De un tiempo a esta parte, el mal llamado “horror elevado” se ha concentrado en desarrollar historias perturbadoras que sirven como metáforas del dolor, el duelo o el trauma. Es un recurso que ha producido dividendos y que nos ha permitido disfrutar de historias potentes y escalofriantes. Al parecer, es justo eso lo que querían hacer el director Jaume Collet-Serra (“Carry-On”) y el guionista Sam Stefanak con “La mujer de las sombras”, ahora disponible en HBO Max. Una pena, en todo caso, que el resultado final no sea del todo satisfactorio, por más que cuente con una buena premisa.
La protagonista de “La mujer de las sombras”es Ramona (Danielle Deadwyler… también de “Carry-On”), una mujer que vive en una granja en medio de la nada junto a su hijo adolescente, Taylor (Peyton Jackson) y su hija pequeña, Annie (Estella Kahiha). La familia acaba de perder al padre, David (Russell Hornsby), quien falleció en un accidente automovilístico. Por ende, Ramona ha perdido las ganas de tener una vida normal, durmiendo hasta tarde, dejando de lado sus responsabilidades y haciendo que Taylor se encargue de la casa y de su hermana menor. Ciertamente no ayuda el que haya estado en el mismo accidente de carro que David, y que se esté recuperando de una herida en la pierna, dependiendo de muletas para moverse.

Un día, sin embargo, las cosas cambian con la aparición de una misteriosa mujer en el jardín frontal de la casa. Vestida enteramente de negro y con la cara tapada, la mujer no parece estar interesada en revelar de dónde viene, qué quiere, o por qué no se quiere ir. Y lo peor es que la luz se ha ido de la casa, el celular de Ramona está sin batería (y no lo puede cargar), y la camioneta no arranca. Por ende, nuestra protagonista se empecina en quedarse encerrada, sin saber qué hacer con su nueva visitante. Pero Taylor tiene otros planes, lo cual podría traer consigo ciertos problemas.
No hace falta aclarar —sin incluir spoilers, claro está— que la mujer de negro es una figura metafórica que, en este caso, representa el dolor y la culpa que siente Ramona luego de la muerte de su esposo. Resulta que nuestra protagonista carga consigo un secreto, el cual no le ha revelado a ninguno de sus hijos, y el que la impide llevar una vida normal con su familia. Parece ser que es precisamente por eso que la mujer ha llegado; porque ha sido convocada, y porque le quiere ofrecer algún tipo de salida a Romana. Ya dependerá de nuestra protagonista si es que quiere hacerle caso o no.
Todo eso está muy bien, pero si uno se anima a ver “La mujer de las sombras” únicamente porque parece ser una cinta de horror puro, puede que termine un poco decepcionado. Es verdad que el filme cuenta con un par de jump-scares efectivos y que en general maneja un tono oscuro y misterioso, pero no creo que pueda ser clasificado como una historia de terror. Más bien, se siente como una suerte de thriller de misterio sobrenatural con toques dramáticos, que está más interesado en explorar la psicología de su protagonista que en causar pavor en el espectador. Esto no es algo malo, necesariamente, pero creo que sí es algo que el público debería saber antes de animarse a ver “La mujer de las sombras”.

En todo caso, el mayor problema de “La mujer de las sombras” es que comienza mejor de lo que termina. Los recuerdos que Ramona tiene del accidente aparecen ocasionalmente y causan un gran impacto, y la aparición de la mujer de negro, así como la primera interacción que Ramona tiene con ella, se sienten suficientemente perturbadoras. Pero mientras la película avanza y va ofreciendo explicaciones, la narrativa va perdiendo potencia, y eventualmente concluye de forma enredada y confusa. “La mujer de las sombras” no termina bien, dando la sensación de que Collet-Serra y compañía querían darle un cierre emocional a Ramona, lo cual, lamentablemente, resulta en un desenlace incoherente y no muy satisfactorio que digamos.
Para sorpresa de nadie, Danielle Deadwyler hace un excelente trabajo interpretando a Ramona, desarrollándola como una mujer que está pasando por un proceso complicado de duelo, tanto así que le cuesta muchísimo lidiar con sus hijos. Su herida física refleja sus heridas emocionales, lo cual la convierte en un personaje por momentos frustrante, pero absolutamente creíble. Por su parte, Peyton Jackson tiene el rol ingrato del adolescente impaciente y desesperante; lo hace bien, en todo caso. Y Estella Kahiha es suficientemente adorable como Annie, comportándose como una niña común y corriente, y no como una “niña agrandada” típica de un filme de este tipo.
Si “La mujer de las sombras” funciona hasta cierto punto, es gracias a las ambiciones de su guion, la forma en que desarrolla a su personaje principal a través de una narrativa metafórica y perturbadora, y el trabajo de Danielle Deadwyler, quien es incapaz de dar una mala interpretación. Pero como varios otros proyectos de similar corte, “La mujer de las sombras” se termina desinflando mientras va llegando a su desenlace, terminando la historia de forma anticlimática y francamente confusa. Agradezco que “La mujer de las sombras” intente decirnos algo, y aunque igual creo que vale la pena darle una oportunidad —especialmente ahora que está disponible en streaming—, no puedo evitar pensar que algo mejor pudo haber sido producido con esta premisa.
Avance oficial:
- Mi calificación