película anterior, y una propuesta un poco más personal. En relación a lo primero, tenemos un nuevo juego de escondidas en el que las chicas tienen que sobrevivir, matando a sus cazadores, y haciendo todo lo posible para sobrevivir hasta el amanecer. Y en relación a lo segundo, tenemos una narrativa más íntima entre las dos hermanas, quienes, al pasar por esta situación traumática, tienen que resolver sus problemas personales y aprender a quererse entre ellas. Es esto último lo que le otorga un componente emocional suficientemente potente a la historia, haciendo que los riesgos que tanto Grace como Faith toman se sientan más inmediatos.

No obstante, y no me encanta decir esto, si hay algo que evita que esta línea narrativa funcione del todo, es la actuación de Kathryn Newton. No es que su trabajo esté malo, sino más bien que parece estar en otra película, incapaz de tomarse las situaciones sangrientas y violentas suficientemente en serio. Su Faith no termina de convencer, lo cual es obviamente una pena. Porque, en contraste, Samara Weaving (la Scream Queen de nuestros tiempos) está fantástica como Grace, interpretando el dolor y la frustración que siente continuamente de forma muy real, y convirtiendo al personaje en una mujer fuerte, resiliente y harta de ser manipulada por gente con poder.
“Boda Sangrienta 2” se ve beneficiada, además, por un reparto secundario de lujo. Para empezar, da gusto ver a Sarah Michelle Gellar en una película para cines, interpretando a una Ursula de motivaciones aparentemente (pero quizás no del todo) claras. Por su parte, Shawn Hatosy es el psicópata perfecto, ayudando a que Titus se convierta en un villano memorable. Néstor Carbonell (con acento español caricaturesco y todo) parece estar pasándola de lo lindo como Ignacio El Caído (gran nombre), y Elijah Wood es la calma personificada como el Abogado. Todo el mundo pierde la calma en algún momento de la historia, pero no Wood; ni siquiera cuando las cosas se ponen particularmente sangrientas.

Porque, a pesar de no ser una experiencia de horror convencional (como su predecesora), “Boda Sangrienta 2” entretiene gracias a su mezcla de violencia chocante con momentos sorprendentemente sangrientos. Consideren las escenas en las que ciertos personajes explotan (lo cual está totalmente justificado por la historia), o ciertas muertes repentinas. Destacan, además, escenas como la de la pelea “ciega” entre Grace y Francesca El Caído, así como la muerte de cierto personaje en el interior de una lavadora industrial. “Boda Sangrienta 2” no se toma demasiado en serio a sí misma, por lo que logra incluir algunos momentos ligeros de humor absurdo u oscuro, pero igual logra desarrollar un buen nivel de tensión, lo cual ayuda a que siempre estemos preocupados por el bienestar de Grace (y bueno, de Faith también).
“Boda Sangrienta 2” estuvo muy cerca de estar al mismo nivel que su predecesora. Si no logra dicho cometido, es porque no se siente igual de novedosa; porque se demora un poco en arrancar (lo cual podría frustrar a ciertos espectadores), y porque, lastimosamente, una de sus figuras principales no convence del todo con su actuación. Fuera de aquellas fallas, sin embargo, lo que tenemos acá es una secuela violenta, apropiadamente sangrienta y en general emocionante y ambiciosa. “Boda Sangrienta 2” nos otorga lo que su título en español promete; ni más ni menos. Es un baño de sangre, y uno que los dejará, curiosamente, con ganas de ver una tercera parte (la cual seguramente saldrá dentro de unos años). Si Samara Weaving regresa, yo estaré de vuelta en la sala de cine.
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