La presión que el director Matt Shakman ha sentido en el último par de años debe haber sido inmensa. Después de todo, por más de que se trate de la Primera Familia de Marvel Comics, los Cuatro Fantásticos no habían tenido ni una sola adaptación medianamente decente al mundo audiovisual. La película de 1994, producida por Roger Corman, tenía algunos elementos interesantes pero lastimosamente nunca fue estrenada oficialmente. El primer filme de gran presupuesto, dirigido por Tim Story, tenía buenas intenciones pero se quedaba corto, y la secuela adaptó bien al Silver Surfer pero hizo añicos a Galactus. Y bueno, de “Fant4stic” se puede decir mucho, pero de que que es un desastre, lo es.
Pero ahora tenemos, por fin, un largometraje protagonizado por estos cuatro excelentes personajes producido por Marvel Studios, y perteneciente al MCU…. bueno, técnicamente. “Los cuatro fantásticos: primeros pasos” es, efectivamente, parte del Universo Cinematográfico de Marvel y de la sexta fase del mismo, pero poco o nada tiene que ver con las películas previas. De hecho, se lleva a cabo en una versión Alterna de la Tierra, y funciona muy bien como una historia individual, contenida, y que puede ser disfrutada sin saber nada de otras producciones de Marvel. Esto, evidentemente, cambiará una vez que la Familia se una a los Avengers y se enfrente al Doctor Doom en la apropiadamente titulada “Avengers Doomsday” a finales del próximo año. Pero por el momento, estos fantásticos personajes no se están relacionando con ningún otro superhéroe.

Lo cual está muy bien, porque “Los cuatro fantásticos: primeros pasos” me terminó sorprendiendo gratamente, cumpliendo con las pocas expectativas que tenía, y convirtiéndose, lógicamente, en la mejor adaptación cinematográfica de estos personajes hasta el momento. Lo que tenemos acá es una sólida cinta de superhéroes, enfocada no tanto en la acción y la destrucción, si no más bien en la dinámica familiar de sus protagonistas. El resultado es una película que, sin llegar a ser de lo mejorcito de Marvel, necesariamente, se siente como un muy buen primer paso (ja) para traer a este tipo de personajes a la pantalla grande. Veremos qué tal los tratan los Hermanos Russo en el 2026, pero por el momento, me he quedado bastante enamorado de esta versión de los Cuatro Fantásticos.
Como se mencionó líneas arriba, “Los cuatro fantásticos: primeros pasos” se lleva a cabo en una versión alterna de nuestro planeta. Se trata de un mundo retrofuturista sesentero, que a pesar de contar con tecnología anticuada como cassettes, diskettes, vinilos y cámaras y pantallas de definición estándar, también cuenta con tecnología de punta de teletransportación, viajes espaciales y demás. Es un mundo idealizado, casi utópico, en donde la mayoría de los países (a excepción de uno en particular) decidieron deshacerse de sus armas nucleares, y donde todos pueden trabajar en colaboración para desarrollar un futuro mejor. Es lo que varias sociedades occidentales en los sesentas pensaron sería el futuro (o nuestro presente), y honestamente, lo que me gustaría hubiéramos podido desarrollar en décadas pasadas.
Pero bueno, el punto es que “Los cuatro fantásticos: primeros pasos” hace un buen trabajo resumiendo el origen de sus héroes protagonistas. Como deben saber ya, son cuatro astronautas que deciden hacer un viaje espacial de carácter científico, pero que terminan obteniendo poderes diversos luego de sufrir un accidente cósmico. Es así que tenemos a Reed Richards (Pedro Pascal), un científico genio que ahora cuenta con poderes elásticos; a su esposa, Sue Storm (Vanessa Kirby), quien ahora puede manipular la luz y hacerse invisible; al hermano de esta última, Johnny Storm (Joseph Quinn, de “Gladiador II” y “Hoard”), un playboy que ahora tiene poderes de fuego; y finalmente, al mejor amigo de todos, Ben Grimm (Ebon Moss-Bachrach, de “The Bear” y “Andor”), convertido en un ser de piedra de mucha fuerza y carisma.

