James Gunn (el director-guionista de “Guardianes de la Galaxia” y “El Escuadrón Suicida”) tenía todo un reto por delante al decidir encargarse del relanzamiento del Universo DC. No solo tenía que hacer que el público se olvide de las versiones anteriores de los personajes de dicha empresa interpretados por actores como Henry Cavill, Ben Affleck o Gal Gadot, si no que también tenía que asegurarse de comenzar a construir un nuevo Universo de forma coherente y uniforme. Es decir, corregir los errores del pasado, y de paso evitar el tono serio y cínico de películas como “El Hombre de Acero” o “Batman v Superman”, las cuales ciertamente tienen adeptos, pero nunca llegaron a satisfacer del todo a la Warner en la taquilla.
Bueno, habiendo ya visto el primer largometraje para cines de este nuevo Universo, “Superman”, puedo decir con confianza que Gunn ha cumplido con su cometido. Lo que tenemos acá es una historia esperanzadora y colorida que homenajea de forma emotiva al personaje de Superman, y que más distinta no se podría sentir de los filmes de Zack Snyder. Inspirándose en la versión de Christopher Reeve, pero insertando muchísimos elementos narrativos y personajes de los cómics “Superman” se siente como mucho —especialmente al inicio. Pero una vez que la historia gana tracción y Gunn comienza a transmitir sus temas con mayor confianza, la película termina cuajando y sintiéndose como algo sumamente novedoso. Me cuesta imaginarme a alguien odiando esta nueva versión de “Superman”.

“Superman” comienza con un breve prólogo bien al estilo de “Star Wars”, con un texto en pantalla contándonos la historia de trasfondo de la película. En resumen: Superman (un excelente David Corenswet) ha estado en nuestro mundo por tres décadas, ha estado trabajando como superhéroe por tres años, y ha estado saliendo con la reportera del Daily Planet, Lois Lane (Rachel Brosnahan) por tres semanas. Pero luego de eso, vemos que su cuerpo cae (casi) inerte en el medio de la Antártida; por primera vez, este súper hombre ha perdido una batalla, y está sumamente herido.
Es por eso, pues, que es llevado a su Fortaleza de la Soledad por Krypto el Superperro, un canino al que está cuidando temporalmente. Ahí, Kal-El (su nombre kriptoniano) es sanado por sus Super Robots con el poder del sol amarillo, lo cual le permite regresar a una batalla en la ciudad de Metropolis. Pero el magnate megalomaníaco Lex Luthor (Nicholas Hoult) aprovecha esto para ir a la Fortaleza y encontrar cierto… material… que le permitirá acabar con la reputación del popular héroe. Resulta, pues, que Superman se involucró en la guerra entre dos países, Jarhanpur y Boravia, lo cual ha obligado al gobierno estadounidense a responder (como siempre, metiéndose en conflictos que poco o nada tienen que ver con ellos). ¿Está bien lo que Superman hizo, o debería cumplir con los reglamentos de ley internacional al meterse en un conflicto entre otras naciones?
Esa es, pues, una de las varias interrogantes que la película plantea, usando a los países de Jarhanpur y Boravia, de forma nada sutil, como representaciones de Israel y Palestina. Boravia cuenta con un líder autócrata claramente demente obsesionado con invadir Jarhanpur; este, además, está directamente involucrado con Luthor, quien le vende armas de destrucción masiva a “precio huevo” debido a razones que prefiero no revelar acá. Superman simplemente quiere detener un conflicto y evitar que gente muera, pero la realidad con la que se encuentra es bastante más compleja. Le suman a esto un Luthor que realmente quiere deshacerse de él (y tampoco diré acá cómo), y la narrativa termina tornándose inesperadamente compleja —por momentos, quizás demasiado.

