Godzilla Minus Zero

0

Poco más de dos años después del estreno de la notable y popular Godzilla Minus One, estamos de vuelta con la más reciente producción de Toho y el director-guionista Takashi Yamazaki: la secuela de aquel filme, Godzilla Minus Zero. Y aunque debo decir que la primera entrega sigue siendo mi favorita, la diferencia en calidad entre ambas películas es verdaderamente mínima. Godzilla Minus Zero es una nueva increíble entrega de la venerable saga del Rey de los Monstruos, y una de las mejores experiencias cinematográficas que puedan tener este año en el cine, especialmente si la ven en formato IMAX.

Godzilla Minus Zero se desarrolla en Japón en 1949 y trae de vuelta a varios de los personajes de la cinta previa. El científico Kenji Noda (Hidetaka Yoshioka) y su espectacular pelo manejan ahora una institución gubernamental dedicada al estudio de los monstruos gigantes. Shiro Mishuzima (Yuki Yamada) y Seiji Akitsu (Kuranosuke Sasaki) siguen trabajando para los marinos. Y nuestro protagonista, el ex piloto kamikaze de la Segunda Guerra Mundial, Koichi Shikishima (Ryunosuke Kamiki), ha formado una familia con la sobreviviente del ataque de Godzilla en Ginza, Noriko Oishi (Minami Hanabe), y la pequeña y adorable Akiko (Sae Nagatani).


Todo el mundo está feliz porque se supone que Godzilla está muerto en el fondo del océano. Pero como es lógico, este status quo de tranquilidad eventualmente se ve interrumpido por eventos trágicos. Esta vez, tenemos la llegada de un meteorito con el legendario Rey Ghidorah, un monstruo parecido a un dragón de tres cabezas (que al inicio tiene solo una; ver cómo las otras dos aparecen es parte del chiste de esta nueva historia), capaz de lanzar rayos eléctricos y modificar la gravedad de objetos y seres que tenga cerca. Y aunque inicialmente Noda trata de destruirlo con la ayuda de un grupo de pilotos liderados, lógicamente, por Shikishima, eventualmente se da cuenta de que las tácticas normales de guerra no serán suficientes.

Es por eso que, con la ayuda de una inteligente meteoróloga llamada Makoto Aoyama (Masami Nagasawa), desarrollan un nuevo plan. Utilizan el clima a su favor, el cual puede ser predicho con bastante exactitud con la chica, y eventualmente se aprovechan del retorno de Godzilla, quien sabíamos iba a regresar no solo por lógica (chequeen, si no, el título de la película), sino también porque vimos cómo comenzó a regenerarse al final de Godzilla Minus One. Es de esta manera que los humanos intentan hacer que ambos monstruos se enfrenten, con la esperanza de que solo uno quede vivo y débil, como para ser rematado tanto por sus fuerzas como por las del ejército norteamericano.

Al igual que Godzilla Minus One, si Godzilla Minus Zero funciona tan bien a nivel narrativo, es porque no se trata “simplemente” de una película de monstruos. La primera entrega era una exploración de la culpa, el honor y el concepto de la familia, así como una crítica de la guerra y la violencia sin sentido, y la idea de que los jóvenes sí o sí deben morir en nombre de su país. Y aunque ciertamente algunos de aquellos temas son expandidos en esta secuela, lo más interesante de Godzilla Minus Zero es que logra obtener una identidad propia, desarrollando temas nuevos e igual de intrigantes.


Consideren, si no, el rol del doctor Murakami (Min Tanaka), un científico que ha inventado un aparato capaz de atraer a Godzilla (y otras criaturas, como cuervos y demás) con señales especiales. Es su historia de trasfondo la que la película explora más, incluyendo varios flashbacks en los que lo vemos en Hiroshima luego del ataque nuclear estadounidense, encontrando los cadáveres incinerados de su familia entera. Resulta, pues, que Murakami se quiere vengar de los norteamericanos de forma muy particular, lo cual quiere decir que tiene intereses propios a la hora de enfrentar a Godzilla y Ghidorah fuera de lo meramente patriótico.

Es a través de él, entonces, que Godzilla Minus Zero explora el concepto de la venganza, criticando la romantización o las justificaciones tradicionales de la guerra. Como le dice en cierto momento Noda a Murakami: la venganza y la guerra solo crean un ciclo casi eterno de violencia, el cual tiene que ser roto. Que los demás sean violentos no quiere decir que uno tenga que serlo también, en pocas palabras. Queda claro, entonces, que Godzilla Minus Zero es igual de antiguerra que su predecesora, utilizando tanto a Godzilla como a Ghidorah como metáforas de la violencia que nos persigue; del fantasma de la guerra que no nos deja hasta que nos animamos a soltarlo.


