“El descenso”, de Neil Marshall, es considerada por muchos como una de las mejores películas de horror de los años 2000, y con justa razón. Se trata de una experiencia claustrofóbica, intensa, sangrienta y que lo deja exhausto a uno, dejando bien en claro que, si hay algo que jamás haré en mi vida, es meterme a explorar cuevas. Y lo mejor es que la película ahora ha sido remasterizada en 4K, bajo la supervisión tanto de Marshall como de la productora Pathé, para ser reestrenada en cines (incluyendo los peruanos, por supuesto). Si nunca han visto “El descenso”, esta es su oportunidad; y si solo la han visto en casa, ya sea en streaming o en formatos físicos, créanme cuando les digo que experimentarla en la pantalla grande igual valdrá la pena.
“El descenso” comienza con un prólogo en el que vemos a un grupo de amigas haciendo rafting en un río en el Reino Unido. Entre ellas se encuentran la escocesa Sarah (Shauna Macdonald); la americana/latina Juno (Natalie Mendoza); la británica Beth (Alex Reid); la holandesa Rebecca (Saskia Mulder) y, finalmente, la sueca Sam (MyAnna Buring, de la serie de “The Witcher”). Luego de dicha actividad, vemos cómo Sarah maneja por la carretera junto a su esposo, Paul (Oliver Milburn) y su hija pequeña Jessica (Molly Kayll), lo cual, lamentablemente, termina en tragedia. La familia se choca con un camión, y aunque Sarah solo sale herida del accidente, tanto el esposo como la niña mueren impalados.

Años después, y todavía traumada, Sarah es convencida por su grupo de amigas de ir a los Estados Unidos, a una reserva forestal, para explorar un conocido sistema de cuevas. Y aparte de las chicas ya mencionadas, se les une, también, Holly (Nora-Jane Noone, de “Las hermanas de la Magdalena”), una suerte de pupila (¿?) de Juno. Pero lo que comienza como una travesía de aventuras común y corriente rápidamente se convierte en una experiencia de horror, una vez que Juno les revela a las demás que, en realidad, las ha llevado a otro sistema de cuevas (desconocido), donde terminan perdiéndose. Y eso no es todo: resulta que dicho lugar está infestado de unas criaturas sedientas de sangre humana, que no pararán hasta comerse a todas las chicas.
Interesante cómo Marshall va desarrollando una palpable sensación de tensión mientras la narrativa avanza, permitiéndole a la historia ir escalando poco a poco, convirtiendo una simple historia de supervivencia en una película de criaturas monstruosas y bastante gore. El manejo del suspenso que se va acumulando es simplemente magistral; el guion introduce gradualmente situaciones de peligro y se deleita en hacer que los personajes la pasen realmente mal. Cada vez que uno cree que las cosas no pueden tornarse más terribles, Marshall introduce alguna novedad que nos hace saltar, gritar o mordernos las uñas de los nervios.
Porque, incluso más de veinte años después de su estreno, “El descenso” es las experiencias más terroríficas que haya tenido en el cine. El filme maneja un buen balance entre jump scares (o ruidos o apariciones repentinas) con un buen desarrollo gradual de tensión, lo cual resulta en una conexión inmediata e inaguantable entre el espectador y el material. Marshall no tiene apuro alguno; establece cada peligro de forma pausada pero perturbadora, y hasta nos presenta a las criaturas de las cavernas poco a poco, incluyendo, primero, apariciones lejanas por aquí y por allá, entre las sombras, para eventualmente revelarlas de forma impactante y por momentos hasta traumática.

Por ende, “El descenso” nunca se torna inverosímil o frustrante. Las criaturas —cavernícolas que nunca salieron de sus cuevas y evolucionaron para sobrevivir en la oscuridad— son enemigos formidables. Son derrotables, sí —como ciertos personajes lo demuestran—, pero especialmente cuando aparecen en grupos grandes, se convierten en el más tenso y horripilante obstáculo con el que se encuentran las chicas. Y nuevamente: los monstruos protagonizan algunos de los jump scares más efectivos de “El descenso”, tanto así que uno en particular me hizo saltar y botar un poco de mi pop-corn al piso (cosa que nunca antes me había pasado en el cine, dicho sea de paso).
“El descenso” está dirigida de forma eficiente, priorizando la verosimilitud por sobre cualquier otro aspecto. La dirección de fotografía de Sam McCurdy aprovecha muy bien los sets de las cavernas (no se grabó en ninguna cueva real, por cierto) para desarrollar ambientes claustrofóbicos, tremendamente oscuros y llenos de sorpresas. La mayoría de las fuentes de luz son diegéticas —linternas, luces de cascos, bengalas—, pero la imagen nunca se torna incomprensible o confusamente oscura, lo cual es todo un logro. Y por supuesto, el trabajo de maquillaje de Tanya Lodge y su equipo es superlativo, haciendo que las criaturas se vean como seres reales y tangibles —monstruos ciegos, crueles y jugosos.

Ahora, es cierto que no todos los personajes están bien desarrollados, pero por lo menos agradezco que “El descenso” sea una de las pocas —si no la única— películas de terror en tener un reparto principal enteramente femenino. Lógicamente, quien destaca más es Shauna Macdonald como Sarah, ya que tiene un arco de personaje por el cual atravesar, que involucra la memoria de su esposo e hija, pero también algo que hizo Juno en el pasado. Esta última, también, es interpretada con aplomo por Natalie Mendoza. Y Nora-Jane Noone hace un buen trabajo, desarrollando a Holly como una chica impaciente y escéptica que no necesariamente congenia tan bien con las demás.
“El descenso” es el tipo de película que se disfruta mejor en el cine. No dudo que la podrían pasar bien viéndola en casa, pero ahora que está disponible en su versión remasterizada en la pantalla grande, no se me ocurre mejor manera de verla. Lo que tenemos acá es una experiencia inaguantablemente tensa, constantemente sorprendente y visualmente inventiva, que además concluye de forma deprimente pero apropiada (felizmente acá está llegando con el final original británico, y no con la conclusión modificada para el público estadounidense). Sí, los personajes no son lo más complejos del mundo, pero cumplen bien sus roles; y sí, una que otra escena es un poco muy oscura, pero no es algo que fastidie mucho. Si les encanta el terror, “El descenso” es un reestreno que no deben perderse por nada del mundo.
Avance oficial:
- Design