Aquello último se debe a que, por más de que “Superman” me haya gustado mucho, soy el primero en admitir que es una película que comienza de forma muy desordenada. Entiendo la clara inspiración en “Star Wars”, por ejemplo, para incluir el texto inicial, pero 1) no lo hace de manera tan espectacular como lo hacen dichas películas galácticas, y b) incluye mucha información que igual es revelada durante la película. Comenzar “en medio” de una historia no tiene nada de malo, pero aquí siento que le resta un poco de espectacularidad a la experiencia, confundiendo a aquellos espectadores que de los cómics o hasta las series animadas sepan poco o nada.
No obstante, y aunque no lo crean, no se trata de un defecto particularmente grave. Después de unos quince o veinte minutos, uno se acostumbra al estilo y al mundo que “Superman” presenta, y se mete de lleno en la historia. A diferencia de previas interpretaciones del personaje, este filme es bien de cómics, lo cual quiere decir que, aparte del titular alienígena del planeta Krypton, incluye toda una serie de elementos narrativos y personajes fantásticos, desde agujeros negros portátiles, hasta monstruos y otros superhéroes.

No hay ningún intento, acá, pues, de hacer que la historia se sienta “realista” —solo verosímil en un contexto fantasioso, y en el caso del conflicto ya mencionado entre Jarhanpur y Boravia, claramente inspirada en guerras y genocidios de la vida real. Pero fuera de eso, “Superman” es una película colorida, llena de personajes superpoderosos e ideas que en un contexto distinto se sentirían ridículas. Consideren, por ejemplo, a la “Justice Gang” (nombre sujeto a cambio), compuesta por Guy Gardner / Linterna Verde (un excelente Nathan Fillion); Hawkgirl (Isabela Merced, Orgullo Peruano™), y el súper inteligente Mr Terrific (Edi Gathegi). Son personajes sacados, tanto en apariencia como en personalidad, directamente de los cómics, y cumplen un rol sorprendentemente importante en la historia (especialmente Mr Terrific, que cuenta con por lo menos dos escenas espectaculares).
Al inicio, la inclusión de, bueno, tanto, puede resultar un poco abrumadora, pero si hay un particular acto de magia que Gunn ejecuta con esta película, es el poder balancear todos estos elementos narrativos y personajes para que el foco nunca se vaya de Superman. La “Justice Gang” son aliados del protagonista, como personajes secundarios que, de paso, cuentan con superpoderes, y han sido incluidos como presencias que seguramente irán apareciendo en más películas de este Universo. Pero más importante: su inclusión se siente vital tanto para la trama, como para los temas que Gunn desarrolla con su guion. Sin ellos, un momento importante del clímax simplemente no funcionaría, ni tampoco resultaría tan inspirador (una pequeña pista: involucra una imagen particularmente emotiva de los tráilers).
Pero bueno, al final del día, esta es, lógicamente, una película de “Superman”, y en ese sentido, creo que funciona muy bien, comenzando por el casting. Christopher Reeve fue (y siempre será) un gran Superman / Clark Kent, y Henry Cavill nos dio una interpretación muy específica de dichos personajes, pero debo admitir que Corenswet me parece el mejor hasta ahora. Su Superman es lo que el personaje siempre ha sido en los cómics y siempre debió ser en las películas: inocente pero no sonso; una representación de la esperanza y la bondad y lo mejor que la humanidad tiene para ofrecer, pero a la vez, muy humano y lleno de defectos. Este Superman tiene personalidad, y no tiene miedo de verse vulnerable o hacer chistes en momentos apropiados.

De hecho, me gustó que este Superman no sea totalmente invencible. Puede ser derrotado por otros Metahumanos, y por supuesto, es vulnerable a la Kryptonita. Es un héroe que ha estado activo por relativamente poco tiempo, así que tiende a equivocarse o tomar decisiones erróneas. Pero como él mismo dice en cierto momento, es precisamente ahí donde radica su fortaleza y su humanidad; puede que sea un Alien, pero no es perfecto. Y aunque a Clark Kent lo vemos solo en un par de momentos, creo que esta es la primera vez que puedo creer que alguien no se daría cuenta que estos dos seres son en realidad una sola persona (la explicación que el guion da, que Clark utiliza unos lentes que cambian la percepción que la gente tiene de él, me pareció francamente innecesaria). Espero que en la inevitable secuela, veamos más de Clark y su trabajo en el Daily Planet.
Por otro lado, en mi reciente crítica de “Hombre de Acero”, manifesté que Amy Adams es una gran actriz, pero una Lois Lane poco convincente. Felizmente, “Superman” no cuenta con ese problema. No es solo que Rachel Brosnahan tiene una excelente química con Corenswet (y por supuesto, que el filme no tiene miedo de incluir escenas románticas y de besos), si no que la Maravillosa Señora Maisel interpreta a la intrépida reportera de forma enérgica y potente. Es un personaje importante para la trama, que complementa los poderes de Superman con sus habilidades de detección e investigación, y que además se involucra en su propia subtrama junto a Mr Terrific. La pareja de Corenswet y Brosnahan es la más convincente y apasionada que hayamos visto en una película de cómics en un buen tiempo; ¡necesito que tengan más escenas juntos en las siguientes películas!

