Heads or Tails (Testa o croce?, 2025), de Alessio Rigo de Righi y Matteo Zoppis, es un neo-Spaghetti Western inesperadamente emotivo y con mucho qué decir sobre la represión, la libertad y el amor. Protagonizado por un reparto internacional variopinto, la película se lleva a cabo como una mezcla de lo arquetípico y lo moderno, haciendo uso de elementos narrativos propios del género, pero también incluyendo detalles y caracterizaciones que podrían percibirse como más contemporáneas. El resultado es una película de trama simple pero temática interesante, que logra utilizar giros narrativos inesperados para causar un mayor impacto en el público.
Al comenzar Heads or Tails, vemos al showman Buffallo Bill Cody (John C. Reilly) realizando un espectáculo sobre el Viejo Oeste en Italia. Buffalo Bill fue una persona real, por cierto, que en el siglo 19 se volvió famosa, justamente, gracias a sus shows y a las historias que narraba, algunas ciertas, otras no tanto. En todo caso, en la película lo vemos interactuar con los sponsors de su espectáculo en Italia, la familia Rupè, conformada por un patriarca millonario (Gianni Garko), su hijo, Ercole (Mirko Artuso), y la joven esposa de este último, la francesa Rosa (Nadia Tereszkiewicz, fascinante como siempre).

Resulta, pues, que Rosa no la pasa bien con su marido, sufriendo de abuso tanto físico como psicológico. Es por eso que, luego de unos eventos que no planeo malograr acá, termina matándolo y escapando del pueblo con un ranchero llamado Santino (Alessandro Borghi), de quien poco a poco se va enamorando. Es así que Heads or Tails se va desarrollando como una clásica historia de amor imposible, con la pareja central huyendo por los campos y desiertos y bosques italianos, mientras son perseguidos por Buffalo Bill, quien ha sido contratado por el patriarca Rupè para capturar al asesino de su hijo.
La premisa en sí de Heads or Tails no es particularmente compleja: contar la historia de una pareja que debe huir de su terrible pasado, y del showman estadounidense que los persigue. Es en cómo el filme narra esta historia donde se encuentra lo más interesante. Tener de protagonista a Rosa, por ejemplo, es una decisión creativa excelente, ya que le brinda la oportunidad a los guionistas de desarrollar temas como la opresión, la libertad, el sexismo, la autonomía y el amor mezclado con deseo. Rosa es alguien que, por fin, obtiene la oportunidad de huir de una vida que siempre la mantuvo encerrada, sin voz, pero que a la vez tiene que sobrevivir a situaciones progresivamente más peligrosas.
Es así que Rosa se va convirtiendo cada vez más en una rebelde, dándose cuenta de que simplemente no podría regresar a su vida previa, considerando la posibilidad, incluso, de huir a los Estados Unidos en busca de un mejor futuro. Esta rebeldía se extrapola en la historia de Santino, quien eventualmente es encarcelado, y luego rescatado de prisión por unos revolucionarios anti-oligarquía, liderados por un argentino desquiciado (Peter Lanzani, de Argentina 1985). Mientras Rosa se va dando cuenta de que tiene que rebelarse en contra de la sociedad que la ha estado reprimiendo, se va encontrando con otras personas que también han encontrado en la revolución una solución, por más que esta traiga consigo mucha violencia y muerte.

De hecho, tanto Rosa como (especialmente) Santino terminan teniendo terribles roces con la muerte, demostrando que Heads or Tails no tiene una visión ni muy naif ni muy optimista de su relación (o de su posible futuro). Como muchos otros Spaghetti Western, Heads or Tails es violenta pero sin llegar a incluir gore o imágenes vomitivas. Más bien, lo que sí hace es adentrarse, aunque sea brevemente, en el terreno del surrealismo, haciendo que Rosa, en cierto momento, comience a alucinar con la cabeza parlante de alguien que ya está muerto (lo cual me recordó mucho al videojuego Lollipop Chainsaw, lo cual demuestra que uno siempre termina encontrando referencias donde quiere verlas).
A nivel formal, Heads or Tails hace uso de una dirección de fotografía contrastada, cálida, que ocasionalmente incluye algo de textura en pantalla, como para hacernos sentir que estamos viendo la película proyectada en celuloide. No sé si el filme fue filmado en 35 mm o grabado en digital; solo que el producto final luce sorprendentemente orgánico y no como una película contemporánea promedio. Por otro lado, la banda sonora es sutil pero efectiva, y aunque buena parte de la historia se lleva a cabo en exteriores, la dirección de arte y el vestuario hacen un excelente trabajo construyendo una versión verosímil de la Italia del siglo 19, caracterizando a sus personajes de forma vistosa (al parecer, fue el mismo John C. Reilly el que escogió el traje que usa hacia el final de la cinta).

De las actuaciones tampoco me puedo quejar. Nadia Tereszkiewicz (quien pronto aparecerá en una nueva temporada de The White Lotus, lo cual hará que un público más amplio por fin se familiarice con su trabajo) brilla como Rosa, interpretándola como una chica valiente, que se ha hartado de la vida que vive, y que poco a poco va descubriendo un corazón rebelde en sí misma. Es una interpretación de pocas palabras y mucha expresividad. Por su parte, John C. Reilly destaca como Buffalo Bill, por más que su rol sea un poco más pasivo (aunque disfruté mucho de su voz en off, tanto en una narración como al anunciar los diferentes capítulos en los que está dividida la película). Y Peter Lanzani está muy divertido como el líder rebelde, hablando tanto en italiano como en español (a veces mezclándolo) y obsesionándose con el potencial que Santino tiene para convertirse en la imagen de su organización.
Heads or Tails no es una cinta para todo el mundo. Su ritmo ocasionalmente pausado y su narrativa parca y sencilla podrían llegar a aburrir a ciertos espectadores –especialmente quienes tengan ganas de ver algo más enérgico y subversivo. Quienes se animen a darle una oportunidad, sin embargo, se encontrarán con un neo-Spaghetti Western entretenido y bien actuado que, a través de potentes caracterizaciones, buen diálogo (tanto en italiano como en inglés, y ocasionalmente, en español y francés) y una dirección de fotografía atractiva, logra narrar una historia emotiva y temáticamente rica. Heads or Tails me sorprendió gratamente; estoy seguro de que podría hacer lo mismo para más gente.
Avance oficial:
- Design