Adicionalmente, es interesante cómo la película presenta el concepto de la familia. La vecina de Shikishima y Noriko abre un refugio para niños huérfanos de la guerra, y es ahí donde la pareja deja temporalmente a la pequeña Akiko mientras se va a pelear. Los niños le dicen que sus padres no regresarán, y cuando Akiko les dice que se equivocan, estos responden que a ellos les dijeron lo mismo. Es a través de esta subtrama con la niña que Godzilla Minus Zero no solo nos muestra una consecuencia más de la guerra (las familias quebradas, los niños con la inocencia interrumpida), sino que también desarrolla mejor la vida familiar y personal de sus dos protagonistas.

De hecho, es a través de esto último que Godzilla Minus Zero logra incluir algunos de sus momentos más emotivos, similares en impacto al final de la película previa (“¿Se acabó tu guerra?”). Jamás hubiese pensado que una película de Godzilla me haría derramar lágrimas (a mí y a varias otras personas en la sala de cine), y sin embargo, aquí estamos. Y lo mejor es que nada de lo que el filme propone se siente deshonesto o exagerado, sino más bien como representaciones lógicas de los temas presentados por la narrativa, la cual está en extremo interesada en sus personajes humanos. Tanto así, de hecho, que ciertos espectadores podrían terminar sintiendo que el monstruo del título aparece muy poco.

Cuando sí llega a aparecer, sin embargo… Dios mío. La primera escena de Gojira, en la que lo vemos alzándose desde el mar, me dejó con los pelos de punta; desde la forma en que aparece en el encuadre hasta el uso de su tema principal (el Godzilla Suite de Kôzô Shibasaki), todo lo que hacen para que Godzilla se vea como un verdadero Rey, imponente y masivo, funciona de lo lindo. Y aunque es verdad que no hace tanto durante los primeros dos actos de la película, se termina luciendo en el tercero. Sí, el clímax de Godzilla Minus Zero consiste, básicamente, en dos monstruos peleando y los humanos haciendo lo que pueden, pero está todo presentado de forma tan épica y los personajes han sido tan bien construidos, que termina dejándolo a uno con la boca abierta.


¿Por qué es Godzilla Minus Zero, entonces, ligeramente inferior a su predecesora? Creo que tiene que ver, justamente, con el rol de los humanos. Mientras que Godzilla Minus One es una película bien enfocada en el arco de personaje de Shikishima, mientras intenta vencer sus traumas, dándose cuenta de que no es alguien que merece estar muerto, sino más bien un hombre que tiene que ayudar a construir el futuro de un Japón posguerra, acá tenemos varios personajes con tramas y conflictos propios. Es así que Godzilla Minus Zero se siente un poco más dispersa, dejando de lado tanto a Shikishima como a Noriko durante varias escenas. Tanto así, de hecho, que ni tiempo he tenido de mencionar que la cinta logra justificar muy bien el que esta última haya sobrevivido a su supuesta muerte en la primera cinta.

A nivel visual, Godzilla Minus Zero es una película bastante más ambiciosa que su predecesora. Ahora no solo tenemos a Godzilla (quien luce igual de creíble e imponente y poderoso que siempre), sino también al Rey Ghidorah, quien felizmente ha sido diseñado (de forma impresionante) haciendo referencia a su aspecto en las películas de la Era Showa. Además, esta secuela cuenta con muchas más secuencias de impactante destrucción: edificios siendo aplastados, barrios enteros siendo levantados por Ghidorah, y barcos y aviones y tanques intentando destruir a los monstruos. Todo luce increíble, y se ve beneficiado por el formato IMAX; las escenas grabadas con las cámaras de dicho formato, de hecho, con una relación de pantalla más amplia, lo dejan a uno simplemente anonadado. Solo hay un par de escenas, curiosamente, que se ven falsas e involucran a ciertos personajes manejando una moto; felizmente, son pocas y no llegan a malograr la experiencia en general.

Godzilla Minus Zero no es solo una excelente secuela; también es un superlativo blockbuster, una extraordinaria película de kaijus y un drama sorprendentemente emotivo que debería dejarlos llorando (siendo justos, de forma parecida a su predecesora). Sí, hay un par de escenas breves con efectos visuales deficientes, y sí, la narrativa se siente más dispersa que la del filme anterior, pero estos defectos no son lo suficientemente graves como para convertir a Godzilla Minus Zero en una experiencia decepcionante. De hecho, es de lo mejor que pueden ver en el cine estos días. El Rey de los Monstruos ha regresado, y no podría estar más contento y satisfecho. Ojalá Yamazaki se anime a cerrar la trilogía con una entrega más (¿se llamará Godzilla Plus One?).

Avance oficial:

90%
Awesome
  • Design
Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.