Curioso lo que la novel cineasta Sabrina Greco ha hecho con “Lockjaw”. Por un lado, parece ser una suerte de drama con toques de comedia que algo nos quiere decir sobre la necedad, la inmadurez y las complicadas relaciones de amistad y pareja. Pero por otro lado, quizás por limitaciones de presupuesto o de tiempo, se termina sintiendo como una experiencia extremadamente pequeña, no solo por las pocas locaciones con las que cuenta, sino también porque se percibe como un proceso cíclico, casi eterno, y ciertamente repetitivo.
El balance, pues, termina siendo positivo, pero con las justas. Positivo gracias al superlativo trabajo de Blu Hunt (“Los nuevos mutantes”, “The Dead Thing”, “Sherlock e hija”), y al hecho de que la producción se siente honesta y cercana. Claramente, Greco le ha puesto todas las balas a “Lockjaw”, intentando desarrollar una experiencia que algo nos diga sobre estos personajes más allá de lo superficial. Pero que, al igual que la noche eterna por la que ellos están pasando, termina por redundar un poco. Se nota que tengo sentimientos encontrados hacia “Lockjaw”, ¿no? Admiro lo que hace, y ciertamente tiene puntos interesantes, pero no puedo dejar de pensar que algo más se pudo hacer con su premisa.

Al comenzar “Lockjaw”, vemos a Rayna (Hunt) saliendo a tomar junto a sus dos amigos, Mitch (Colin Burgess) y Noah (Kevin Grossman). La única que termina borracha es ella, lamentablemente, y cuando se escapa de los otros dos para irse a su casa manejando, termina involucrándose en un accidente de carro (el cual no vemos en pantalla, me imagino, por temas presupuestales). Un tiempo después, vemos otra vez a nuestra protagonista, solo que esta vez tiene unos cables en los dientes que le impiden hablar bien; es decir, tiene la mandíbula completamente cerrada, como un proceso de curación luego de que se la rompió en el accidente.
No obstante, Mitch la quiere sacar de la casa (asegurándose de que no vaya a tomar nada), por lo que terminan yendo primero a una reunión y, luego de encontrarse con Noah, de quien se distanciaron un poco luego del accidente, terminan en el show de magia de Robert (Nick Corirossi), quien se dedica a tomarle fotos a los miembros del público para luego hacerlos parte de sus trucos. Un poco fastidiada, Rayna se quiere ir del lugar, pero termina siendo convencida por Noah de ir a la casa de Robert y su novia, la artista Cleo (Ally Davis). Y ahí es donde comienzan los verdaderos problemas.
Como se deben haber dado cuenta, “Lockjaw” se desarrolla como una clásica historia “de una noche”, en donde acompañamos a nuestros personajes a una suerte de travesía a través de diferentes lugares casi en tiempo real. Lo único malo —o mejor dicho, limitante— de “Lockjaw” es que los protagonistas se terminan quedando la mayor parte del tiempo en una sola locación: la casa del mago Robert. Esto no estaría tan mal si el tratar de mantenerlos ahí no se sintiese forzado, pero lamentablemente ese no es el caso. Técnicamente, Rayna no tiene razón alguna para quedarse ahí, o para salir y regresar y salir y regresar, pero el guion de Greco la obliga, empecinado en no mostrar otros lugares y mantener pequeña la escala de la historia.

Sin embargo, vale la pena admitir que “Lockjaw” termina funcionando bastante bien como un estudio de un personaje odioso, frustrado, necio y necesitado de atención. Me refiero, por supuesto, a la Rayna de Hunt. Esta última hace un buen trabajo interpretándola como alguien que quiere algo, necesita algo, pero que se dedica a alejar a todo aquel que quiere entablar una relación con ella. Esto pasa claramente con Mitch (que quiere ser su novio), con Noah (que quiere ser su amigo) y hasta con una chica, amiga de Mitch, llamada Annabelle (Sally Sum), que por alguna razón quiere ser su amiga. La gente la quiere ayudar, especialmente debido al accidente por el que pasó, pero ella no quiere dejarse ayudar.
Es así, pues, que Hunt maneja un balance delicado entre lo desagradable y lo empático, construyendo a Rayna como una chica a la que uno puede entender, pero que por momentos frustra por lo necia que es. Del reparto secundario, por otro lado, destacan Colin Burgess como un cansado Mitch, Nick Corirosssi como un arrogante y absurdo Robert (quien obviamente se toma muy en serio a la magia), y Ally Davis como Cleo, quien simplemente quiere botar a todo el mundo de su casa, especialmente luego de que Rayna arruina el vestido que planea usar para su más reciente puesta artística. Las actuaciones, pues, son todas buenas y ayudan a que uno pueda conectar con el material hasta cierto punto.
El problema, en todo caso, es que “Lockjaw” está siendo vendida como una suerte de comedia, cuando no lo es realmente. Es, más bien, un estudio de personaje que posiblemente hubiese funcionado mejor como un cortometraje, y que con una duración de tan solo ochenta minutos (con créditos y todo), igual se siente estirado y redundante. Blu Hunt está excelente (espero verla en más y mejores cosas en el futuro cercano), el estilo de dirección es verosímil y directo, y el final al menos logra compensar algunas de las previas deficiencias narrativas. Pero al final del día, “Lockjaw” se termina sintiendo más como una “curiosidad” excéntrica que como un largometraje hecho y derecho. Interesante, sí, pero incompleto.
Nota: Vi este film gracias a un screener cortesía de Visit Films.
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