¿Estás Ahí, Dios? Soy Yo, Margaret

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Basada en la novela del mismo nombre de la autora Judy Blume, “¿Estás Ahí, Dios? Soy Yo, Margaret” es una experiencia encantadora y ligera —un coming of age centrado en la experiencia de una adolescente nortemamericana en los setentas, contrastada con la vida algo ajetreada y llena de cambios de su madre. Dirigida con sencillez y llena de actuaciones sólidas, “¿Estás Ahí, Dios? Soy Yo, Margaret” es el tipo de filme que podría ser considerado como un crowd pleaser; es decir, debería dejar satisfecho a la mayoría de espectadores, habiéndolos ayudado a empatizar con personajes verdaderamente carismáticos por poco más de hora y media.

La protagonista de “¿Estás Ahí, Dios? Soy Yo, Margaret” es, previsiblemente, la joven Margaret Simon (Abby Ryder Fortson, “Ant-man”), una púber cuya vida se complica cuando sus padres, Barbara (Rachel McAdams) y Herb (Bennie Safdie) le informan que tendrán que mudarse de Nueva York a New Jersey. Esto trae consigo varios cambios, desde un nuevo colegio, hasta la inesperada separación de Margaret y su abuela, la divertida Sylvia (Kathy Bates).

Felizmente, cuando la chica llega a su nuevo barrio, las cosas parecen comenzar bien. Inmediatamente es incluida en un grupo de chicas de su colegio, liderado por la agrandada Nancy (Ella Graham). No obstante, es su amistad con esta última la que poco a poco va generando nuevas preocupaciones en Margaret: ¿qué pasará ahora que pase a la adolescencia? ¿Como se sentirá cuando tenga su primera menstruación? ¿Y tendrá el valor suficiente como para decirle a su mamá para comprar su primer sostén? Estas preocupaciones de adolescente contrastan perfectamente con las nuevas experiencias de Barbara quien, habiendo dejado su trabajo, pretende convertirse en una ama de casa y madre ideal.

Es así, pues, que “¿Estás Ahí, Dios? Soy Yo, Margaret” logra desarrollar una historia sencilla pero intrigante, con la que prácticamente cualquier miembro del público podrá empatizar. Margaret es desarrollada como una chica común y corriente; inteligente, sí, pero llena de dudas y miedos y preocupaciones muy propias de su edad. Y es a través de sus interacciones con las otras chicas, que uno la va conociendo y va reconociendo algunos de los problemas que se tenían durante la pubertad. El que la cinta, además, se lleve a cabo cincuenta años atrás, ayuda a que muchas de sus preguntas sean más difíciles de contestar. Era más complicado, pues, encontrar información sobre la regla o la biología del sexo opuesto sin la ayuda de la Internet.

Por otro lado, “¿Estás Ahí, Dios? Soy Yo, Margaret” también tiene mucho qué decir sobre la religión organizada —nada revolucionario, eso sí, pero al menos logra otorgarle una dimensión adicional a la narrativa. Margaret, por decisión de sus padres (ella es católica y él es judío) ha crecido sin religión, por lo que ahora comienza a tener dudas sobre la diferentes teologías a su disposición. Es así que la vemos yendo a la iglesia con su amiga, pero también al templo con su abuela, haciendo que se dé cuenta que la religión puede traer consigo tanto paz y alegría, como conflicto. “¿Estás Ahí, Dios? Soy Yo, Margaret” no es una película anti-religión, pero sí un filme que lo invita a uno a pensar sobre estos temas a través de la perspectiva de una joven muy perspicaz.

Y como se mencionó líneas arriba, “¿Estás Ahí, Dios? Soy Yo, Margaret” también incluye una subtrama con Barbara, quien debe aprender tanto a enfrentar sus nuevas responsabilidades, como a decir que no de vez en cuando, para que la gente no se aproveche de ella. Este es el aspecto menos logrado de la película; sí, ver a Rachel McAdams en pantalla siempre es un deleite, pero su conflicto interno es resuelto con mucha rapidez y de forma hasta anticlimática, por más de que tenga que pasar por un par de situaciones verdaderamente incómodas. Me gustó que le den más que a hacer a Barbara que en el libro, pero igual creo que esto pudo estar mejor manejado.

De las actuaciones no me puedo quejar. La joven Abby Ryder Forston carga la mayor parte del filme sobre sus hombros, y logra desarrollar al personaje del título como una chica regular y astuta. Es una niña adorable, cuyas preocupaciones son completamente entendibles, y que nunca se convierte en la niña estereotípica de película norteamericana (es decir, en una niña que habla como adulto, y no como alguien de su edad). Por su parte, Rachel McAdams da una interpretación muy natural como Barbara (por más de que su subtrama pudo ser mejor manejada), y Bennie Safdie resalta en el rol pequeño pero importante de Herb, el padre de Margaret (y la razón por la que la familia se ve obligada a mudarse a New Jersey).

“¿Estás Ahí, Dios? Soy Yo, Margaret” termina convirtiéndose en una experiencia agradable y entretenida. La cinta maneja un tono ligero; incluye suficiente drama como para que uno empatice con los problemas de sus protagonistas, pero nunca llega a incursionar en el melodrama, más bien incluyendo varios momentos de humor light. Las actuaciones son todas de buen nivel, la dirección nunca llega a llamar la atención a sí misma, y uno termina el filme habiéndose encariñado con los personajes (especialmente, y lógicamente, con Margaret). Si lo que quieren ver es un coming-of-age bien construido y encantador, “¿Estás Ahí, Dios? Soy Yo, Margaret” es una buena opción; y lo mejor es que no es necesario haber leído el libro para entenderlo del todo.

Nota: Vi este film gracias a un screener cortesía de Lionsgate.

 

Avance oficial:

80%
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