Impresionante lo que Pixar ha estado haciendo con la franquicia de Toy Story a lo largo de los años. La entrega inicial (que, además, fue el primer largometraje animado en 3D de la historia) salió en 1995 (cuando Vuestro Servidor tenía 4 años), y cada secuela ha ido estrenándose cada ciertos años, apuntando a nuevas generaciones de niños y padres. Es una saga verdaderamente intergeneracional y, a diferencia de otras historias, se ha mantenido relevante y se sigue manteniendo relevante. Si no lo creen, fíjense, no más, en todos los récords de taquilla que la más reciente película, Toy Story 5, ha roto al estrenarse en cines.
Sí, Toy Story 5. Estamos ya en la quinta entrega y, aunque seguramente para algunos se trata de una cinta que no logra justificar del todo su existencia, el que igual sea buena ya es de por sí todo un logro. El más reciente filme de Andrew Stanton (Wall-E) logra desarrollar temas relevantes sobre la tecnología y la amistad, trayendo de vuelta a personajes clásicos e introduciendo a algunos nuevos, construyendo una narrativa emotiva y entretenida. El producto final es un poco muy rápido por momentos, eso sí, y definitivamente no llega a estar al nivel de, por ejemplo, la sobresaliente tercera cinta, pero en términos generales, se trata de una experiencia recomendable e ideal para toda la familia.

Toy Story 5 comienza con una genial secuencia imaginada, en la que vemos cómo la niña Bonnie (voz de Scarlett Spears) juega con sus juguetes. Entre ellos se encuentran la vaquera Jessie (Joan Cusack), el ranger espacial Buzz Lightyear (Tim Allen), el caballo Tiro al Blanco (en cierto momento interpretado, por primera vez con voz, por Alan Cumming), el dinosaurio Rex (Wallace Shawn), el perro Slinky Dog (Blake Clarke) y varios más. Pero hay un problema. Bonnie es una chica especial, imaginativa e infantil, que lamentablemente no logra conseguir amigos, ni en su vecindario ni, se asume, en el colegio.
¿Y por qué? Porque es una niña que todavía juega con juguetes en un mundo lleno de tecnología y pantallas. Por ende, sus padres deciden regalarle a Lilypad (Greta Lee), una parodia de la conocida tablet educativa Leapfrog, que llega para distraer a la niña y hacer que olvide a sus juguetes. Desesperada, Jessie decide tomar riendas en el asunto, pero luego de meterse en la mochila de Bonnie cuando esta se va a una pijamada y eventualmente perderse, acaba yendo a la antigua granja de Emily, su primera dueña, la cual, evidentemente, es habitada ahora por una nueva familia.
Es así que tanto Jessie como Tiro al Blanco son encontrados por la niña Blaze (Mykal-Michelle Harris), que parecería ser una candidata perfecta para convertirse en amiga de Bonnie. Pero para lograr que eso suceda, los dos juguetes tienen primero que encontrar el camino a casa, y para eso, reciben la ayuda de tres juguetes olvidados de Blaze: Smarty Pants (Conan O’Brien), un dispositivo de ayuda para ir al baño; Atlas (Craig Robinson), un GPS para niños; y Snappy (Shelby Rabara), una antigua cámara digital. Pero como los demás juguetes de Bonnie no pueden quedarse de brazos cruzados, Buzz eventualmente une fuerzas con Woody (Tom Hanks), quien regresa a donde sus amigos para rescatar a Jessie.

