Esta nueva versión de “¿Y dónde está el policía?” tenía ciertas expectativas por cumplir. Después de todo, el sentido del humor absurdo de las primeras tres películas es algo que por años relacionamos al trío de Zucker, Abrahams y Zucker, y por supuesto, al gran Leslie Nielsen, quien pasó de ser un actor de carácter, serio y de formación considerable, a ser uno de los comediantes más reconocidos el cine comercial estadounidense. Le suman a eso el que las comedias absurdas simplemente no se hayan estado estrenando en cines en los últimos diez o quince años, y tenía sentido tener ciertas dudas respecto a lo que el director Akiva Schaffer (“The Lonely Island”) iría a hacer con “¿Y dónde está el policía?”.
Bueno, acá estoy para decirles que no teníamos por qué preocuparnos. Habiendo visto recientemente los tres filmes originales, puedo decir con confianza que “¿Y dónde está el policía?” (2025) maneja exactamente el mismo sentido del humor que sus predecesores. Es decir, es una cinta increíblemente idiota, ridícula y exagerada, que muy fácilmente hará que la mayor parte de los miembros de la audiencia lloren de risa. Ciertamente eso fue lo que me pasó a mi. Aprovechando al máximo los talentos de Liam Neeson (quien en un inicio parecía haber sido elegido como protagonista únicamente por lo mucho que se parece su nombre al de Leslie Nielsen) y lanzándonos gags visuales y juegos de palabras cada treinta segundos, “¿Y dónde está el policía?” se convierte rápidamente en la película nueva más graciosa que haya visto en años.

Neeson interpreta a Frank Drebin Jr quien, como su padre, trabaja en el Police Squad del departamento de policía de Los Ángeles, junto al hijo de Ed Hocken (George Kennedy), Ed Hocken Jr. (Paul Walter Hauser, a quien vimos hace poco en “Los cuatro fantásticos”), y bajo la supervisión de la Jefa Davies (CCH Pounder, jugando con los estereotipos asociados a su papel). Al comenzar el filme, nos enteramos de que un tipo fue asesinado mientras manejaba su carro eléctrico, crimen que Frank eventualmente vincula a un intento de Elon Musk menos maligno que el real, Richard Cane (Danny Huston, más relajado de lo normal). Empecinado en encontrar pruebas que ayuden a meter a dicho millonario a la cárcel, Frank se alía con Beth Davenport (Pamela Anderson), la hermana del muerto. Pero como no podía ser de otra manera, un súbito romance con ella lo complica todo.
Se nota a leguas que Schaffer y sus coguionistas, Dan Gregor y Doug Mand, son fanáticos de las películas originales. De hecho, esta nueva “¿Y dónde está el policía?” maneja una estructura parecida a la de sus antecesoras, con todo y un Magnate Millonario de villano, una femme fatale que acá reemplaza a Priscilla Presley, y un compañero policía (el hijo del Nordberg de OJ Simpson aparece brevemente solo para que la película se burle —comprensiblemente— de este último). “¿Y dónde está el policía?” no pretende reinventar la rueda, y es ahí precisamente donde radica su genialidad. De hecho, el haber visto las cuatro películas casi de corrido fue una excelente decisión, ya que me ha permitido darme cuenta de lo bien que combina esta nueva producción con las otras tres.
Ayuda, además, que los actores estén todos completamente comprometidos con el material. Liam Neeson, al igual que Leslie Nielsen, se toma todo cien por ciento en serio, sin importar que tan absurda sea la situación, o que tan idiota sea su diálogo. Eso, y la imagen que tiene Neeson hoy en día (de protagonista de filmes de acción y thrillers poco creíbles) ayuda a que el personaje funcione tan bien como el de Nielsen, y resulte absolutamente hilarante. Por su parte, Anderson está excelente como la femme fatale de turno; no solo porque tiene la apariencia adecuada, si no también por la poca vergüenza que le tiene al ridículo (consideren cierta escena de canto que protagoniza). Paul Walter Hauser es la contraparte perfecta para Neeson, y Danny Huston medio que se burla de los roles de villano que normalmente le dan.

¿Pero qué hay de los gags? Evidentemente no quiero spoilear ningún chiste acá, por lo que solo diré que no todas las bromas están en los tráilers, y que para mi tranquilidad, se guardaron varias para la película en sí. Adicionalmente, si lo que esperaban de esta nueva “¿Y dónde está el policía?” era algo del mismo estilo que las anteriores, pues la pasarán bien. Hay chistes en el fondo de las escenas (estén siempre atentos a los letreros, a las portadas de periódicos, y a lo que hacen los extras), respuestas ridículas por parte de Frank, sight gags surrealistas (chequeen cómo la policía decide deshacerse de un carro chocado), y chistes recurrentes, como el que involucra a los vasos de café que Frank y Ed toman. No todo funciona, claramente, pero hay tanto y es tan frecuente, que resulta imposible no matarse de risa.
Además, me gustó que “¿Y dónde está el policía?” sea una secuela y no un remake. Sorprendentemente, el Frank Drebin Sr. de Leslie Nielsen tiene un rol importante en la historia, pero no a través de una resurrección digital con tecnología deep fake o algo así (¡felizmente!), si no de forma más ridícula (uf). Y en términos generales, el universo de la película se siente como el mismo de las cintas anteriores, solo que con tecnología moderna (tiene sentido que el villano de turno sea un magnate tipo Elon Musk) y escenas que satirizan a los filmes de acción contemporáneos. Y por supuesto, está lo más inesperado: cameos que no vi venir (y que obviamente no arruinaré acá), una secuencia en una cabaña en la nieve que no tiene sentido alguno (razón por la que me hizo llorar de risa), y una excelente utilización del tema musical original de Ira Newborn hacia el final de la película.
No hay mucho más que pueda escribir. “¿Y dónde está el policía?” es exactamente lo que esperaba: una hilarante continuación de lo que el equipo ZAZ hizo con la trilogía original, igual de graciosa, a mi parecer, que la segunda película, y ciertamente superior a la tercera. Liam Neeson es el Frank Drebin Jr. perfecto, y además, maneja una excelente química con Pamela Anderson (los rumores de que están saliendo en la vida real ahora tienen todo el sentido del mundo). La historia tiene una estructura similar a las de las dos primeras películas, y lo más importante: la experiencia en general es frecuentemente hilarante, como muy pocas otras cintas contemporáneas. Vayan a ver “¿Y dónde está el policía?” en la pantalla grande; no solo porque la pasarán bien, si no también para mandarle el mensaje a Hollywood de que deben volver a sacar comedias ridículas en los cines.
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