NOTA: Esta crítica incluye spoilers, así que prosigan con cautela.
Impresionante lo que ha hecho la campaña de marketing de “Digger”, lo más reciente de Alejandro González Iñárritu (“Birdman”). Los tráilers no revelan prácticamente nada de la trama, lo que ha dejado al público algo confundido sobre qué podría ser el filme. ¿Es una sátira? ¿Una comedia regular? ¿Un drama apocalíptico? Hasta ha habido rumores de que es un musical (lo cual, dicho sea de paso, no es cierto). Parece que la gente no sabe qué hacer con “Digger”, lo cual no es una buena noticia para sus prospectos comerciales, pero, curiosamente, sí lo es para el filme en sí.
Porque no importa qué ideas tengan luego de ver los tráilers, lo más probable es que no estén preparados para lo que “Digger” ofrece. Es por eso que esta crítica está llena de spoilers —imposible escribir sobre este filme sin revelar lo que propone, especialmente considerando que, nuevamente, los avances no son para nada un reflejo exacto de lo que la cinta es. Por ende, si todavía no han visto “Digger”, o prefieren no enterarse de nada antes de animarse a verla, regresen después a leer este texto.
Advertidos están.

¿Qué es “Digger”, entonces? Pues una sátira dentro de una sátira –un filme de varias capas que nos presenta una historia que, al inicio, parece ser la principal (la historia que revelan los tráilers, de hecho), pero que luego termina siendo, en realidad, una obra de teatro dentro del filme. Tom Cruise es Digger, tal y como lo dicen los pósters, pero también es un actor que interpreta a Digger Rockwell en dicha obra de teatro. Digger Rockwell, además, es una persona real en el universo de la película que hizo la mayor parte de las cosas que aparecen en la obra, lo cual ha resultado en la destrucción parcial del planeta.
¿Confundidos? Lo siento, me estoy adelantando un poco.
Al comenzar “Digger”, vemos al personaje del título (Cruise), un magnate multimillonario del petróleo, recibiendo una terrible noticia: una de sus refinerías en el Ártico ha explotado, lo cual ha hecho que un pedazo enorme de iceberg se desprenda del continente y avance hacia Europa, con la posibilidad de que termine destruyendo a varios países. Su científico principal, el tímido Doctor Ganesh (un excelente Riz Ahmed), le dice que resultará imposible corregir este error, pero el fatuo Presidente Compson (John Goodman) se niega a quedarse de brazos cruzados, consciente de que todo esto es también culpa suya (es gracias a su administración que la empresa de Digger pudo perforar el Ártico).
Es así que “Digger” se convierte en una sátira de las terribles decisiones que la gente con poder toma respecto a nuestro planeta —de la obsesión que tienen con el dinero y la libertad a toda costa, lo cual resulta en la depredación de los recursos naturales de la Tierra. Es decir, no es nada alejado de la realidad, sino más bien una interpretación ligeramente exagerada de lo que presidentes como Donald Trump (representado acá por Compson) hacen como parte de sus mandatos. El mensaje principal de “Digger”, entonces, parece ser que estamos siendo gobernados por imbéciles, y que son imbéciles que podrían llegar a destruir el planeta.

Ahora bien, como se mencionó líneas arriba, “Digger” es también una historia dentro de una historia. Todo lo previamente mencionado es, en realidad, una obra de teatro montada por la directora Hannah (la gran Sophie Wilde, de “Háblame” y “La puerta secreta”) y protagonizada por un actor (Cruise) que está sumamente preocupado por su hija, cuyo vuelo parece haber desaparecido en medio de una tormenta. Resulta, pues, que “Digger” se lleva a cabo en un mundo donde los eventos de la obra de teatro realmente pasaron, y donde el choque del iceberg (y de otro pedazo de hielo proveniente de Alaska) resultó en la inundación de varias ciudades y la creación de gobiernos autócratas y opresores. Lo crean o no, “Digger” es, al menos parcialmente, una película de ciencia ficción (con elementos narrativos que, deprimentemente, se sienten muy verosímiles).
Claramente, “Digger” pretende hacer muchas cosas, y especialmente debido a esta estructura narrativa secreta, no me sorprende que haya dividido tanto a la crítica. Para Vuestro Servidor, sin embargo, se siente como una producción arriesgada pero algo fallida; como una película que quiere satirizar y criticar y burlarse de la estupidez de los líderes de derecha extrema, pero que se queda un poco en la superficie –en la mofa fatua y exagerada. El resultado final es innegablemente entretenido —francamente, no entiendo a quienes dicen que se trata de una película aburrida—, pero a la vez, nos dice menos de lo esperado, fuera del mensaje mencionado líneas arriba (que estamos siendo gobernados por imbéciles).

