El Señor de los Anillos: Las Dos Torres – Versión Extendida

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Puede que la trilogía dirigida por Peter Jackson sea una de mis favoritas, pero no por eso voy a negar que su segunda entrega, “El Señor de los Anillos: Las Dos Torres”, es ligeramente inferior a las otras dos. No por mucho —igual se trata de una producción extraordinaria—, pero igual. Tal y como me lo dijo mi primo (a quien le encantan tanto las películas como las novelas originales de Tolkien) hace poco: “Las Dos Torres” siempre iba a ser el libro más difícil de adaptar. Y al ver la película de Jackson —en cualquiera de sus dos versiones—, se nota a leguas.

Al igual que con mi texto anterior, sin embargo, tengan en cuenta que acá no estaré escribiendo sobre la versión original ni cómo funciona a nivel cinematográfico. Aprovechando el reestreno de la trilogía extendida en cines, estaré, más bien, escribiendo sobre cómo la versión más larga de “El Señor de los Anillos: Las Dos Torres” funciona —y no funciona. Porque si el corte regular del filme es, nuevamente y para mí, la entrega menos espectacular de la trilogía, no mucho cambia con la Versión Extendida. De hecho, me animaría a decir que de las tres cintas, esta es la que menos se beneficia del material extra.

¿Qué hay de nuevo en la Versión Extendida de “El Señor de los Anillos: Las Dos Torres”, entonces? Para empezar, todo el inicio con Frodo (Elijah Wood) y Sam (Sean Astin) caminando por una zona rocosa en dirección a Mordor se ha alargado —como para darle un mayor uso a la cuerda que Galadriel (Cate Blanchett) le regaló a Sam, pero no mucho más. Es algo que se aprecia porque algo de contexto adicional le da a las situaciones en las que los dos Hobbits se meten antes de encontrarse con Gollum/Sméagol (Andy Serkis), pero la verdad es que no se siente como algo vital.

Algo similar se puede decir sobre las escenas adicionales con Gimli (John Rhys-Davis) y Legolas (Orlando Bloom). Ya en la versión original, Gimli es relegado básicamente a ser un personaje de comedia, cayéndose frecuentemente de su caballo y teniendo intercambios e interacciones algo incómodas con los personajes humanos. Pero acá esto se acentúa más, especialmente cuando está sentado encima de un cadáver de orco luego de la Batalla de Helm’s Deep, y le dice a Legolas que la criatura se movió porque tiene su hacha metida en su sistema nervioso. ¿Gracioso? Pues sí. ¿Importante? No realmente. Se entiende por qué la escena fue removida originalmente, y su retorno no contribuye a mucho.

Lo de los Ents tampoco me fascina. Ya en corte original, la subtrama entre Merry (Dominic Monaghan), Pippin (Billy Boyd) y Treebeard el Ent (voz de John Rhys-Davis) era mi menos favorita. De hecho, recuerdo que cuando veía la trilogía en DVD de más joven (lo cual sucedía a cada rato, lógicamente), al llegar a “El Señor de los Anillos: Las Dos Torres”, solía saltearme las escenas con estos personajes. Y no porque los odie ni mucho menos, sino porque son de lo más tedioso que tiene el filme para ofrecer. Y en la Versión Extendida lo es más —la escena donde Pippin toma el agua que le hace crecer es graciosa pero a la vez curiosa, ya que hace referencia a una escena de la novela de “La Comunidad del Anillo”. ¿Y realmente es necesario ver a Treebeard recitar poesía mientras los Hobbits se duermen en sus ramas? Pues no.

Lo que está mejor, en todo caso, es el mayor énfasis que se le hace a lo que Éowyn (Miranda Otto, infravalorada) comienza a sentir por el perfecto de Aragorn (Viggo Mortensen). De los momentos nuevos que comparten, destaca la escena en la que ella le ofrece un estofado (aparentemente horrendo) a él. No solo se trata de un momento divertido, sino que también sirve para desarrollar un poco mejor la historia de trasfondo de Aragorn. Resulta que nuestro guerrero humano favorito, al ser descendiente de Isildur, es muy longevo, y a pesar de lucir cuarentón, ¡tiene ochenta y siete años! Esta es de las pocas escenas adicionales que logra ser tanto graciosa comoimportante, similar a las escenas nuevas de la Versión Extendida del filme anterior.

Por otro lado, lo crean o no, también disfruto del retorno de las escenas que involucran al hijo del Rey Théoden (Bernard Hill). El poder ver a Éomer (Karl Urban) encontrar al chico medio muerto causa un mayor impacto, y la inclusión del funeral del joven, en el que Éowyn realiza unos cánticos desgarradores, complementa muy bien el momento posterior en el que vemos al Rey llorar por la muerte de su hijo. Se puede argumentar que estas escenas son inferidas en el corte original de la historia, pero el poder verlas y sentirlas en la Versión Extendida ayuda a justificar mejor las decisiones que Théoden termina tomando, dejando bien en claro el sufrimiento por el que tiene que pasar luego de ser “rescatado” por Gandalf (Ian McKellen).

Finalmente, tenemos LA mejor adición a la Versión Extendida de “El Señor de los Anillos: Las Dos Torres”. Una vez que Faramir (David Wenham) captura a Frodo, Sam y Gollum, lo vemos tener un flashback en el que lo vemos primero celebrar una victoria junto a su hermano mayor Boromir (Sean Bean) en Osgiliath, para luego ver cómo es subestimado y maltratado por su padre Denethor (John Noble). Se trata de una magnífica secuencia de recuerdo que logra comunicar muy bien los conflictos entre hijos y padre, así como el hecho de que Boromir siempre fue el favorito de Gondor. Por otro lado, y de forma retroactiva, ayuda a explicar mejor las motivaciones del finado guerrero en la película anterior, y pensando a futuro, planta semillas que florecerán en la siguiente entrega, “El Retorno del Rey”. Si hay una secuencia que logra justificar la existencia de la Versión Extendida de “El Señor de los Anillos: Las Dos Torres”, es este flashback.

Tal y como se mencionó líneas arriba, la experiencia de ver este corte más largo de “Las Dos Torres” es un poco mixta, pero igual positiva. No me tomen a mal: de todas maneras se trata de una excelente película, que además de todo, cuenta con una de las mejores (si es que no es la mejor) secuencias de guerra de la historia del cine: la Batalla de Helm’s Deep. Pero a diferencia de “La Comunidad del Anillo”, no todas las escenas adicionales de la Versión Extendida de “Las Dos Torres” se sienten esenciales, sirviendo más como easter eggs para los fanáticos de Tolkien que como adiciones narrativamente importantes o intrigantes a nivel de caracterización. La pasé muy bien viendo la Versión Extendida de “El Señor de los Anillos: Las Dos Torres” en el cine, pero nuevamente: sigue siendo la entrega “menos increíble” de la trilogía. ¡Ya no aguanto a ver “El Retorno del Rey”!

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