Dollhouse

0

Resultaría fácil esperar algo más bien previsible de algo como “Dollhouse: muñeca maldita”. Después de todo, tanto el título como el material promocional del filme darían a entender que se trata de una cinta más dedicada a objetos poseídos y demonios que acechan a sus protagonistas. Sin embargo, si uno se anima a darle una oportunidad, se encontrará con una historia centrada en las relaciones entre madres e hijas; en cómo estas pueden estar llenas de amor, pero también rodeadas de tragedia y muerte. El resultado no es perfecto, pero sí más interesante que el ejemplar promedio del género.

“Dollhouse: muñeca maldita” comienza con un impactante prólogo en el que vemos a Yoshie Suzuki (Masami Nagasawa) dejando a su pequeña hija Mai jugando con sus amigas del barrio en casa. Sin embargo, para cuando regresa de haber hecho unas compras, se encuentra con que la niña se quedó encerrada en la lavadora mientras jugaba a las escondidas, y por ende, murió ahogada. Un año después, tanto ella como su esposo, Tadahiko Suzuki (Koji Seto) se están recuperando de la tragedia. Sin muchos ánimos, Yoshie termina en un mercado donde adquiere una misteriosa y antigua muñeca, la cual se convierte en parte de su terapia para superar la muerte de su hija.

Cinco años después, la pareja, ya recuperada y alejada de la depresión, cuenta con una nueva hija llamada Mei. Parecen tener una vida tranquila y totalmente normal, hasta que la niña descubre a la famosa muñeca, la cual había estado encerrada en un clóset por años. Mei la saca, y al comenzar a jugar con ella, comienzan a suceder cosas extrañas en la casa: ruidos en las noches, apariciones que se confunden con la niña verdadera y hasta brotes de heridas tanto en Mei como en su madre. Preocupados y aterrados, la pareja decide acudir a unos supuestos especialistas en incineraciones rituales de muñecas, pero cuando estos no logran ayudarlos, terminan hablando con otro especialista llamado Kanda (Tetsushi Tanaka), quien les explica por qué la muñeca parece contar con poderes sobrenaturales.

Tengan en cuenta que “Dollhouse: muñeca maldita” es un filme de ritmo más bien pausado, que se toma su tiempo para desarrollar una narrativa que abarca varios años, y que cuenta con varios sucesos complejos, todos de igual importancia. No solo tenemos los eventos del prólogo y la trama principal en el presente con la Mei de cinco años, sino también uno que otro flashback que nos explica la historia detrás de la muñeca. A través de todos estos elementos narrativos, “Dollhouse: muñeca maldita” nos cuenta una historia sobre madres e hijas: aquellas mujeres que harían de todo por ayudar y salvar a sus pequeñas, pero también aquellas que no nacieron para ser madres ni para formar una familia.

Interesante, además, la forma en que el guion del también director Shinobu Yaguchi implementa elementos de la historia y las tradiciones y rituales japoneses (consideren, por ejemplo, el ya mencionado ritual de incineración de muñecas, o la utilización de sellos antiguos para que la muñeca del título no pueda escapar de su caja). “Dollhouse: muñeca maldita” es el tipo de película que se siente muy propia de Japón pero que, a la vez, maneja temas universales de la familia y el dolor, que ayudan a que la historia funcione para prácticamente cualquier tipo de público.

Ahora bien, nada de aquello quiere decir que “Dollhouse: muñeca maldita” carezca de los elementos que cualquier buen fanático esperaría de un nuevo filme de terror. Lo que sí es cierto es que la cinta demora un poco en arrancar luego del prólogo, y que se torna algo letárgica especialmente durante el segundo acto, lo cual podría desesperar a ciertos miembros del público. Pero una vez que Kanda entra en escena, “Dollhouse: muñeca maldita” recupera su ritmo, entregándonos algunos de los momentos más escalofriantes que tiene para ofrecer, la mayoría de ellos involucrando al rostro (quizás real) de la perturbadora muñeca.

Consideren, por ejemplo, escenas como las de un “terremoto” en el interior de un hostal, en donde los protagonistas intentan ubicar a la bendita muñeca con la ayuda de una cámara Polaroid y su flash. O la revelación del rostro de la misma a través de una fotografía tomada con dicho aparato. O cierta escena de sueño o visión que hace referencia al accidente con la lavadora del prólogo. “Dollhouse: muñeca maldita” cuenta con varios momentos que me hicieron saltar de mi asiento, lo cual ayuda a que se vaya desarrollando una atmósfera de pavor de forma gradual. El problema es que la película en general podría llegar a poner a prueba la paciencia de los espectadores, especialmente la de aquellos que, nuevamente, estuviesen esperando una experiencia más tradicional.

“Dollhouse: muñeca maldita” no es, pues, un éxito rotundo. Hay momentos que se sienten redundantes o que ahondan ya demasiado en los intentos (la mayoría en vano) de nuestros protagonistas de deshacerse de la muñeca. Y ciertos giros resultan más confusos que satisfactorios, especialmente hacia el final de la cinta. Pero en términos generales, admiro lo que Yaguchi y su equipo han hecho acá: desarrollar una historia en general emotiva y cautivante, que por más que cuente con ciertos defectos, igual logra presentarnos varios momentos de terror absoluto. No creo que “Dollhouse: muñeca maldita” vaya a causar el mismo furor que la famosa Annabelle, pero eso no quiere decir que no valga la pena darle una oportunidad.

NOTA: Tuve la suerte de ver “Dollhouse: muñeca maldita” en la ÚNICA (ugh) función subtitulada en todo Lima: a las 8:30 pm en Cinépolis Larcomar. Y francamente, no me imagino viéndola de otra forma.

Avance oficial:

70%
Puntuación
  • Mi calificación
Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.