Si “Enola Holmes 3” convence ligeramente menos que cualquiera de sus dos predecesoras, es porque su misterio central, vinculado inicialmente a la desaparición del afamado Sherlock Holmes (Henry Cavill), no es del todo emocionante. De hecho, resulta interesante a nivel narrativo que buena parte del mismo se resuelva de forma inesperadamente rápida, lo cual hace que el resto de la película, más que como la resolución de un misterio, se sienta como un enfrentamiento tradicional entre protagonista y antagonista. Si lo que les gustaba de esta franquicia era el tema investigativo, lo más probable es que “Enola Holmes 3” los decepcione un poquito.
No obstante, no puedo decir que “Enola Holmes 3” sea una mala película porque, felizmente, cuenta con otras características intrigantes. Para comenzar, me gusta que el tono de esta tercera entrega sea un poco más maduro, concentrándose en las dudas que el personaje del título (Millie Bobby Brown) tiene respecto al prospecto de casarse con el Lord Tewkesbury (Louis Partridge). La chica tiene miedo de cambiarse de nombre, tiene miedo de verse obligada a dejar el trabajo de investigación que realiza con su hermano Sherlock, y tiene miedo de estar abandonando sus principios.

Es por eso que se demora en llegar a su propia boda en la isla de Malta, y cuando finalmente se anima a dirigirse a la iglesia, es interceptada por el doctor Watson (Himesh Patel), quien le informa de la desaparición y aparente secuestro de Sherlock. Pero como se ha establecido ya, el misterio no es lo más interesante de “Enola Holmes 3”, por lo que, felizmente, el filme también se enfoca en desarrollar todavía más la relación entre su protagonista y Tewkesbury, mientras, a la par, incluye elementos narrativos y temáticos sorprendentemente anticolonialistas.
Siempre resultará gratamente sorprendente, pues, ver una película para Netflix que se atreva a transmitir algo. En este caso, y sin ánimos de incluir spoilers, tenemos una aventura que revela el tipo de saqueo y robo a los que se dedicaban las fuerzas armadas británicas en sus colonias, así como el trato discriminatorio que recibía la gente que colonizaba. Ahora, no esperen nada particularmente profundo de parte de “Enola Holmes 3”; después de todo, tampoco es que se trate de cine de denuncia. De hecho, esta parte de la trama es resuelta de forma fácil y rápida, cosa que, evidentemente, no sucedería en la vida real. Pero nuevamente: el que la cinta se anime a incluir estos temas ya de por sí es sorprendente. Sí, ¡así de baja está la valla!
Por lo demás, “Enola Holmes 3” termina siendo una aventura (casi) igual de encantadora que sus predecesoras. Por más que todo el tema investigativo debió haber sido tratado con mayor detalle, cuando sí aparece (durante los primeros cuarenta y pico minutos del filme), resulta igual de cautivante que en los dos filmes anteriores. Y las escenas de acción son suficientemente emocionantes, especialmente una breve persecución por las calles de Valletta y un par de secuencias de combate entre Enola y sus enemigos. El Sherlock de Cavill, lamentablemente, no tiene mucho que hacer acá; pasa la mayor parte del filme secuestrado, pero por lo menos cuenta con una escena particularmente emotiva hacia el final junto a Enola, que, para variar, aprovecha los subestimados talentos actorales de Cavill.

Visualmente, como suele pasar con varias producciones de Netflix, “Enola Holmes 3” es una experiencia mixta. Por un lado, se nota a leguas que grabaron varias de las escenas de Malta en locaciones reales, lo cual se agradece; no solo ayuda a otorgarle un tono muy específico a este filme (y algo distinto al de las otras dos), sino que también contribuye a que se sienta más grande y, bueno, romántico. Pero por otro lado, hay un par de escenas con efectos visuales de calidad mejorable (el fuego digital en particular no luce tan bien). Además, y no quiero sonar mezquino, pero por momentos el vestuario y el maquillaje de Enola me distrajeron un poco. Se veía todo muy moderno y limpio y pulcro, lo cual es extraño considerando que los personajes secundarios sí lucían un poco más apropiados para la época.
De las tres películas que han salido hasta el momento, la segunda “Enola Holmes” me sigue pareciendo la mejor. Pero aunque esta tercera entrega tiene sus problemillas, igual termina siendo una aventura ligera, bien actuada, inesperadamente romántica y por momentos emocionante. Millie Bobby Brown sigue interpretando a Enola con mucho carisma, y la química que maneja con Louis Partridge es palpable. El Sherlock de Cavill funciona como la contraparte renegona y eficiente de su hermana menor, y actores como Helena Bonham-Carter y Sharon Duncan-Brewster destacan en roles pequeños pero importantes (que no malograré acá). Cuando escribí sobre “Enola Holmes 2” hace cuatro (¡!) años, mencioné que no me molestaría ver más películas con estos personajes; después de haber visto esta irregular pero divertida tercera entrega, sigo pensando igual.
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