Paprika (2006)

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“Paprika” es una de las películas más famosas de Satoshi Kon, y una de las producciones de anime más influyentes de los últimos años. Mucho se ha escrito, por ejemplo, de cómo “El Origen”, de Christopher Nolan, fue claramente influenciada por este filme, no solo debido a las similitudes narrativas y conceptuales entre ambas propuestas, sino también por lo mucho que se parece en cuanto a escenas o hasta momentos muy específicos. Una copia no es, pero creo que ver ambos filmes de corrido resultaría en una experiencia por lo menos interesante y ciertamente mareante para algunos espectadores.

Pero me desvío del tema. El punto es que “Paprika” es el tipo de película que, en un tiempo relativamente corto, ha logrado convertirse en un clásico de culto. Después de todo, se trata de un filme sobre el poder de los sueños, pero también sobre temas como la transformación, el cine y sus roles y la salud mental. La mezcla final no es necesariamente perfecta —más que nada debido a su desinflado desenlace—, pero nunca deja de ser intrigante, demostrando que Kon es un cineasta siempre interesado en los temas más profundos y complejos de la psique humana. En todo caso, bien difícil que vayan a encontrar algo similar o igual de original que “Paprika” (incluso si ya vieron “El Origen”, que es lo más probable).

“Paprika” comienza con un prólogo en un circo —poco a poco vamos descubriendo que se trata del sueño del detective Toshimi, quien está siendo tratado por Paprika, una suerte de psicoterapeuta ilegal que utiliza un aparato llamado el DC Mini para ver y grabar los sueños de otras personas. Luego de eso, nos vamos enterando de que Paprika es en realidad el alter ego de Atsuko y trabaja con el doctor Kōsaku Tokita, quien se encargó de crear buena parte de la tecnología del DC Mini y, lamentablemente, tiene problemas para entender las emociones humanas. Toratarō Shima, por otro lado, es el jefe de ambos y entre los tres tienen que descubrir quién exactamente se quiere robar la tecnología del DC Mini. 

“Paprika” está estructurada como un misterio… pero no realmente. Lo que tenemos acá es el tipo de película que parece ser una cosa pero termina siendo otra, y que utiliza elementos de varios géneros y subgéneros cinematográficos para desarrollar un universo francamente espectacular, pero por momentos algo confuso. No obstante, y por más que sea difícil entenderlo todo al ver la película por primera vez, “Paprika” nunca se torna frustrante, dejando bien en claro que está siendo surrealista a propósito, mezclando elementos de los sueños de los personajes con su realidad para entregarnos una experiencia única y centrada en conceptos psicológicos básicos, pero igual interesantes.

Consideren, pues, lo que la cinta nos dice sobre la transformación: tenemos a un personaje con un alter ego de apariencia distinta, a personajes que se inflan, se achican, crecen o cambian de apariencia o hasta edad en los sueños, y hasta a un Paprika que se va convirtiendo en diferentes seres, desde una sirena hasta una guerrera parecida al Monkey King (Sun Wukong) de las leyendas chinas, o por supuesto, a Goku de “Dragon Ball Z”. Claramente, Kon está interesado en el poder de los sueños y la imaginación humana, transmitiendo aquella sensación de que “todo es posible” que uno tiene cuando está soñando.

En ese sentido, vale la pena recalcar que “Paprika” se diferencia bastante de “El Origen”, filme que, más bien, utiliza una estética y estilos realistas, explicando que los sueños que los protagonistas crean para sus clientes no pueden ser demasiado surrealistas, ya que se arriesgarían a que se dieran cuenta deque están soñando. En “Paprika”, por supuesto, no hay ese problema; sin embargo, como se dijo líneas arriba, igual resulta fácil darse cuenta de que Nolan fue inspirado por Kon. De hecho, esta cinta cuenta con varias imágenes que luego serían recreadas en “El Origen”, como un personaje rompiendo un espejo infinito en la calle, u otro caminando por un pasillo que va cambiando de forma.

No obstante, el propósito y mensaje de cada cinta son distintos, por lo que, nuevamente, no considero que Nolan se haya copiado de Kon ni mucho menos. Sí, ambos, de alguna manera, intentan homenajear al cine y la gente que trabaja en la industria a través de sus historias —en el caso de “El Origen”, cada personaje cuenta con un rol en el “atraco mental” similar al de un equipo de filmación. Y en el caso de “Paprika”, hay varias referencias a películas (e historias como la ya mencionada “Dragon Ball Z”), así como un plano en particular en el que aparecen los afiches de las cuatro películas de Kon previas a esta.

Fuera de dichas comparaciones, disfruté también de las múltiples referencias a los circos y los payasos. Aparte del prólogo ya mencionado, hay un desfile que aparece en varios de los sueños y hasta se mete en escenas como la del cine. Con esto, Kon parece estar diciéndonos que los sueños son escapismo y fantasía, similares a un espectáculo de circo, el cual no cuenta con una historia definida necesariamente, más bien contentándose con entregarnos movimiento, color y diversión. Obviamente, mucho de esto es transformado a lo largo de la historia en algo más perturbador, como cuando Paprika se mete (¡!) dentro de un personaje y lo hace crecer hasta explotar. Pero creo que la interpretación igual sigue siendo válida.

Porque al final, eso es lo divertido de “Paprika”: que se presta para múltiples interpretaciones. Incluso su desenlace algo desinflado y decepcionantemente tradicional podría interpretarse como una suerte de referencia a las batallas finales de los blockbusters o películas animadas de acción millonarias (lo cual igual no quiere decir que me guste, ojo). Los espectadores que disfruten de experiencias más convencionales o de estructuras más claras seguramente sufrirán con “Paprika”, pero quienes estén más abiertos a ver algo surrealista y exagerado, la pasarán de lo lindo. Evidentemente, ayuda que la animación sea simplemente hermosa y altamente detallada, haciendo uso, incluso, de algunos elementos en 3D que le otorgan profundidad a ciertas escenas y contribuyen al tono surrealista de la trama.

Muy contento, en todo caso, de que “Paprika” esté disponible ahora en cines, Verla en la pantalla grande será una gran experiencia para quienes no lo hayan hecho antes, pero incluso los fanáticos ya establecidos de esta historia encontrarán más detalles e interpretaciones de un filme que ha logrado desarrollar todo un culto en los últimos veinte años. “Paprika” es de las películas de anime más originales que se hayan hecho, y una cinta que no se ve limitada por ser animada, desarrollando temas adultos y complejos de manera innegablemente vistosa y quizás, para algunos, bastante confusa. Denle una oportunidad a “Paprika”: lo más probable (espero) es que no se vayan a arrepentir.

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