El día de la revelación

0

El maestro Steven Spielberg está de vuelta en las salas de cine con El día de la revelación, una nueva película de ciencia ficción que, en muchos sentidos, se siente como una pieza complementaria de su clásica Encuentros cercanos del tercer tipo, pero que también cobra mayor sentido si deciden ver Los Fabelmans y, por supuesto, E.T.: El extraterrestre. No obstante, este nuevo filme no se percibe como una repetición de los temas que le han interesado antes, sino más bien como una evolución de sus intereses y de cómo decide transmitirlos. El día de la revelación es una historia esperanzadora sobre el descubrimiento y, por supuesto, la revelación de la existencia de vida extraterrestre, pero también es una fascinante exploración de la mucha humanidad que hemos perdido en los últimos años, como, bueno, la raza humana.

El día de la revelación comienza en medio de la acción, con el Dr. Daniel Kellner (Josh O’Connor) intentando rescatar a su novia, Jane Blakenship (Eve Hewson), de las garras de Noah Scanlon (Colin Firth), líder de WARDEX, una división del gobierno norteamericano dedicada a la recopilación y protección de información relacionada con la existencia de la vida extraterrestre. El primero solía trabajar para dicho grupo, hasta que vio imágenes que lo motivaron a rebelarse y hacer todo lo posible por ayudar a que la gente se entere de la verdad. Y la segunda, una exmonja que perdió la fe en la humanidad, se ha metido en todo esto de casualidad. 


Una vez que la pareja logra escapar de sus captores, Daniel se termina contactando con Hugo Wakefield (Colman Domingo), un excolega de Noah que ahora ha creado su propio grupo de trabajo, el cual tiene como objetivo hacer pública toda la data que WARDEX ha mantenido escondida por años. Por ende, le han confiado a Daniel el Dispositivo, un aparato alienígena que parece tener todo tipo de poderes. Lamentablemente, Noah cuenta con otro dispositivo igual (son tres en total) y lo usa junto con un aparato para conectarse mentalmente con otras personas y manipularlas. De esa forma, hace todo lo posible por encontrar a Daniel y Jane, quienes se han robado varios discos duros llenos de información perteneciente a WARDEX.

Por otra parte, tenemos a Margaret Fairchild (Emily Blunt), una reportera de noticias (especializada en el clima) de un canal de televisión local en Kansas, que de un momento a otro parece obtener unos poderes curiosos. Comienza a hablar en un lenguaje desconocido frente a cámaras para luego desmayarse, y poco a poco, va demostrando tener la capacidad de leer las mentes de otras personas, dándoles consejos inesperados. Todo esto asusta a su novio, Jackson (Wyatt Russell), quien parece ser incapaz de comprenderla. Pero no importa. Luego de comunicarse también con Wakefield, sabe lo que tiene que hacer: encontrarse, de alguna forma, con Daniel, para revelarle al mundo los secretos de WARDEX.

El día de la revelación no trata necesariamente sobre lo que pasaría si es que se revela que la vida extraterrestre existe, sino más bien del camino que habría que recorrer para llegar a tal punto. Es un filme interesado en el lado humano de esta premisa; en la gente que estaría involucrada y en cómo estas personas lidian con esta realidad. Por un lado, por ejemplo, tenemos a un Daniel que sabe que la gente merece saber la verdad; que sabe que no es justo que WARDEX esté escondiendo esta información, y que sabe que su objetivo en la vida es publicar la verdad, cueste lo que cueste.


Pero por otro lado, tenemos a Jane, quien al inicio no está del todo segura de estar del lado de Daniel. Al ser una exmonja, está pasando por una crisis de fe, haciéndose preguntas totalmente válidas. Si se llegara a comprobar la existencia de la vida extraterrestre, ¿qué pasaría con la gente de fe? ¿Se mantendrían las tradiciones y las creencias ancestrales? ¿Y qué sucedería con las religiones? Felizmente, para aliviar estas dudas, cuenta con la Hermana Maura (Elizabeth Marvel), quien le dice que Dios dijo que los humanos son los seres supremos que creó en la Tierra. Después de todo, si el universo es tan vasto, ¿quién dice que los humanos somos las únicas creaciones perfectas de Dios?

Es así que uno va entendiendo los temas con los que Spielberg y su guionista, David Koepp (Jurassic Park, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal), quieren lidiar. Los paralelismos entre la trama de El día de la revelación y el catolicismo son claros. Con sus poderes, Margaret se va convirtiendo en una suerte de figura mesiánica, capaz de hablar en diferentes lenguas y de ayudar a otras personas. Sin embargo, cuando alguien se persigna frente a ella, ella le responde: “no quiero tu religión”. Considerando toda la violencia que se ha desatado a lo largo de los siglos debido a conflictos religiosos, no es descabellado pensar que eso sería algo que el propio Jesús diría si llegara a volver.


Lo cual me lleva a mencionar lo que estoy seguro es el tema principal de El día de la revelación: la empatía. No se mencionó líneas arriba, pero el filme se lleva a cabo durante los inicios de una Tercera Guerra Mundial, al parecer desatada por Corea del Norte. Esto no es casual. De hecho, es el contexto perfecto para tener una figura extraordinaria divulgando la existencia de otras criaturas extraordinarias, cuyo lenguaje principal es la empatía. Lo que Spielberg postula acá es que, en un contexto de guerra, lo único que nos puede salvar es la comunicación y la empatía. El poder entender a otros, relacionarse con los demás y saber lo que están sintiendo. 