No obstante, si la película funciona, es precisamente porque presenta varias situaciones y personajes que muchos espectadores reconocerán de la vida real. Hasta hace un tiempo, el personaje del Científico Incomprendido al que nadie le cree, típico del cine de Roland Emmerich, era un estereotipo andante, pero de un tiempo a esta parte, se siente extremadamente realista; especialmente desde que varios gobiernos importantes se han comenzado a deshacer de protocolos de conservación ambiental, protección de fauna y flora y contaminación. Si “Digger” es hasta cierto punto caricaturesca, es porque personajes reales como Donald Trump, Elon Musk o Javier Milei son caricaturas andantes (o al menos son percibidos así).
Pero “Digger” también se siente caricaturesca porque nos presenta una obra dentro de una película, y es ahí donde tengo algunos problemas. El reparto del filme es envidiable, pero no todos tienen personajes igual de interesantes. Cruise, quien por fin se ha alejado del mundo del espionaje, las explosiones y los aviones de guerra para entregarnos algo más arriesgado, tiene la doble tarea de interpretar a Digger Rockwell y al actor de la obra. Como el primero, da una interpretación grandilocuente, cubierto de maquillaje y prótesis de viejo, más interesado en su gato de 28 años (¡!) que en la población de la Tierra. Y como el segundo, intenta desarrollar a un ser humano más creíble que, entre la preocupación por su hija y las dudas que tiene respecto a la obra y la dirección de Hannah, parece estar pasando por toda una crisis durante los últimos ensayos de la producción.
Es una actuación vistosa, entonces, muy diferente a lo que ha estado haciendo en los últimos veinte años, que ayuda a que el espectador se olvide de Tom Cruise La Estrella (o de Tom Cruise El Cienciólogo). No obstante, quien se roba el show es Riz Ahmed, a quien prácticamente solo vemos como Ganesh, el personaje de la obra. Él es la figura de la razón; un científico de poco carácter que tiene que lidiar con presidentes enfermos, multimillonarios despiadados, militares violentos y, en general, gente estúpida y agresiva con mucho poder. Es una actuación que oscila entre lo apropiadamente caricaturesco y lo sorprendentemente realista, y que resulta tremendamente entretenida.

El reparto secundario está lleno de figuras reconocidas; sin embargo (y aquí comienzan los problemas antes mencionados), quien me decepcionó fue el gran John Goodman. Entiendo que Iñárritu quiere presentar a su Compson como una burla extrema de Trump, pero incluso teniendo eso en cuenta, Goodman exagera como si no hubiera un mañana, haciendo muecas a la cámara, gritando, hablando de cómo tiene “cáncer del ano” y en general actuando como un payaso. Queda claro que a Iñárritu no le simpatiza Trump (felizmente), pero lo que hace Goodman acá, lamentablemente, resulta irritante.
Y del resto, destacan Sandra Huller como Emma, la media hermana de Digger; Emma D’Arcy como Lina, la asistente del mismo; la ya mencionada Sophie Wilde como Hannah, la directora de la obra; y el siempre excelente Jessie Plemmons como Kenny, el sobrino de Digger en la vida real. Además, hay todo un grupo de actores de reparto con roles pequeños pero importantes, dando la sensación de que Iñárritu quiso pasarle la voz a todos sus intérpretes favoritos. Están Robert John Burke como Fitzgerald, un coronel obsesionado con bombardearlo todo; Michael Sthulbarg como el cobarde vicepresidente; y Burn Gorman (de “Titanes del Pacífico”) como Amos y Corey “Mr Daniels” Johnson (uno de mis actores secundarios favoritos) como Jacobs, dos asesores del presidente.

Para “Digger”, Iñárritu ha decidido trabajar nuevamente con el director de fotografía Emmanuel “Chivo” Lubezki, y los resultados son previsiblemente espectaculares. Filmada en formato Vistavision, “Digger” es una película de estética increíble y propuestas específicas. Las escenas que representan la obra de teatro son presentadas en formato 4:3, haciendo un buen uso de lentes angulares y planos contrapicados para mostrar los rostros de los personajes como formas gigantes y redondas, haciendo énfasis en el carácter fátuo de esa historia en particular. Mientras que las escenas del “mundo real” son presentadas en un formato más rectangular, con una colorización más saturada, de sombras más marcadas, que contrasta muy bien con los grises y la desaturación general de las escenas de la obra. Mucho se le puede criticar a “Digger”, pero entre su excelente uso del color, blocking impecable y recursos teatrales interesantes, mucho no se puede criticar de su apartado visual.
Como varias de las películas previas de Iñárritu, “Digger” está dividiendo, y habiéndola visto ya, no resulta difícil entender por qué. Se trata de una sátira que no critica tanto, y que lo deja a uno impactado por lo que ha visto, pero a la vez, con ganas de más. Cruise está muy bien, Riz Ahmed está espectacular y John Goodman decepciona; Chivo Lubezki nos presenta una propuesta visual atractiva que combina muy bien con la visión pesimista que Iñárritu tiene del futuro cercano, y el guion, por momentos enredado y en varios otros de visión clara y mucho humor negro, deja bien en claro quiénes son las personas (líderes políticos, CEOs multimillonarios, jefes militares) que están acabando con nuestro planeta. “Digger” es muchísimas cosas, y aunque no se trata de una película impecable, el balance general es positivo. Y nuevamente: no es nada de lo que se podrían haber imaginado al ver los tráilers.
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