Franz

0

Más que un estudio profundo de personaje, Franz, de la polaca Agnieszka Holland, se siente como un cuestionamiento de lo que por muchos años creíamos había sido el afamado autor Franz Kafka. Por ende, el filme no termina de entregar respuestas claras, sino que más bien deja al público con interrogantes específicas. ¿Qué hubiese pasado si Kafka hubiese sobrevivido a la tuberculosis? ¿Qué hubiese pasado si, en vez de trabajar cómodamente, se hubiese dedicado enteramente a la literatura? ¿Y qué hubiese pasado si, en vez de tener múltiples novias y una que otra prometida, hubiese comenzado una familia tradicional?

Franz, entonces, se percibe como una cinta que plantea diferentes posibilidades en relación con su protagonista. Esto sucede en gran parte por la manera en que Holland, junto a su guionista Marek Epstein, mezcla el pasado con el presente, utilizando técnicas narrativas de docudrama para romper la cuarta pared. En relación con lo primero, el filme entrelaza las escenas de la vida de Kafka, desde que era pequeño hasta su muerte a los cuarenta años, tanto con flashbacks como con secuencias contemporáneas en el Museo Kafka en Praga. Y en relación a lo segundo, Franz coloca a sus personajes secundarios hablando directamente a cámara, dando declaraciones sobre el personaje del título como si estuviesen siendo entrevistados para un documental.

Es un estilo, pues, que rompe un poco con las expectativas que el público podría tener de una biopic tradicional. No solo es que Franz se narra de forma no lineal; es que mezcla diferentes líneas temporales para transmitir con potencia la idea de que Kafka fue un autor adelantado a su época, que de alguna forma trasciende el concepto del tiempo, influenciando tanto a otros literatos como al público en el presente y en el futuro. Consideren, por ejemplo, la secuencia en la que vemos a un grupo de turistas (en el presente) visitando el lago que a Franz le gustaba visitar, mientras lo vemos a él (en el pasado) nadando detrás de ellos.

Pero me estoy adelantando un poco. El novel Idan Weiss interpreta al personaje del título, el único hijo varón de una familia de clase media nacida en Praga, cuando todavía era parte del Imperio austrohúngaro a principios del siglo pasado. Kafka es caracterizado acá como un tipo con considerables habilidades sociales pero poco interés genuino en otras personas; como alguien al que le importaba más la literatura que otra cosa, pero que a la vez, no quería abandonar las comodidades que le brindaba su trabajo en una empresa aseguradora. Y como un tipo que prefería estar con prostitutas que sentar cabeza, y que favorecía el silencio por sobre el ruido de la gente.

Es así que la película nos muestra diferentes momentos importantes de su vida. Vemos cómo conoce (y luego decepciona) a su primera prometida, Felice Bauer (Carol Schuler). Vemos cómo la gente reacciona a la primera lectura pública de uno de sus cuentos, el cual además es recreado y presentado con toda su considerable crudeza. Vemos la relación cercana que mantenía con una de sus tres hermanas, Ottla (Katharina Stark). Y vemos cómo intentaba conseguir la aprobación de su estricto y cerrado padre, Hermann (Peter Kurth). Y entre todo esto, lo vemos escribiendo, narrando, redactando cartas e inspirándose para crear algunas de las historias que lo harían famoso años después de su muerte.

Habitualmente, considero que una biopic que intenta resumir la vida entera de alguien en dos horas o menos se termina sintiendo más como un artículo de Wikipedia grabado que como una verdadera experiencia audiovisual. El caso de Franz, felizmente, es atípico. Para comenzar, Kafka murió tan joven que, lamentablemente, no hay mucho que resumir si se le compara con la vida de otros sujetos famosos. Y en segundo lugar, la estructura narrativa no lineal y de varios tiempos ya mencionada deja en claro que Holland y compañía no se quieren contentar con simplemente hacer un resumen de la vida de su sujeto. Franz intenta transmitir algo a nivel emocional e intelectual, y hasta cierto punto lo logra.

Ciertamente ayuda que las actuaciones sean todas muy convincentes. Weiss logra construir al joven escritor como un tipo complejo, posiblemente en el espectro, cuya pasión lamentablemente no lo ayuda a sobrellevar las complejidades de la vida. Es una interpretación que muy fácilmente podría haber sido caricaturesca, pero que gracias a Weiss, resulta fascinante por lo humanamente contradictoria que llega a ser. Por un lado, Kafka es un tipo que se autoexamina mucho; que tiene mucho que pensar y que decir, tanto respecto a la vida como a sus creencias (era judío, aunque no ortodoxo). Pero por otro lado, era alguien que no cumplía con todo lo que se esperaba en aquella época de un hombre de su edad, prefiriendo hacer las cosas como quería, posiblemente de forma algo inmadura.

De los personajes secundarios no me puedo quejar, tampoco. Peter Kurth es suficientemente imponente como Hermann, el padre de Franz; un hombre tradicional al que simplemente le hubiese gustado que su hijo siguiera con el negocio familiar sin meterse en otros asuntos. Como la hermana Ottla, Katharina Stark es carisma puro; cae tan bien, de hecho, al ser la única que verdaderamente apoya las ambiciones de Franz, que da muchísima pena cuando el filme eventualmente revela (durante sus últimos minutos de metraje) lo que le pasó en la vida real durante la Segunda Guerra Mundial. Y Sebastian Schwarz tiene un rol relativamente pequeño pero importante como Max Brod, el mejor amigo de Franz.

Todo lo ya mencionado ayuda, pues, a que Franz se desarrolle como una propuesta que no necesariamente devela los secretos de su sujeto, sino que más bien nos presenta varias interpretaciones de quién fue. Por un lado, fue un genio de muchas ideas, pero por el otro, alguien inestable. Por un lado, quería a su familia y anhelaba obtener la aprobación de su padre, pero por el otro, era incapaz de sentar cabeza o de serle fiel a sus novias. Y por un lado, era alguien adelantado a su época en cuanto a los derechos animales (era vegetariano) y ambientales, pero por el otro, era un poco conservador en lo que se refería a su judaísmo. Como todo ser humano complejo, Kafa estaba lleno de contradicciones, y aunque muchas podrían haber sido explicadas de forma freudiana con una infancia traumática, lo que Franz más bien postula es que su vida fue, por momentos, algo dura, pero, en términos generales…. normal.

Interesante, pues, que la vida de Kafka no haya tenido nada de kafkiana, pero eso es precisamente lo que hace de esta interpretación cinematográfica tan interesante. Eso, y la manera en que Holland juega con el tiempo para mostrarnos el contraste entre sus problemas y tensiones a principios de siglo, y la forma en que es homenajeado en el presente (al parecer, uno hasta puede ir a Praga a comer una Hamburguesa Kafka… increíble). Puede que Franz no sea para todo el mundo y que recién logre conectar emocionalmente con el espectador a través de su potente desenlace, pero igual se trata de una biopic atípica, ambiciosa, entretenida e impecablemente actuada. Franz no es muy kafkiana, pero por lo menos lo deja a uno con varias ideas de lo que fue (y para algunos sigue siendo) Franz Kafka.

Nota: Vi este film gracias a un screener cortesía de Obscure Pictures.

Avance oficial:

80%
Awesome
  • Design
Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.