Chum

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Películas de tiburones hay por montones, y por más que hayan habido incontables avances tecnológicos y técnicos, pocas logran superar –o siquiera estar al mismo nivel– que la clásica “Tiburón”, de Steven Spielberg. Lo cual no quiere decir que todas las producciones pretendan querer destronar a aquel filme inolvidable –después de todo, también hay sitio para cintas tipo serie B, o incluso para propuestas de gran presupuesto pero poca seriedad, donde todo el chiste está en ver cómo hacen carne molida de una serie de personajes olvidables de la forma más entretenida posible. Si no, pregúntenle a Jason Statham y la franquicia de “Megalodón”.

No obstante, por cada experiencia ridícula pero divertida, también tenemos filmes tan olvidables y hechos a la apurada, que uno rápidamente se olvida de que podrían estar siquiera vinculados a sus hermanos mayores más ambiciosos. Ese es el caso de “Chum”, de Jonathan Zuck, una producción independiente (chequeen, si no, la absurda cantidad de productores ejecutivos que aparecen en los créditos iniciales) que no funciona ni como película de monstruo, ni como thriller emocionante, y mucho menos como una ridícula película de tiburones asesinos. Claramente nada tiene que ver con el filme de Spielberg, pero hasta “Sharknado” resulta más entretenida.

Lo cual es una pena, ya que comencé a verla emocionado debido a dos factores. Uno, se trata de una película parcialmente producida y distribuida por IFC (Independent Film Company), que tiene un buen historial en lo que se refiere a cine de todo tipo de género. Y dos, porque la protagonista (y coproductora, junto al ejército de productores ya mencionado) del filme es Alice Eve, una artista cuya filmografía incluye desde comedias dramáticas populares como “Sexo en la ciudad 2”, hasta cine de género como “Star Trek Into Darkness”, y películas de terror inesperadamente decentes como “La maldición del Queen Mary”.

Un misterio, pues, por qué Eve aceptó aparecer acá. Supongo que grabar en las playas (y principalmente el océano) de Malta era un buen incentivo. En todo caso, el que ella sea el único nombre reconocible en el reparto debería ser una buena pista. Eve hace lo que puede con un personaje carente de personalidad y motivaciones creíbles, saliendo de esta cuestión, felizmente, con la dignidad intacta (solo espero verla en algo considerablemente mejor la siguiente vez). ¿El resto? No cuentan con la misma suerte. Solo diré que las actuaciones secundarias varían entre la inconsistencia y lo vergonzoso, y ahí lo dejaré.

¿La premisa? Simple como debe ser, al menos. Eve interpreta a Tina, quien está en Malta para su boda con el antipático de Tom (Eric Michael Cole). En la ceremonia, vemos que algo malo está pasando entre ellos, pero igual deciden casarse, lo cual no termina de tener sentido. En todo caso, al día siguiente, la pareja es invitada por su grupo de amigos a pasar el día en un yate. Entre ellos se encuentran la hermana menor de Tina, Sadie (Elle Haymond); la pareja de Rachinda (Sarah Siadat) y Rick (Johnny Gaffney); y Britney (Lisa Yaro), quien se supone se muere por el capitán del bote, pero no hace nada al respecto.

No pasa mucho tiempo hasta que el grupo de personajes se termina encontrando con un tiburón sediento de sangre en altamar. Y cuando la guardia costera llega a su rescate y es inmediatamente eliminada (impresionante lo inútiles que son), no les queda otra que pasarse al bote de Roy (Jim Klock), que rápidamente demuestra ser un personaje turbio. Resulta que años antes, su esposa fue asesinada por el tiburón que asedia a nuestros protagonistas (en un prólogo desesperadamente similar al de “Tiburón”), por lo que ahora se quiere vengar del animal. Y no tiene problemas con usar al grupo de amigos como carnada.

Sí, en pocas palabras, “Chum” es una historia de venganza hacia un tiburón. Lo cual no es del todo ridículo, supongo, especialmente considerando que Roy es un psicópata. Y tener tanto a un antagonista humano como a un villano animal me recordó a la (muy superior) “Animales Peligrosos”, no lo cual no sería algo malo si este nuevo filme fuese bueno. Pero desgraciadamente, ni el tiburón cumple bien el rol de antagonista formidable, ni Roy es un loco particularmente interesante. Es más inepto que verdaderamente intimidante, lo cual simplemente hace quedar muy mal a nuestros protagonistas.

Okey, entonces los personajes no son muy interesantes, y la premisa es simplona. ¿Pero qué hay de la dirección, de la sensación de tensión que una narrativa como esta podría desarrollar? Es ahí donde “Chum” también falla. El filme no cuenta con ninguna secuencia memorable o emocionante. Lo mejor que puedo decir es que maneja un buen nivel de gore, y que los encargados del maquillaje y las prótesis ciertamente saben lo que hacen; los miembros desgarrados y las heridas abiertas lucen realistas y asquerosas, lo cual al menos ayuda a que “Chum” no se sienta censurada. Pero fuera de eso, y de un par de planos interesantes del tiburón bajo el agua, no hay nada en la película que no hayamos visto antes en mucho mejores propuestas.

Además, el que todo se vea tan barato y haya sido realizado de forma tan inepta no hace más que empeorar la situación. El ritmo de la película es terrible, y a través de decisiones de montaje francamente inexplicables, se termina sintiendo tremendamente tediosa. Los pocos efectos visuales digitales que hay son nefastos, y la dirección de fotografía ni siquiera logra aprovechar bien la locación tan vistosa con la que contaban. “Chum” podría, al menos, haber lucido como una buena publicidad turística para Malta, pero ni eso logra hacer. Pero lo peor está en el trabajo de doblaje. Hay varias escenas en el bote donde, asumo, el sonido directo era inutilizable, por lo que el diálogo tuvo que ser redoblado en post… y se nota. ¡La Tina de Alice Eve básicamente cuenta con dos tipos de voz! Pocas veces he visto algo tan absurdamente notorio en una película hecha por profesionales.

En fin. No es que esperaba que “Chum” fuese una obra maestra ni mucho menos. Ni siquiera esperaba que estuviese al mismo nivel que “Tiburón” –ese barco ya zarpó hace rato, o supongo que el pez se fue nadando. No. Lo que esperaba era una experiencia ridículamente sangrienta, cruenta, tensa y emocionante, pero la película ni siquiera está cerca de ofrecernos algo así. Más bien, lo que Zuck ha logrado hacer acá es construir una cinta de tiburones sorprendentemente aburrida, que deja (un poco) mal parada a su talentosa protagonista y terriblemente mal parado a su reparto secundario. No funciona ni como producción tipo serie B ni como thriller sangriento. Nuevamente: películas de tiburones hay por montones, por lo que no tiene sentido que pierdan el tiempo viendo “Chum”.

Nota: Vi este film gracias a un screener cortesía de IFC.

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