La australiana “One More Shot”, de Nicholas Clifford, nos propone una historia más de bucles temporales, en la que la protagonista tiene que lidiar con diferentes posibilidades y resultados para sus acciones. Es algo que ya hemos visto en decenas de películas y series, desde la clásica “El día de la marmota” hasta la reciente “Russian Doll”. No obstante, lo que logra desarrollar “One More Shot” termina siendo inesperadamente interesante, en parte gracias al buen trabajo de la recordada Emily Browning (“Sucker Punch”) y en parte debido a un guion que por lo menos intenta ahondar en la caracterización y problemas personales de su personaje principal.
“One More Shot” se lleva a cabo en el último día de 1999, justo antes del evento conocido como Y2K: cuando mucha gente asumía que las computadoras y diversos sistemas del mundo explotarían y dejarían de funcionar debido a la llegada del año 2000 (algo que, felizmente, no terminó sucediendo). Es en este contexto que conocemos a Minnie Vernon (Browning), una anestesióloga que parece tenerlo todo resuelto a nivel profesional, pero que se siente increíblemente insatisfecha con su vida personal. Esto último empeora cuando se encuentra con su ex, Cameron (Oliver Coleman), en el hospital, junto a su nueva enamorada, quien está a punto de dar a luz.

De vuelta en su casa, las cosas se tornan más complicadas cuando su pareja de flatmates, Flick (Anna McGahan) y Max (Contessa Treffone) le piden mudarse, ya que quieren usar su habitación. Todo parece estar mal, hasta que se entera de que a la reunión de Año Nuevo a la que van a ir las tres estará asistiendo Joe (Sean Keenan), un antiguo amor, que por un tiempo se había mudado a Nueva York. Y una vez que llega a dicha fiesta en la casa de su amigo Rodney (Ashley Zuckerman) y su esposa, Pia (Pavalli Sharda), las cosas parecen ir más o menos bien… hasta que Minnie ve a Joe proponerle a su nueva novia, Jenny (Aisha Dee), a la medianoche. Es así que toma un trago de la botella de tequila que trajo a la fiesta y….
Regresa inmediatamente al comienzo de la noche. Resulta que el tequila (o bueno, mezcal en realidad, porque viene con gusano) es mágico, y cada trago le permite regresar unas horas en el tiempo. Dándose cuenta rápidamente del poder que tiene ahora, Minnie comienza a intentar reparar las cosas, lo cual no sale del todo bien. Trata de deshacerse pero en algunos casos aprovecharse del desagradable C-Word (Hamish Michael); trata de amistarse y hasta besarse con Joe, y en cierto momento, parece creer que el Universo le ha dado este poder para impedir que su ex se case con Jenny. Pero como suele pasar en estos filmes, Minnie eventualmente tendrá que madurar y darse cuenta de que su propósito en esta noche probablemente sea otro.

En términos generales, “One More Shot” se siente como un drama romántico con toques fantásticos que logra desarrollar un contexto y personajes suficientemente interesantes. Poco de lo que el filme propone es novedoso, pero al menos está bien hecho. Por ejemplo, consideren a la misma Minnie, quien es interpretada con convicción por Browning. El guion la desarrolla como una mujer que no sabe lo que quiere; que se lleva bien con sus amigos, pero que a la vez se comporta de forma egoísta en ciertos momentos, pensando únicamente en sus intereses y no tanto en cómo han cambiado Cameron y ciertamente Joe.
De hecho, todo el punto de la cinta está en permitirle a Minnie madurar; darse cuenta de que está estancada en la vida, pero que justamente está así por sus propios errores y decisiones. El bucle temporal, entonces, es una suerte de metáfora del estado en el que se encuentra su vida personal y sentimental. Si “One More Shot” funciona, es justamente por cómo el guion utiliza el recurso del bucle temporal para decirnos algo sobre su protagonista, dejando bien en claro que no es una mala persona; solo alguien que tiene que pasar por algo relativamente traumático para poder encontrarse. Esto resulta, por supuesto, en situaciones hilarantes y chocantes, desde una fría escena de sexo hasta momentos de inesperada violencia y agresión súbita.

Fuera de Browning —quien francamente debería ser más reconocida de lo que ya es, al menos afuera de Australia—, el resto del reparto hace un buen trabajo con sus personajes. Destacan Aisha Dee como una “volada” y bienintencionada Jenny, y Ashley Zuckerman como Rodney, el dueño de casa que cuenta con su propio secreto. Y en términos generales, Clifford dirige “One More Shot” con eficiencia, aprovechando al máximo sus pocos recursos —una locación principal, un grupo talentoso de actores— para mantener un buen ritmo en la historia. “One More Shot” nunca aburre, por más que por momentos Minnie pueda caer peor de lo que quizás le hubiese gustado al director y sus guionistas, Alice Foulcher y Gregory Erdstein.
Disfruté de “One More Shot”. Puede que no sea nada fuera de lo común, especialmente si han visto cualquier otra historia de bucles temporales, pero lo que hace, lo hace bastante bien. Emily Browning da una actuación creíble y entretenida; la narrativa cuenta con suficientes giros interesantes, varios de los cuales son imprevisibles; y a través de esta historia, el filme logra desarrollar a una protagonista imperfecta que termina aprendiendo mucho de sí misma, apreciando más a sus amigos. Si le dan una oportunidad a “One More Shot”, se encontrarán con una experiencia ligera y divertida que, a pesar de parecerse a otras propuestas, termina funcionando más a nivel dramático que cómico.
Nota: Vi este film gracias a un screener cortesía de Samuel Goldwyn Films.
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