Juntos, trabajan en el Edificio Baxter, y junto al robotito HERBIE, intentan hacer del mundo un lugar mejor con la ayuda del gobierno estadounidense. Pero un día, llega a Nueva York Shalla-Bal la Silver Surfer (Julia Garner, de la próxima a estrenarse “La noche de los desaparecidos”), el heraldo de Galactus (Ralph Ineson, de “La Bruja”), un enorme ser cósmico devorador de mundos, que ha elegido a la Tierra como su próxima víctima. Como se deben imaginar, es ahora tarea de nuestros héroes detener a Galactus, lo cual es muy difícil, no solo porque se trata de un ser de enorme poder, si no también porque Sue está embarazada. Y al parecer, Galactus quiere hacerse de su hijo.
“Los cuatro fantásticos: primeros pasos” comienza de forma apresurada, resumiendo de forma eficiente pero algo desordenada el origen de nuestros protagonistas, y metiendo al espectador de lleno en este mundo alterno y de estética retrofuturista y colorida. No voy a mentir; no soy fan del inicio de la película, el cual considero pasa demasiado rápido, y evita que uno pueda conectar con el material. Se nota que mucho se tuvo que eliminar de estos primeros minutos de metraje; de hecho, el personaje del Fantasma Rojo es mencionado pero nunca visto, ya que iba a ser interpretado por John Malkovich, para finalmente ser eliminado del corte final de la cinta. Malkovich aparece en uno de los primeros trailers de “Los cuatro fantásticos: primeros pasos”, pero habrá que esperar al Blu-ray para ver como iban a ser sus escenas.

No obstante, una vez que la historia agarra tracción y nos presenta con el conflicto central, es que el espectador finalmente puede conectar con el material y disfrutarlo. Y no es una exageración decir que “Los cuatro fantásticos: primeros pasos” nos ofrece algunos de los momentos más emocionantes y tiernos de los últimos años de Marvel. Da gusto ver a estos personajes, por fin, en una película bien realizada, que maneja un tono que vacila entre lo sincero y lo épico; entre lo íntimo y familiar, y lo apropiadamente apocalíptico. Finalmente, “Los cuatro fantásticos: primeros pasos” trata sobre un potencial fin del mundo, pero nunca pierde de vista a la familia que tiene como protagonista, por momentos sintiéndose, al menos a nivel temático, como una nueva entrega de “Rápidos y Furiosos”.
Lo cual, felizmente, no quiere decir que “Los cuatro fantásticos: primeros pasos” sea una experiencia absurda o exagerada. De hecho, creo que los contrastes entre caracterizaciones ayudan a que el filme nunca se torne en una payasada, como ha pasado con proyectos previos de Marvel como “Thor: Amor y Trueno”. Acá el único bromista verdadero es Johnny porque tiene sentido que lo sea. Mientras tanto, Reed es el líder serio y enfocado en salvar a los demás; Sue la figura maternal y protectora, y Ben un tipo bonachón, que de alguna manera quiere pertenecer, pero a la vez haría de todo por ayudar a sus mejores amigos. Son caracterizaciones que de alguna manera u otra habíamos visto en las otras adaptaciones, pero que acá están mejor realizadas y se sienten más sinceras.
Ayuda, además, el que no haya una sola mala actuación. Como Reed, Pedro Pascal tiene la tarea poco envidiable de interpretar al personaje más serio de la película, y sin embargo logra otorgarle algo de carisma, haciendo uso más de su intelecto y del amor que siente por su esposa e hijo, que de sus poderes de estiramiento. Por su parte, Vanessa Kirby está excelente como Sue, siendo ella el verdadero corazón de la película, representando al poder del amor maternal. Como Johnny, Joseph Quinn es muy entretenido; me gustó que no lo hayan convertido en un idiota, y que más bien sea un tipo bromista y coqueto, pero definitivamente inteligente. Como Ben, Ebon Moss-Bachrach es adorable pero poderoso, y Julia Garner logra otorgarle algo de sorprendente humanidad a la Silver Surfer, quien no es más que una víctima de Galactus.

