Festival de Cine de Londres 2019 – tres críticas por el precio de una

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Este año he tenido el privilegio de ir al Festival de Cine de Londres, organizado por el BFI (British Film Council, o Concejo de Cine Británico), y aunque no pude ver tantas películas como me hubiese gustado (incluyendo muchas de las que han hecho ruido en otros festivales), las que llegué a ver conectaron lo suficiente conmigo, como para que valga la pena escribir y publicar unos comentarios.

Por ende, a continuación les presento tres breves críticas de las películas que tuve la oportunidad de ver en el Festival de Cine de Londres: “The Peanut Butter Falcon”, de Tyler Nilson y Michael Schwartz, protagonizada por Shia LaBeouf, Dakota Johnson y Zack Gottsagen; “Little Monsters”, de Abe Forsythe, protagonizada por Lupita Nyong’o, Josh Gad y Alexander England, y “Babyteeth”, de Shannon Murphy, protagonizada por Ben Mendelsohn, Essie Davis y Eliza Scanlen. Son filmes bastante diferentes los unos de los otros, pero que a la vez, demuestran la gran diversidad de propuestas que se pueden encontrar un festival de cine como este.

The Peanut Butter Falcon

“The Peanut Butter Falcon” nos cuenta la historia de Zak (Zack Gottsagen), un chico con síndrome de Down que vive en una casa de reposo bajo el cuidado de la cariñosa Eleanor (Dakota Johnson). Por más que la pase bien, Zak sueña con convertirse en un peleador de lucha libre, al igual que su héroe, The Salt Water Redneck (Thomas Haden Church), razón por la que escapa de su hogar para ir a entrenar a su escuela de lucha. En el camino, se hace amigo de Tyler (Shia LaBeouf), un rebelde pescador que está escapando de una vida de abuso y violencia. Juntos, emprenderán un viaje que los convertirá en mejores personas, demostrando que una buena amistad, a veces, puede arreglarlo (casi) todo.

Por más que suene como una experiencia demasiado dulzona, al final del día, “The Peanut Butter Falcon” es un crowdpleaser total. Se trata de un road movie en el que verdaderamente llegamos a conocer a los protagonistas, demostrando que personas tan diferentes como un tipo rebelde y sin aparente futuro, y un inocente y amistoso chico con síndrome de Down, pueden hacerse amigos. Tanto LaBeouf (silencioso, melancólico) como Johnson (dulce y optimista) están muy bien, pero quien se roba el show es Gottsagen, un actor con síndrome de Down que interpreta a Zak de manera totalmente honesta y cautivadora. Muchas de las escenas entre él y LaBeouf se sienten absolutamente naturales, casi improvisadas; convierten a su relación en el eje central del filme, tanto a nivel narrativo, como emocional.

Es cierto que la película podría prescindir del villano (un John Hawkes totalmente desperdiciado), y que algunas de las conveniencias narrativas se siente demasiado… bueno, convenientes. Pero todo es perdonable gracias a lo emotiva que llega a ser la película, sin llegar a sentirse manipuladora. “The Peanut Butter Falcon” aprovecha al máximo sus locaciones (pantanos, ríos, bosques y demás), y hace uso de una banda sonora principalmente compuesta por bluegrass para otorgarle un estilo bastante propio y apropiado para el contexto en el que se lleva a cabo la historia. Eso, sumado a las excelentes actuaciones, y a los memorables y enternecedores personajes, convierten a “The Peanut Butter Falcon” en uno de los dramas cómicos más satisfactorios que haya visto en un buen tiempo.

Little Monsters

“Little Monsters” tiene como protagonistas a Dave (Alexander England), un bueno para nada que solo piensa en sí mismo, y la Miss Caroline (Lupita Nyong’o), una profesora de kindergarten extremadamente paciente y sonriente. Ambos se ven involucrados en una infección zombie cuando van de paseo con la clase de Miss Caroline a un parque natural en Australia, el cual desgraciadamente se encuentra muy cerca a una base militar norteamericana que estaba experimentado con los no-muertos. Es así que ambos tendrán que encargarse de proteger a los niños, entre los que se encuentra el sobrino de Dave, Max (Charlie Whitley), mientras buscan alguna forma de escapar del parque infestado de zombies.

