El Señor de los Anillos: la Comunidad del Anillo – Versión Extendida

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Si de casualidad o a propósito han leído mi crítica de la versión regular para cines de «El Señor de los Anillos: la Comunidad del Anillo”, sabrán que se trata de una de mis películas favoritas de todos los tiempos. De hecho, la trilogía entera es de mis logros cinematográficos favoritos de todos los tiempos. Lo que Sir Peter Jackson hizo hace ya más de veinte años (Dios mío, estamos viejos…) es simplemente impresionante, tanto así que hacer algo similar hoy en día resultaría prácticamente imposible. Quizás el único que está haciendo algo más o menos parecido es James Cameron con sus secuelas de “Avatar”, pero incluso él está tomando un descanso antes de seguir con la cuarta y quinta parte.

Pero me desvío. El punto es que «El Señor de los Anillos” fue un parteaguas en la industria, y hoy en día, es de las franquicias más populares que existen en el mundo, tanto así que Jackson y compañía están regresando a la Tierra Media para una nueva aventura, llamada «La búsqueda de Gollum” (siempre y cuando salgan mejor que las películas de «El Hobbit”, todo bien…) No sorprende, entonces, que las películas se estrenen de cuando en cines. Fui a verlas hace unos años y fue por eso que escribí sobre ellas, pero esta vez, lo que están reestrenando son las versiones extendidas de la trilogía, lo cual es un caso aparte.

Porque para muchos fanáticos —incluyéndome a mí, por supuesto—, estas son las versiones definitivas de los filmes de «El Señor de los Anillos”. No importa que duren casi cuatro horas cada una (y en el caso de la tercera y última, más de cuatro horas). Si realmente disfrutan de estas cintas, no les importará pasar todavía más tiempo en la Tierra Media, especialmente considerando que (casi) ninguna de las adiciones a estos filmes es de relleno. Mucho de lo que es agregado a las versiones extendidas de esta trilogía es relevante y ayuda a desarrollar mejor a los personajes, la narrativa o simplemente el mundo creado originalmente por Tolkien.

Por ende, si lo que quieren saber es mi opinión sobre cada entrega de la trilogía a nivel puramente cinematográfico, sugiero que lean mis críticas ya publicadas de las versiones originales. Acá estaré escribiendo puramente sobre las ventajas y desventajas y pros y contras de las versiones extendidas de las tres películas, mientras voy yendo a verlas en el cine. Comenzando, por supuesto, con la primera entrega: «El Señor de los Anillos: la Comunidad del Anillo”.

He ido cambiando de opinión con el tiempo, pero al menos de momento, creo todavía sentir que «El Señor de los Anillos: la Comunidad del Anillo” es la mejor entrega de la trilogía (estando la tercera y última, «El Retorno del Rey”, en un segundo puesto bien pegado). Lo que tenemos acá es un fantástico inicio para la historia de Frodo Baggins (Elijah Wood) que desde el primer segundo de metraje demuestra lo bien que ha construido Jackson el universo de Tolkien. No hay un solo fotograma en la película que no convenza; ni un solo efecto especial o visual o elemento de maquillaje o vestuario que resulte inverosímil. Pocas películas fantásticas lucen así de bien, y complementan tan bien a la narrativa con el trabajo artístico y visual de un equipo tan grande.

Okey, okey, todo eso ya lo saben, ¿pero qué hay de la versión extendida? En la opinión de este humilde crítico-cineasta, «El Señor de los Anillos: la Comunidad del Anillo” es la película que más se beneficia de todo el material extra. Después de todo, siendo la primera entrega de la trilogía, es la película que tenía que establecer mucho de forma eficiente y entretenida: las personalidades de los personajes y sus problemas; el conflicto central; la construcción del universo; la historia de trasfondo de Sauron, Isildur y el Anillo Único; las características de las diferentes razas (Hombres, Hobbits, Elfos, Enanos y más) y por supuesto el estilo que Jackson le daría a sus películas. Es mucho para hacer, y aunque la versión regular del filme funciona espectacularmente bien, creo que la extendida lo hace incluso mejor.

