¿Qué me responderían si les digo que “Entrega al límite” es la mejor película de Scott Waugh hasta el momento? Me imagino que algo como “bueno, la valla no está tan alta, tampoco”. Lo cual es cierto — después de todo, estamos hablando del director de “joyas” como “Need for Speed” o “Los Indestructibles 4”. Pero a pesar de tener una filmografía bastante nefasta, Waugh ha logrado lo que antes creíamos era impensable: dirigir una buena película de acción llena de combates brutales, algo de humor y más emotividad de lo esperado.
Quién lo hubiera dicho.
Porque al final del día, tampoco es que “Entrega al límite” sea una obra maestra. Pero considerando lo que intenta hacer, sí puedo declarar que se trata de un sólido exponente del género; de un filme de acción que logra generar suspenso, construir personajes creíbles, incluir litros de sangre, y hasta hacer reír al público. Además, es el tipo de película que ya no se ve con tanta frecuencia en el cine, y que más bien suele encontrarse hoy en día en los servicios de streaming, donde puede ser consumida sin prestarle mucha atención y descartada casi inmediatamente. Es así que “Entrega al límite” se convierte en un miembro de una raza casi extinta: la película de acción de mediano presupuesto para la pantalla grande.

“Entrega al límite” se lleva a cabo en Australia y tiene como protagonista a Hank Malone (Alan “Jack Reacher” Ritchson), un exsoldado americano que llegó a dicho país años atrás con su exesposa y su (ahora difunta) hija Isabel. Ahora está intentando dejar atrás el alcohol (ya lleva un año sobrio) y trabaja como mensajero para el misterioso Iggy (Gyton Grantley). Es un trabajo relativamente fácil que lo lleva de un lugar a otro, cargando con objetos como sobres o paquetes o hasta encargos inusuales, como un perico perteneciente a una especie en extinción.
Sin embargo, las cosas se tornan complicadas cuando Iggy le pide recoger al también norteamericano Ben Bishop (Owen Wilson) del aeropuerto de Brisbane. Resulta que este último ha llegado con un hígado en un contenedor especial, el cual debe llegar al hospital más grande de la Costa Dorada para que se lo pongan a la pequeña Ellie Baker (Scarlett Crabtree), quien sufre de un tipo de cáncer poco usual. ¿El problema? Apenas Hank y Ben se mueven en dirección a la Costa Dorada, comienzan a ser perseguidos por una banda de criminales liderada por el despiadado Damián Zaldívar (Rodrigo “Xerxes” Santoro), hijo de Donna Zaldívar (Jackson Raine), la jefa de uno de los cárteles más sanguinarios de Colombia.
Es así que nuestros protagonistas tienen que hacer todo lo posible por escapar de estos maleantes y, por supuesto, por proteger el hígado para que finalmente se lo puedan llevar a Ellie. Mientras tanto, la madre de la pequeña, Kate Baker (Leila George, de “Máquinas Mortales”), se muere de la desesperación, pero también se va dando cuenta de que algo raro está pasando en el hospital. Después de todo y según Hank, Damián parece saberlo todo sobre el hígado y el caso de Ellie, lo cual lo lleva a sospechar que debe haber algún infiltrado entre el equipo de médicos y enfermeras.

La premisa de “Entrega al límite” sirve como excusa no solo para desarrollar todo tipo de brutales escenas de acción, sino también para inyectarle algo de emotividad a la historia. Dudo que alguien vaya a llorar al ver este filme, pero a la vez, agradezco que los guionistas se hayan animado a darles una motivación fuerte a los personajes principales. Hank quiere salvar a la Ellie porque su pequeña Isabel murió años atrás y todavía siente algo de culpa; Ben es un bonachón que, a pesar de ser muy bromista, realmente cree en el trabajo que hace; y, por supuesto, Kate simplemente quiere salvar a su hija, quien ha estado enferma durante la mayor parte de su vida.
Todo esto, además, le permite a la cinta desarrollar bastante suspenso, ya que la mayoría de los personajes están operando contra el reloj. Entre eso y el hecho de que el contenedor debe mantenerse a cierta temperatura para que el hígado no se malogre, “Entrega al límite” logra hacer que las acciones de Hank y compañía se sientan urgentes. El hígado debe llegar al hospital lo antes posible, y el exsoldado junto a su nuevo (y a veces desesperante) compañero deben sortear todo tipo de obstáculos para poder cumplir con su misión. Puede que no suene particularmente original, y menos considerando que se trata de una narrativa desarrollada a través del viejo recurso de la “pareja dispareja” (como en “Una pareja explosiva”, “48 horas” y muchas otras propuestas de acción), pero funciona.

¿Pero qué hay de la acción? Después de todo, esa es la razón principal por la que la mayoría de los espectadores se animará a ver “Entrega al límite”. Pues créanme cuando les digo que no decepciona. De hecho, la única secuencia que desentona un poco es la de una persecución vehicular en plano secuencia, que abusa de los efectos visuales digitales y movimientos de cámara imposibles, haciendo que toda la situación se sienta muy sintética. Aparte de eso, sin embargo, “Entrega al límite” logra emocionarnos con peleas, persecuciones y balaceras que combinan la violencia sangrienta (de Ritchson) con el humor (de Wilson), con grandes resultados. Es ahí donde se pone en evidencia que “Entrega al límite” es la mejor película de Waugh hasta el momento; las trifulcas son intensas, están expertamente coreografiadas y pueden llegar a ser bastante brutales (consideren, si no, el estado en el que termina Hank hacia el final de la película).
Como nuestro protagonista de excelente nombre (“Hank Malone” se siente como un clásico nombre de héroe de acción ochentero), Alan Ritchson hace un buen trabajo. Es inmenso, es habilidoso, es fuerte y es sarcástico, pero también tiene un lado vulnerable (me gusta que, a diferencia de sus contrapartes ochenteras, no tenga miedo de exteriorizar sus emociones). Como Ben, Wilson hace lo que mejor sabe hacer: interpretar a un personaje relajado y gracioso que habla mucho y que, a pesar de ser un poco desesperante por momentos, logra ganarse el corazón del público. Y como Damián, Rodrigo Santoro es suficientemente odioso; es un villano arquetípicamente cruel que, a pesar de estar haciendo todo lo que hace para salvar a su maligna madre, termina cayendo ridículamente mal.
“Entrega al límite” no tiene mayores ambiciones; no es un filme que intente ser particularmente original o profundo en los temas que desarrolla. Y sin embargo, lo que intenta hacer, lo hace bien. Lo que tenemos acá es una cinta llena de acción explosiva y sangrienta, gags graciosos, personajes simpáticos, villanos detestables y motivaciones creíbles. Sí, algunos efectos visuales son bastante pobres; y sí, seguro que han visto otras películas similares y más impresionantes. Pero igual debo decir que la pasé bien con “Entrega al límite” (quizás también porque fui a verla sin expectativas). Si lo que quieren es divertirse por hora y media viendo a Jack Reacher sacándole la mugre a medio mundo como si fuese un mastodonte, dudo que vayan a quedar decepcionados.
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