De los actores secundarios no hay quejas. De la “Justice Gang” ya he escrito, pero también tenemos a Skyler Gisondo como Jimmy “Casanova” Olsen; al gran Wendell Pierce como Perry White (me hubiese gustado verlo más); a la venezolana María Gabriela de Faría como la Ingeniera, una metahumana que trabaja con Luthor; y a Sara Sampaio como Eve Teschmacher, novia de Luthor, y un personaje que, contra todo pronóstico, termina subvirtiendo el cliché de la novia “hueca” y obsesionada con las redes sociales.
Y por supuesto, de ahí tenemos a Lex Luthor, brillantemente interpretado por Nicholas Hoult. El británico actor interpreta al némesis de Superman como un hombre de muchos recursos pero poca felicidad, obsesionado con acabar con su enemigo, y completamente celoso de toda la atención que recibe. Es el máximo hater, capaz de usar su dinero, secuaces, y hasta monstruos gigantes (por qué no) y un ejército de trolls de Internet (acá interpretados como monos con teclados frente a una pantalla; lo máximo) para hacer que Superman quede mal y finalmente poder asesinarlo. No se trata de una interpretación sutil de Luthor, pero sí de una que hoy en día se siente tristemente relevante y verosímil. Seguramente se les ocurrían equivalentes a este personaje de la vida real; lo más probable es que estén en lo correcto.
Visualmente, “Superman” es de lo mejor que Gunn y DC no han traído en los últimos años. Al ver los trailers, pensé que el filme iba a abusar de los lentes ojo de pez y las imágenes deformadas, pero felizmente Gunn las utiliza solo en momentos clave, cuando es importante enfatizar la intensidad o velocidad de una situación. El resto del tiempo, nos entrega una cinta innegablemente colorida, llena de elementos y personajes sintéticos (desde monstruos gigantes hasta robots y naves) completamente verosímiles, y planos memorables. Es una estética completamente alejada de lo que Snyder hizo con sus películas, y que más bien hace referencia a los filmes de Reeve, pero con mayores recursos técnicos y tecnológicos. Las escenas de pelea, además, nunca se extienden demasiado, y aprovechan al máximo tanto los poderes de Superman (el volar, los rayos láser de los ojos, su súper aliento) como los de sus aliados (los poderes de construcción de Green Lantern, el vuelo y fortaleza de Hawkgirl, quien literalmente grita como un halcón, y la inteligencia y tecnología de Mr Terrific).

¿Que más podría decir de “Superman”, entonces? Krypto es lo máximo; se ve completamente realista, y a pesar de poder volar y tener súper fuerza, igual se comporta como un perro común y corriente. Hay cameos inesperados (uno al inicio, otro hacia el medio de la historia, y otro al final, que además nos prepara para una película futura), muchísima acción, efectos visuales de primera, y personajes carismáticos con los que da gusto empatizar. Es decir, “Superman” cuenta con todas las características que hoy en día deberíamos esperar de un filme de este tipo, realizadas con el estilo y sentido del humor de James Gunn. Es un filme divertido de duración sorprendentemente decente (¡solo dos horas!), que nos presenta a un nuevo Superman, establece un nuevo Universo de DC, y logra transmitir temas relevantes y políticamente impactantes. ¿Que más le podríamos pedir?
NOTA: “Superman” cuenta con DOS escenas post-créditos. La primera es tierna, y la segunda es un chiste.
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