Consideren, si no, el prólogo en el que vemos a Bilbo Baggins (Ian Holm) escribiendo su libro y hablándonos a través de una narración en off sobre los Hobbits. Se nos da mucha más información sobre su cultura y la paz que buscan en el mundo. Además, se hace un mayor énfasis en la paranoia que Bilbo siente ahora que está adicto al Anillo, escondiéndose de sus familiares lejanos no solo al principio cuando está en su casa en Bag End, sino también ya en la fiesta de su cumpleaños, donde además comparte un momento callado e introspectivo con Frodo. Esto último, por supuesto, ayuda a desarrollar mejor la relación entre tío y sobrino.

Siguiendo con el inicio de la película, esta versión extendida ahonda un poco más en el prólogo que nos explica la guerra de la Segunda Edad. Vemos a Isildur siendo asesinado luego de que las fuerzas enemigas lo encuentran con el Anillo, a diferencia del corte regular de la película, donde simplemente aparece muerto en un río. Y también se hace un mayor énfasis en los conflictos internos de Aragorn, hijo de Arathorn (Viggo Mortensen), y heredero al trono de Gondor. Mi escena nueva favorita con él es la que tiene en la tumba de su madre, pero también un breve momento extendido con Boromir en Lothlorien, junto a la estatua que lleva los restos de Narsil, la espada de Isildur.

Interesante, pues, que la versión extendida de «El Señor de los Anillos: la Comunidad del Anillo” se concentre más en Aragorn, ya que todo el conflicto interno con el que conlleva acá, relacionado con sus miedos respecto a la debilidad de su familia, no está presente en el libro original de Tolkien. Lo que hicieron Jackson y sus dos guionistas al adaptar la historia fue intentar humanizar un poco más a Aragorn, quien ya de por sí es increíblemente heroico y apuesto y valiente y emocional. Haciendo que no siempre haya querido heredar el trono de Gondor ayuda a que el espectador pueda conectar mejor con él, y esto se hace más evidente en esta versión del filme.

Finalmente, hay una mayor presencia de elfos en este corte de la película. Cuando Frodo y Sam Gamyee (Sean Astin) recién están saliendo de Hobbiton, se encuentran con un grupo de elfos que están yendo a “morir” —es decir, a las Bahías Grises. Esto no solo establece la presencia etérea de los Elfos en la Tierra Media, sino también la idea de cómo supuestamente mueren, lo cual evidentemente va a ser importante para la tercera película. Además, tenemos la versión completa de la entrega de los regalos por parte de Galadriel (Cate Blanchett) a los nueve miembros de la Comunidad, lo cual ayuda a justificar el que todos tengan capas de Elfos a partir de cierto momento, así como dagas para Merry (Dominic Monaghan) y Pippin (Billy Boyd), o una soga súper fuerte para Sam que le será útil en el siguiente filme.

Obviamente hay más cambios y adiciones, pero lo que deben saber es que, como se deben haber dado cuenta ya, todos están acá para darle más sentido a la historia, así como para desarrollar a más personajes aparte de Frodo y Sam (en particular, Aragorn). Curiosamente, esto no interfiere demasiado con el ritmo de la cinta — «El Señor de los Anillos: la Comunidad del Anillo” se sigue moviendo igual de rápido que siempre, con intención e intensidad, sin que los momentos más emotivos, como la “muerte” de Gandalf (Ian McKellen), dejen de funcionar tan bien. Por otro lado, cabe recalcar que la versión que se está pasando en cines parece ser la misma de la última edición en UHD Blu-Ray (4K). El “tinte” verde que se le había añadido a las versiones en Blu-Ray regular ya no está, y la colorización en general se siente más natural y sutil.

Toda una experiencia ver la versión extendida de «El Señor de los Anillos: la Comunidad del Anillo” en el cine, pues. Es una película que solo había tenido la oportunidad de ver en formatos como DVD, Blu-Ray o UHD Blu-ray en casa, y siempre partida en dos (naturalmente, el corte que hay entre discos cuando uno la ve fuera de cines ya no está; te pasan la película entera de corrido). Y aunque es un filme que he visto incontables veces, no hace falta aclarar que verla en la pantalla grande se siente como una experiencia mucho más épica, intensa y emotiva. No aguanto a ver las otras dos películas extendidas de «El Señor de los Anillos” en el cine —evidentemente, estaré de vuelta para escribir sobre ellas también.

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