El mayor defecto de Toy Story 5 es que incluye demasiadas líneas argumentales, lo cual por momentos hace que el filme se sienta algo desordenado. El mayor ejemplo de esto es una subtrama entrelazada con la principal que involucra a un grupo de Buzzes modernos (con conexión a Internet y todo) que naufragan en una isla y poco a poco van regresando a la ciudad, eventualmente para encontrarse con nuestros protagonistas. Es un aspecto curioso y divertido de la trama, sí, pero que finalmente no aporta mucho a la historia a nivel emocional, y termina quitándole algo de énfasis tanto al rol de Jessie como al de Woody y hasta al de Bonnie en la película.
Eso sí, lo más interesante de Toy Story 5 es que por fin aprovecha bien a Jessie como protagonista. No solo cuenta con flashbacks potentes sobre la vida de dicha vaquera cuando vivía con Emily, sino que también se enfoca en sus traumas vinculados al olvido y al abandono, los cuales son gatillados por la llegada de Lilypad y su rol en la vida de Bonnie. Esta tablet comienza la historia como una antagonista, pero eventualmente se revela que la postura de Toy Story 5 frente a la tecnología es un poco más neutra. Sí, los niños dependen demasiado de las pantallas hoy en día, y sí, tal y como lo dice Jessie, esto hace que crezcan demasiado rápido. Pero a final de cuentas, lo que la película termina diciéndonos es que estas pantallas han llegado para quedarse, y no son necesariamente de naturaleza maligna.
¿Es esta postura decepcionante? La verdad que sí, un poco. Especialmente porque, incluso hasta el final, Toy Story 5 incluye varios momentos en los que se ven a niños y hasta familias enteras con la cara pegada a sus celulares y tablets, sin interactuar ni hablar. Es más, la pijamada de Bonnie sale mal, entre otras razones (incluyendo un decepcionante juego de escondidas) porque no llega a congeniar con ellas debido a que solo se dedican a usar sus tablets. Considerando todo esto, el que la película finalmente nos diga que las pantallas no son tan malas después de todo, se puede sentir como una decisión cobarde. Entendible, supongo, considerando que Toy Story 5 es producida y financiada por una corporación con vínculos con el mundo de la tecnología, pero igual decepcionante.
Mejor desarrollados están los temas sobre la amistad y el abandono, los cuales seguro harán que más de un espectador derrame lágrimas. Jessie es desarrollada como una muñeca que cree en el propósito que tiene en la vida y en el impacto que los juguetes pueden causar en los niños. Debido a eso y a los eventos de su pasado, tiene sentido que cargue con el peso del miedo a ser abandonada –algo con lo que seguramente mucha gente puede empatizar, sin tener que ser juguetes. Toy Story siempre ha sido una franquicia interesada en temas relevantes y elementos narrativos sinceros y emotivos, y Toy Story 5 no es la excepción, por más que no se sienta tan potente como algo como Toy Story 3.

Como suele pasar con Pixar, Toy Story 5 es una maravilla visual. Alejándose un poco de las ambiciones técnicas de corte realista de su predecesora inmediata (que incluía planos que lucían absolutamente reales, e incluso imitaban virtualmente los efectos tipo bokeh causados por lentes anamórficos), Toy Story 5 luce un poco más caricaturesca, pero igual de detallada. Me llamó la atención, por ejemplo, cómo esta vez se utiliza la cámara en mano para denotar nerviosismo, tensión e inmediatez. De hecho, se puede argumentar que cada nueva entrega de Toy Story trae consigo algún recurso estilístico o visual nuevo, y aunque la innovación acá no es tan clara como en las cintas previas, tampoco es que esté ausente.
Toy Story 5 es una digna nueva entrega de la venerable franquicia de Pixar. Por más de que su posición algo centrista respecto al uso de pantallas por los niños sea algo frustrante, igual se puede admirar el énfasis que hace en el valor de la amistad, el miedo al abandono, y el poder de la imaginación –tanto Bonnie como Blaze son dos chicas muy creativas que no necesitan de tecnología para destacar, y que más bien podrían hacer una gran diferencia en el mundo alejándose de las pantallas que las aboban un poco. Visualmente espectacular y llena de impecables actuaciones de voz (como suele ser el caso en estos filmes), Toy Story 5 es entretenida, quizás por momentos algo desordenada y acelerada, pero en general satisfactoria. Si siguen manteniendo este nivel de calidad, por mí que sigan sacando más secuelas (o por lo menos que cierren esta segunda trilogía).
Nota: Tuve la oportunidad de ver Toy Story 5 en su versión original subtitulada, en una de las pocas funciones que se le han dado en Lima. El simple hecho de que esta versión haya llegado a nuestro país (o bueno, solo a nuestra capital, lamentablemente) es algo que merece ser destacado.
Avance oficial:
- Criteria