El thriller erótico es un subgénero del cine que va y viene con cierta frecuencia. Se va por un tiempo cuando la gente se cansa de ver más de lo mismo o, en otras palabras, cuando el mercado se satura. Pero regresa, en muchos casos, a través de películas basadas en novelas muy populares (como las de “50 Sombras de Grey”) o en producciones altamente controvertidas y de méritos artísticos cuestionables (como “365 días” y sus secuelas). “Bight” está siendo “marketeada” como parte de una ola de thrillers eróticos retornantes, pero aunque de hecho trae consigo ciertos elementos narrativos y de forma del género, no creo que pueda ser clasificada como tal.
Eso se debe, principalmente, a que no se trata de una experiencia particularmente erótica. Sí, “Bight” incluye algunos flashbacks a cierto evento sexual del que participaron sus protagonistas un tiempo atrás, y mucho se habla sobre los límites del consentimiento y el uso del cuerpo para pagar por los pecados propios. Pero en general, el filme no se siente como una historia que esté explorando o siquiera explotando los límites del erotismo, o la forma en que el sexo se manifiesta o expresa hoy en día. Más bien, lo que hace es utilizar el sexo para, finalmente, contar una historia de venganza y sangre, que sirve para que, por lo menos, dos de sus personajes principales encuentren… digamos, una nueva motivación para seguir con su relación.

Lo cual no quiere decir que “Bight” sea una película terrible. Se trata, de hecho, de un thriller bastante servicial; nada espectacular, pero tampoco nada terrible. El problema, como se ha dado a entender ya, es que se esté vendiendo como una experiencia erótica y que va más allá de los límites de lo que se ha hecho con el subgénero, cuando varias otras películas y series recientes claramente hacen un mejor trabajo poniendo al espectador en el humor “correcto” (y ni qué decir del cine europeo, por supuesto). “Bight” está bien actuada y cuenta con algunos momentos chocantes, pero creo que para disfrutarla mejor, hay que verla con bajas expectativas.
Nuestros protagonistas son la pareja de Charlie (Maiara Walsh, quien también dirige y coescribe el proyecto) y Atticus (Cameron Cowperthwaite, también coguionista). Ella trabaja para una marca de ropa interior y tiene una jefa desesperante que no deja de llamarla o textearla. Y él es un pintor que parece haber perdido la inspiración. Están felices juntos, se supone, pero su relación ha perdido un poco de emoción; Charlie, en particular, extraña al tipo más emocionante y arriesgado del que se enamoró un tiempo atrás.
Sus vidas cambian, sin embargo, cuando son invitados a lo que se supone sería una fiesta en la casa de la pintora Naomi (Maya Stojan) y el fotógrafo Sebastian (Mark Hapka). Cuando llegan, se dan con la sorpresa de que son los únicos invitados y que, aparte de cenar, lo que quieren hacer sus amigos es fotografiarlos como parte de una serie artística de Sebastian. Fotografiarlos, vale la pena recalcar, desnudos y cubiertos únicamente con unas cuerdas rojas. Esto a Charlie le fastidia, especialmente debido a las experiencias eróticas que ha tenido previamente con esta pareja. Pero cuando Atticus se anima a hacerlo, ambos se terminan metiendo en una experiencia más perturbadora de lo esperado.

La propuesta de “Bight” es bastante sencilla y va directo al grano. La mayor parte de la película se lleva a cabo en una sola locación. Solo al inicio vemos el departamento de Charlie y Atticus y un poco de la ciudad; el resto del tiempo nos encontramos dentro de la casa-estudio de Naomi y Sebastian, repleta de arte y fotos y elementos curiosos por todas partes. Como directora, Walsh hace un buen trabajo mostrando este espacio como un lugar oscuro y misterioso, que además le provoca flashbacks sensuales a Charlie de cuando en cuando (que terminan siendo el único elemento verdaderamente erótico del filme, valgan verdades).
En todo caso, es bueno que la película nunca se sienta ni simplista ni barata, haciendo un buen uso de sus pocos recursos y de una dirección de fotografía de sombras profundas y tonos intensos de rojo. Donde el filme se ve más limitado, más bien, es en sus ambiciones. Mucho se habla sobre los límites a los que Sebastian y Naomi podrían llevar a la otra pareja, pero al final del día, no hay nada “Bight” que no se haya visto en más y mejores películas, y de forma más explícita. La cinta se siente tímida, como si tuviese miedo de ofender a su público, avergonzada, incluso, de incluir desnudos o verdaderas escenas de sexo. Y aunque el clímax termina siendo inesperadamente sangriento, tampoco es que incluya nada particularmente chocante o gráfico. Si iban a proponerse hacer un verdadero thriller erótico, debieron hacerlo con todo en vez de quedarse en medio camino.

Las actuaciones son todas de buen nivel, eso sí. Maiara Walsh interpreta a Charlie como una mujer frustrada con su relación y que, entre su jefa casi acosadora (por teléfono) y una pareja ahora aburrida, quiere encontrar un nuevo tipo de emoción en su vida; estar en el momento, en vez de tener la cabeza en otra parte. Cameron Cowperthwaite interpreta a Atticus como un tipo soso (no ayuda que pase buena parte de la historia drogado), y Maya Stojan funciona como una Naomi pícara, que siempre parece tener un plan entre manos. Por su parte, Mark Hapka perturba como el pretencioso Sebastian; un artista que siempre quiere aleccionar a todo el mundo, y que cree estar haciendo algo verdaderamente profundo con su arte todo el tiempo.
No creo que la pasen mal con “Bight” si deciden verla. Como thriller, se trata de una experiencia cumplidora, que delinea con efectividad a sus cuatro personajes principales e incluye suficientes giros sorprendentes como para que nunca se torne aburrida. La dirección de fotografía es vistosa, además, y el diseño de producción logra convertir al estudio de Sebastian en un lugar de verdadero terror. Pero nuevamente: como thriller erótico, “Bight” se queda a medias, sintiéndose inesperadamente conservador en sus ambiciones y en lo que se atreve a mostrarnos. No hay nada particularmente provocador en la película, lo cual seguramente decepcionará a los fanáticos del subgénero, pero probablemente les dé lo mismo a quienes simplemente busquen pasar el rato.
Nota: Vi este film gracias a un screener cortesía de Scatena & Rosner Films.
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