¿Es una postura naïf? Quizás. Pero en un mundo que, de un tiempo a esta parte, se ha deleitado en ser cínico, es el tipo de historia que se necesita más que nunca. El día de la revelación es un filme, como muchos otros de Spielberg, que no tiene miedo de ser esperanzador y optimista; que nos dice que, de revelarse los secretos gubernamentales estadounidenses vinculados a los aliens, el mundo no entraría en caos. Más bien, sería maravillado. Sí, pasaría por una fase de shock y probablemente de incredulidad, pero eventualmente se comprendería lo que está sucediendo. Y esto se debe al lenguaje principal de estos seres: la empatía. Consideren, si no, las últimas palabras de Margaret (que vienen a ser lo último que escuchamos en la película antes de los créditos finales).

Es todo fascinante, y podría escribir más, pero tampoco quiero terminar redactando una disertación. Lo que sí puedo hacer es mencionar que es todo narrado, como se deben imaginar, con expertise por Spielberg, el maestro del blocking y el ritmo. Junto con su director de fotografía, Janusz Kaminski, el experimentado cineasta nos entrega imágenes verdaderamente fascinantes. Consideren, por ejemplo, cómo se divierte con los reflejos; planos como el del reflejo de una foto de Wakefield en una puerta de vidrio frente a Noah ayudan a avanzar la historia, o el del reflejo del rostro de Jane en un cuchillo aumentan la tensión de una escena.


Adicionalmente, está la forma en que escenifica las contadas secuencias de acción. Una breve escena en la que Daniel y Margaret tienen que subir a un tren es suspenso puro, y un plano, que asumo es de dron, en el que la cámara atraviesa una reja para rodear a Daniel mientras trata de escabullirse entre los carros de la gente de WARDEX, es maestría pura. Y por supuesto, está el uso de la luz: frecuentemente cegadora (algo que a veces se le ha criticado a Kaminski, pero que a mí siempre me ha gustado), pero siempre utilizada con un propósito narrativo o emocional claro. Lo único que le criticaría a El día de la revelación a nivel visual son algunos de los efectos visuales digitales poco convincentes. Los animales virtuales, en particular, lucen bastante falsos (hay una escena con un zorro en medio de una carretera que no funciona en lo absoluto).

De las actuaciones ciertamente no me puedo quejar; el ecléctico reparto de El día de la revelación hace un muy buen trabajo encarnando a sus personajes, convirtiéndolos en figuras verosímiles. Para comenzar, y no crean que estoy exagerando, pero estoy convencido de que Emily Blunt debería ser nominada a una serie de premios por su trabajo acá. Lo que hace con Margaret es verdaderamente impresionante, interpretándola como una mujer compleja, vulnerable, que intenta lidiar con los traumas de su infancia a través de la situación tan peculiar en la que se encuentra. Por su parte, Josh O’Connor convence como un Daniel obsesionado con el concepto de la verdad; Eve Hewson representa el lado espiritual de la narrativa; Colman Domingo (y su increíble voz) destaca como Wakefield, y Colin Firth convierte a Scanlon en un antagonista de temer.


Mención aparte, como es lógico, para el maestro John Williams. El afamado compositor de música cinematográfica tiene 94 años y ya estaba retirado para cuando Spielberg lo llamó para componer la banda sonora de El día de la revelación. Pero al parecer, el maestro no pudo decirle que no a su amigo cineasta, por lo que nos ha terminado entregando lo que asumo (y espero que no) es su último trabajo para cine. Puede que la música de El día de la revelación carezca de los temas pomposos y tarareables de filmes como los de Indiana Jones o Star Wars, o hasta del sentimentalismo de su trabajo para E.T., pero lo que ha hecho acá es componer música hermosa, sutil, que complementa a la perfección la acción en pantalla, especialmente durante los sublimes últimos treinta minutos de metraje.

Porque, por más que El día de la revelación inicie de forma algo desordenada, para el segundo acto se va transformando en una experiencia intensa e intrigante, y para el final, en algo verdaderamente fascinante. El clímax y desenlace de la película me hicieron llorar, pero no de la misma forma que algo como el final de E.T. me hace llorar. No estamos hablando de sentimentalismo, sino más bien de algo impactante, que me tuvo con la boca abierta por media hora seguida. No quiero incluir spoilers, por lo que solo diré que El día de la revelación me hizo soltar lágrimas debido al impacto que su tercer acto causó en mí, haciendo que tenga esperanza en la humanidad, en nuestro futuro, y en la posibilidad de una sociedad que entienda a otras, alejándonos de la violencia innecesaria y los problemas de comunicación.

¿Es El día de la revelación de lo mejor que Spielberg ha hecho? No lo creo, pero considerando el nivel en el que se encuentran sus mejores películas, no creo que esa sea una mala noticia. Porque, por más que tenga un par de problemas respecto a la cinta, igual creo que se trata, por lo menos, de lo mejor que he visto este año. El día de la revelación es un thriller paranoide que, en vez de concluir de forma cínica y pesimista, utiliza las teorías de conspiración sobre el Área 51 y la figura clásica del alien cabezón y de ojos gigantes para postular que la humanidad puede ser mejor. Podemos aprender a empatizar el uno con el otro; podemos aprender a comunicarnos mejor, y de llegar los extraterrestres, podríamos aprender mucho de ellos y aplicarlo a nuestras vidas. El día de la revelación es un filme no apto para cínicos; traten de empatizar con ella, para que así puedan sentir lo que nos intenta transmitir.

Avance oficial:

90%
Awesome
  • Criteria
Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.