Muerte en invierno

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Si hay algo que “Muerte en invierno” hace muy bien, es demostrar la versatilidad de Emma Thompson, aquella gran actriz británica que ha aparecido en todo tipo de películas, desde historias de época hasta grandes blockbusters y comedias románticas. En esta ocasión, protagoniza un thriller invernal dirigido por Brian Kirk, grabado enteramente en Finlandia y enfocado en situaciones de absoluto peligro. “Muerte en invierno” es una experiencia que debería dejarlos emocionados, pero que a la vez logra desarrollar creíblemente a su protagonista, otorgándole un arco de personaje emotivo y agridulce.

Thompson interpreta a Barb, una mujer que, al recién haber perdido a su esposo de toda la vida, Karl (Paul Hamilton), decide ir en carro a un lago congelado en Minnesota, donde de jóvenes tuvieron su primera cita, para tirar sus cenizas. Pero al no encontrar dicho lugar inmediatamente, termina llegando a una casa en medio de la nada, donde un sospechoso hombre (Marc Menchaca) le da direcciones. Resulta que este tipo, junto a su esposa (una sorprendentemente intimidante Judy Greer), ha secuestrado a una chica llamada Leah (Laurel Marsden) y la tiene encerrada en su sótano.

Es así que, luego de encontrar el lago, Barb escucha unos disparos y sigue a la pareja de criminales hasta la casa, donde, efectivamente, encuentra a una secuestrada Leah. A través de flashbacks a su vida de jóvenes (en donde Barb es interpretada por la hija de Thompson en la vida real, Gaia Wise, y Karl por Cúán Hosty-Blaney), el filme transmite el tipo de ímpetu que nuestra protagonista siempre tuvo, lo cual la motiva a no quedarse de brazos cruzados, y más bien, rescatar a la chica. De esa forma, “Muerte en invierno” se va desarrollando como un tenso thriller en el que una señora mayor (pero de muchos recursos y más astucia) debe hacer de todo por vencer a un par de criminales (y potenciales asesinos) que creen tener una muy buena razón para haber secuestrado a una joven.

Puede que la trama en sí no sea del todo compleja, pero “Muerte en invierno” es el tipo de película que termina cautivando no tanto por sus giros narrativos, sino más bien por la conexión que el espectador termina desarrollando con su protagonista. Claramente, Thompson hace un excelente trabajo interpretando a Barb, utilizando un espléndido acento americano (prácticamente perfecto), pero también ayuda que el personaje esté bien escrito. Lo que tenemos acá es una protagonista vulnerable e imperfecta que, al encontrarse en un momento más bien difícil de su vida, decide ayudar a alguien que la está pasando incluso peor, dándose cuenta de que quizá se encuentra en el final de sus días, y que valdría la pena concluir su existencia realizando una buena acción.

Porque si tuviésemos a una Barb menos creíble, el filme se desmoronaría de inmediato. Pero como el espectador está consciente desde un inicio de que se trata de una mujer fuerte, cuyo lema parece siempre haber sido Retroceder Nunca, Rendirse Jamás, que decida involucrarse en una situación peligrosa, nunca se siente forzado o ridículo. Además, ayuda que tengamos a dos antagonistas muy distintos. La verdadera villana es el personaje de Judy Greer, una mujer egoísta, manipuladora y abusiva. Y más bien, su esposo, interpretado por Marc Menchaca, es un tipo simplón, que está siendo utilizado por la otra, y que termina siendo una víctima más de la situación, de forma similar a Barb y Leah.

Ahora, puede que “Muerte en invierno” no haya sido grabada en los Estados Unidos, pero eso no evitó que Kirk, junto a su director de fotografía, Christopher Ross, pudiera capturar imágenes verdaderamente impresionantes. Me imagino que el filme incluye uno que otro plano digital, pero en general, uno llega a sentir el frío de Minnesota en invierno justamente porque todo se ve creíble, quedando bien claro que se grabó mucho en locaciones reales (y prácticamente congeladas). Barb tiene una misión complicada entre manos no solo porque debe enfrentarse a gente violenta, sino también porque tiene al frío (y el clima en general) en su contra.

Vale la pena admitir, sin embargo, que hay ciertas características de la cinta que impiden que se convierta en un verdadero clásico. Por ejemplo, por más que se incluyan varias secuencias de tensión (como cuando Barb logra entrar a la cabaña por primera vez para rescatar a Leah, o cierta secuencia hacia el final que involucra fuego), en términos generales, siento que “Muerte en invierno” pudo haber manejado incluso un mayor nivel de suspenso. Esto se debe, también, a que, a pesar de ser una persona mayor, Barb logra sobrevivir a muchas situaciones de violencia que, en la vida real, la hubieran matado. En pocas palabras: por momentos, Barb se siente un poco muy invencible (como cuando tiene una horrible caída de unas escaleras y se levanta sin lesión alguna).

No obstante, estoy seguro de que la mayoría de fanáticos de los thrillers de supervivencia saldrán satisfechos de ver “Muerte en invierno”. Lo que tenemos acá, pues, es una película emocionante y sorprendentemente emotiva (más que nada gracias a los flashbacks a la juventud de Barb) que aprovecha al máximo los talentos de su extraordinaria protagonista, y que logra desarrollar una palpable atmósfera de frío extremo y aislamiento perturbador. La dirección de fotografía es atractiva y elegante y las actuaciones complementan muy bien a la narrativa —la cual, valgan verdades, pudo haber sido incluso más sorprendente. “Muerte en invierno” es uno de esos estrenos inesperados que da gusto ver en la cartelera local, y que espero logre encontrar un público receptivo y emocionado.

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