Al margen de la ley

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Cuando escribí sobre Fuerza Bruta (2022) hace casi tres años (¡!), mencioné que “ahora solo [quedaría] regresar en el tiempo y ver la primera película, The Outlaws (Beomjoidosi, 2017), también con Don Lee.” Y aunque me demoré bastante en cumplir dicha promesa, acá me encuentro, habiendo disfrutado del primer caso cinematográfico del Policía Monstruo Ma Seok-do (Don Lee), curiosamente basado en un caso real. Al margen de la ley (disponible en Prime Video) se siente como el prototipo de lo que luego se haría con Fuerza Bruta y sus secuelas; un thriller policial eficiente y violento.

Inspirada en el caso de treinta criminales chino-coreanos que fueron capturados por las autoridades de Seúl en 2004, Al margen de la ley tiene como protagonista al ya mencionado Ma Seok-do (Lee), quien al comenzar el filme detiene una pelea de cuchillos en el Barrio Chino de la ciudad con una facilidad envidiable. Es así que el llamado Policía Monstruo es establecido como una fuerza de la naturaleza; como un tipo gigante, eficiente y agresivo, que aprecia a sus amigos y disfruta del buen trago, pero también está siempre enfocado en el trabajo.

Su más reciente caso comienza cuando es llamado para investigar un acuchillamiento. Dicho crimen lo lleva a hablar con los líderes de las dos bandas principales de criminales chino-coreanos en Seúl, a quienes, sorprendentemente, logra calmar. Pero las cosas empeoran rápidamente cuando uno de ellos es asesinado y reemplazado por Jang Chen (Yoon Kyesang), quien acaba de llegar de China muerto de ganas de hacer dinero rápido, fácil e ilícito. Es por eso que el Capitán Jeon (Choi Gwi-hwa) le encarga a Ma Seok-do encontrar la manera de acabar con las dos pandillas, cueste lo que cueste. Después de todo, se muere por conseguir un ascenso, y tiene a sus superiores respirándole por el encima del hombro.

No hay dudas de que hay ciertos detalles culturales en Al margen de la ley que podrían resultar por lo menos curiosos para el espectador occidental promedio; eso es algo normal a la hora de ver una producción coreana. Lo que sí choca en un filme como este, sin embargo, es la forma en que los policías protagonistas son representados. Tenemos, por ejemplo, a un Ma Seok-do valiente y buena gente, que sin embargo recurre a la tortura (relativamente ligera, pero igual) y en general la violencia para atrapar a criminales, interrogar a sus sospechosos, y obtener respuestas. El cubrir una cámara en la comisaría para poder abusar de un sospechoso, por ejemplo, es tratado como algo normal; después de todo, es lo que deben hacer para resolver este nuevo caso.

En general, y como se vería posteriormente en Fuerza Bruta, la violencia es tratada como un aspecto regular en la vida de un policía de Seúl; no solo porque debe lidiar con ella, sino también porque la emplea prácticamente todo el tiempo. Es por eso que Ma Seok-do se convierte en el Policía Monstruo; un tipo que ejecuta todo tipo de tácticas agresivas, desde cachetear a gente (lo cual hay que admitir sí es gracioso) hasta perseguirlos y pelear con ellos, para resolver crímenes. Lo que resulta interesante en Al margen de la ley, además, y lo que la diferencia claramente de producciones norteamericanas, es que no hay armas de fuego. Nadie carga pistolas, y nadie se mete en tiroteos. La mayor parte de la violencia se lleva a cabo con navajas y hachas, lo cual resulta en víctimas siendo despedazadas y hasta desmembradas, y no hace más que convertir a los villanos en figuras tremendamente odiosas.

Y es ahí donde radica lo genial de las caracterizaciones en Al margen de la ley: sí, puede que los policías sean agresivos y hasta corruptos, pero los criminales son peores. Ma Seok-do cachetea a la gente y los llama idiotas, pero Jang Chen y su gente desmiembran personas. La postura del filme, de hecho, parece ser que estos criminales son tan pero tan violentos, que la única manera de lidiar con ellos es con más violencia. No hablando, no razonando y mucho menos calmando las aguas, sino más bien tratándolos con agresividad para espantarlos y finalmente aprisionarlos. Esto resulta, por ejemplo, en una pelea final en un baño que, sin llegar a estar al nivel de un combate similar en Misión Imposible: Repercusión (2018), igual funciona gracias a lo visceral que resulta.

Por supuesto, si Al margen de la ley funciona, es en gran parte gracias al trabajo de Don Lee. Puede que el personaje de Ma Seok-do sea ahora bastante famoso, pero es acá donde comenzó, y por ende, donde se nota que fue siendo construido como este mastodonte invencible; como una representación de la agresión de los “buenos”, quienes actúan a favor de la gente regular (y en el caso de esta cinta en particular, incluso con la ayuda de estos últimos). Don Lee le otorga al personaje una palpable mezcla de intimidación y carisma, haciendo que el Policía Monstruo se sienta no como una criatura intimidante y peligrosa, sino más bien como un oso de peluche cuyo hobby es cachetear a la gente.

Interesante regresar después de un tiempo a ver la primera entrega de esta serie de filmes. Lo que comenzó como un thriller relativamente sencillo basado en hechos reales, posteriormente se convirtió en una saga longeva y popular (la cual pronto estrenará una quinta parte, dicho sea de paso). Y al ver Al margen de la ley, resulta fácil darse cuenta por qué. Lo que tenemos acá es un thriller que mezcla tonos en general con éxito (ciertas escenas son graciosas, hasta caricaturescas, mientras que toda la violencia es presentada de forma explícita y sangrienta), y que destaca gracias a la notable caracterización de su inmenso protagonista. Al margen de la ley no está al mismo nivel que varias de sus secuelas, pero como el comienzo de esta importante franquicia, todavía funciona bastante bien.

Avance oficial:

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