En lo que se refiere al apartado audiovisual, tengo pocas quejas. Los efectos visuales en general son de buena calidad, utilizados, en gran parte, para traer a la vida a este mundo —y específicamente a la ciudad de Nueva York— retrofuturista, lleno de carros sesenteros, tecnología que mezcla lo antiguo con lo moderno, y mucho color. Por otro lado, los poderes de nuestros héroes lucen espectaculares. El fuego de Johnny se ve suficientemente realista; los poderes de estiramiento de Reed son utilizados con cautela y muy ocasionalmente; la forma en que Sue mueve la luz y se hace invisible es convincente; y La Mole luce absolutamente fotorrealista. Solo hay un par de planos que pudieron ser mejor cuidados, y todos involucran a un bebé que tuvo que ser compuesto en post para interactuar con personajes sintéticos. Se entiende que hayan tenido que hacer eso —asumo para proteger al bebé actor—, pero igual podría haber sido mejor trabajado.
Mención aparte para la banda sonora de Michael Giacchino. El experimentado compositor no solo ha logrado traernos un tema principal verdaderamente memorable, que incluye un coro que canta Fantastic Foooouuur y se ha quedado grabado en mi cabeza. Si no que también logra otorgarle una identidad sonora muy específica a la película, evidentemente inspirándose en el tipo de sonidos que hubiésemos relacionado a un futuro esperanzador hace más de sesenta años. Si la estética y los efectos visuales de “Los cuatro fantásticos: primeros pasos” nos remontan a una versión anticuada pero vistosa de lo que podría haber sido el futuro, la música del gran Giacchino hace lo mismo.

Ahora bien, si van a ver “Los cuatro fantásticos: primeros pasos” esperando muchísima acción y referencias a otros proyectos de Marvel Studios, mejor ni se animen a comprar su entrada de cine. Sí hay acción, pero la mayoría está en el clímax de la historia —el cual, además, cuenta con un componente emotivo importante—, y como se ha dicho ya, el filme funciona más como una historia aparte que como un componente más del Universo Cinematográfico de Marvel. No obstante, hay que decir que da gusto ver a estos personajes con sus trajes clásicos en la pantalla grande, así como al Fantasticar, a una Silver Surfer visualmente impresionante, y por supuesto, a un Galactus que luce tal cual como el de los cómics (y no como una nube especial gigante… ugh).
La pasé muy bien con “Los cuatro fantásticos: primeros pasos”. Es cierto que el filme comienza de forma un poco desordenada, metiéndonos muy rápido en un mundo nuevo, con una estética muy específica e historias de trasfondo que tienen que ser explicadas minuciosamente. Pero una vez que la historia arranca no nos suelta, dejando en claro que Marvel sabía que no podía dejar mal parados a su Primera Familia por quinta vez. Entre sus efectos visuales convincentes, estilo visual retrofuturista, villanos memorables, buenas actuaciones y un clímax suficientemente emotivo, “Los cuatro fantásticos: primeros pasos” termina convirtiéndose en la película perfecta tanto para quienes le habían perdido fe a Marvel, como para quienes por fin querían ver una buena interpretación cinematográfica de estos personajes. Les tomó tiempo, pero por fin están acá, y felizmente no decepcionan.
NOTA: “Los cuatro fantásticos: primeros pasos” cuenta con DOS escenas post-créditos. La primera es excelente y nos prepara para lo que se viene el próximo año, y la segunda es un chiste.
Avance oficial:
- Mi calificación