Podría decirse que el subgénero de la comedia zombie está muerto (sí, sí, lo sé), pero felizmente el equipo detrás de “Little Monsters” ha encontrado una manera de revivirlo. Se trata de un filme que usa el absurdo para generar situaciones verdaderamente hilarantes, como la escena en la que Miss Caroline tiene que distraer a los niños de los zombies con una versión bastante animada de “Shake it off”, de Taylor Swift, en ukelele, o las secuencias en las que vemos a la versión “zombificada” de la mascota del parque. El contrasta entre la inocencia de los niños y su maestra, y la brutalidad de la situación en la que se han metido (sí, hasta bastante gore), resulta en una experiencia por momentos chocante, pero consistentemente divertida.

Sí, algunos de los gags no funcionan porque se sienten fuera de lugar (¿necesitábamos saber que Dave se masturba con una foto de la Miss Caroline?) o porque resultan algo choteados, pero en general, “Little Monsters” no es una cinta que aburra ni mucho menos. Lupita Nyong’o está genial como siempre (Miss Caroline debe ser la profesora de kindergarten más heroica y optimista de la historia), Alexander England es suficientemente creíble como un tipo que tiene que pasar de ser un completo inútil, a un héroe más compasivo y empático, y Josh Gad se roba algunas escenas como un animador infantil alcohólico, ninfómano, y en general, bastante desagradable. Frecuentemente sangrienta, ocasionalmente vulgar, y consistentemente graciosa, “Little Monsters” demuestra que todavía le queda algo de vida (¡lo sé!) al subgénero de la comedia zombie.

Babyteeth

“Babyteeth” cuenta la historia de Milla (Eliza Scanlen), una adolescente australiana aparentemente feliz que vive con sus padres, el psiquiatra Henry (Ben Mendelsohn), y la siempre-medicada Anna (Essie Davis). Sin embargo, su vida no es tan tranquila como uno podría asumir: Milla tiene cáncer, condición que la ha alejado un poco de sus compañeros de trabajo, y que no la motiva a seguir tomando clases de violín. Sin embargo, un día conoce a Moses (Toby Wallace) un chico problemático que le inyectará algo de energía a su día a día, y que hará, incluso, que sus padres cambien un poco la manera en que ven a la vida.

Basada en la obra de teatro del mismo nombre, “Babyteeth” es una historia trágica e inspiradora; inherentemente triste, pero llena de momentos de absoluta alegría. Es un filme que nunca se siente como un melodrama exagerado, y que más bien nos muestra la vida de Milla, generalmente, desde su perspectiva, tratando de demostrar qué es lo que siente y cómo, y por qué parece haber encontrado lo que buscaba en el desaliñado y drogadicto Moses. Es un fascinante estudio de personaje, en donde uno no siempre está de acuerdo con las decisiones de su protagonista, pero que sin embargo invita a que uno se adentre en este mundo de gente que se droga de diferentes maneras y debido a distintas circunstancias.

Eliza Scanlen es perfecta como Milla, una chica de emociones fuertes, que trata de vivir su vida como si no hubiera un mañana; Ben Mendelsohn es convincente como un psiquiatra que parece tener más problemas que sus pacientes (no es un muy buen profesional que digamos); Moses brilla como Toby, un chico que demuestra ser más empático de lo que uno creería inicialmente (por más que algunas de sus reacciones y decisiones sean increíblemente frustrantes), y por supuesto, Essie Davis es excelente como Anna, quien podría considerarse como el centro emocional del filme. A veces drogada, a veces lúcida, no siempre reacciona bien a las decisiones de su hija, y Davis transmite las contradicciones internas del personaje con absoluto aplomo. “Babyteeth” se me desinfló un poco hacia el final, pero por lo que vi en la sala de cine donde la vi, creo que a pocos les importará. Lágrimas serán derramadas, y más importante, escenas de innegable potencia quedarán grabadas en nuestras memorias.

El Festival de Cine de Londres 2019 (LFF) se llevó a cabo del 2 al 13 de octubre.

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