Desde que vi En Brujas (2008)por primera vez cuando estaba en mi último año de colegio y me gustó tanto que se la enseñé a mi grupo de mejores amigos (que también la disfrutaron), he considerado a Martin McDonagh como uno de mis cineastas favoritos. Mezclando humor negro con violencia súbita, excelente diálogo y magníficas actuaciones, la mayor parte de su filmografía ha logrado demostrar que todavía es posible desarrollar proyectos maduros y con una voz muy específica dentro de la industria del cine (cuasi) comercial estadounidense. ¿Y lo mejor? Parece que McDonagh la pasa realmente bien escribiendo estas historias imprevisibles, donde el espectador nunca está seguro de lo que sucederá a continuación.
Como se deben imaginar, su más reciente propuesta, Caballo Salvaje Nueve, no es la excepción. Lo que tenemos acá es un excelente drama centrado en dos personajes que contrastan perfectamente pero que igual mantienen una atípica amistad, y que se ven obligados a lidiar con situaciones complejas y potencialmente peligrosas en la Isla de Pascua en los años setenta. Les recomiendo ver Caballo Salvaje Nueve sin buscar ningún tráiler o siquiera leer la sinopsis; esta es una película que se ve beneficiada por un “visionado virgen”, como para que sus sorpresas sorprendan más y sus giros narrativos resulten más chocantes.

Los protagonistas de Caballo Salvaje Nueve son Lee Chesterfield (Sam Rockwell) y Chris Carlisle (John Malkovich), dos agentes de la CIA que, en 1973, son enviados a Santiago de Chile para trabajar para el líder de operaciones sudamericanas, MJ (Steve Buscemi). Lo que al principio parece ser una misión regular de agentes secretos, al menos para el espectador, termina siendo algo distinto cuando ambos son enviados a Rapa Nui para ver las famosas cabezas gigantes. Resulta, pues, que Chris tiene una enfermedad terminal, y quiere irse de este mundo bajo sus propios términos, quizás incluso con la ayuda de Lee.
Lamentablemente, la CIA tiene otros planes. Chris cuenta con objetos de mucho interés que la agencia preferiría que no se hicieran públicos –y MJ, en particular, tiene miedo de que el veterano agente termine publicando sus memorias, las cuales ha comenzado a grabar en cassette y que potencialmente revelarían una gran cantidad de secretos. A la par, la historia se desarrolla poco antes del golpe de Estado en Chile contra el presidente Salvador Allende, del cual Chris, en particular, está muy enterado. Esto hace que sus interacciones con dos estudiantes izquierdistas, Mónica (Mariana di Girolamo) y Alicia (Ailín Salas), que también están de turistas en la isla, sean particularmente interesantes… e incómodas.
En términos generales, Caballo Salvaje Nueve es un estudio de personaje —principalmente de Chris y parcialmente de Lee. En relación al primero, el guion de McDonagh hace un excelente trabajo construyéndolo como un tipo de mucha experiencia y conocimiento, pero que, al llegar al final de sus días, se ha llenado de arrepentimientos y dudas sobre lo que hizo para la CIA por años. En ese sentido, los caballos con los que se encuentra frecuentemente en la isla representan la vida pura a la que no se pudo aferrar y que hasta ahora le persigue, pero que eventualmente podría concluir de forma violenta y repentina. Como dice en cierto momento: “quizás debí matar menos gente y pasar más tiempo con caballos”.

Y en relación con Lee, McDonagh desarrolla al personaje como la contraparte perfecta de Chris: como un tipo que es muy bueno en su trabajo y que todavía cree en la “pureza” de lo que hace, pero que a la vez es mucho más blando de lo que aparenta. Por su parte, Chris es un tipo generalmente frío, consciente de las atrocidades de las que ha participado (incluyendo algo vinculado a las teorías de conspiración sobre el asesinato de John F. Kennedy), mientras que Lee es más sentimental. Es por eso que se ve un poco de su vida personal; en específico, su relación a distancia con su esposa, Marge (Parker Posey), quien se pasa la vida bebiendo y acostándose con otros hombres, incluyendo a un payaso (o bueno, un ex payaso).
Las actuaciones son todas de primer nivel. Queda claro, ahora que he visto la cinta, por qué Malkovich ganó el Volpi Cup al Mejor Actor en el Festival de Venecia de este año por su rol acá. Lo que hace con Chris es presentarlo de forma inesperadamente humana; no como un agente secreto veterano previsible y estereotípico, sino más bien como un hombre lleno de arrepentimientos y que está evaluando lo que hizo con su vida, considerando, además, a Lee como su único amigo. El siempre infravalorado Sam Rockwell destaca, también, como un exasperado Lee, quien, sin embargo, valora mucho su amistad con Chris. Mariana di Girolamo y Alicia Ailín Salas dan actuaciones muy creíbles como las dos estudiantes chilenas, y Parker Posey, Steve Buscemi y Tom Waits (como Jim, el hermano de Chris) están muy bien en roles pequeños pero importantes.

Visualmente, McDonagh, junto con su director de fotografía, Ben Davis, aprovecha las locaciones reales de Rapa Nui al máximo para desarrollar una vistosa estética, haciendo que las cabezas gigantes estén siempre presentes, como si observaran a los personajes, casi juzgándolos. La majestuosidad de la isla contrasta perfectamente con la relativa sencillez de la trama que, a pesar de contar con agentes secretos y llevarse a cabo poco antes de un golpe de Estado, prefiere concentrarse en relaciones interpersonales. Todo esto, combinado con la creíble recreación de un tiempo y espacio específicos, convierte a Caballo Salvaje Nueve en una experiencia estimulante pero jamás hiperactiva; consistentemente entretenida e imprevisible.
Caballo Salvaje Nueve es de lo mejor que he podido ver en el cine de este año, lo cual no debería sorprender, considerando la filmografía de McDonagh. Lo que ha hecho con su más reciente producción es desarrollar una narrativa verosímil y llena de sorpresas, que por momentos resulta emotiva sin recurrir al sentimentalismo exagerado. Como varias de sus películas previas, trata sobre la amistad masculina y, por ende, sobre los sentimientos contenidos y todo lo que no se dice. Caballo Salvaje Nueve es una película difícil de definir, y es por eso que resulta tan fascinante. Excelente confirmar que McDonagh sigue con su buena (y hasta envidiable) racha.
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