La primera “Vértigo” (y no me refiero al clásico de Hitchcock, lamentablemente) no fue un éxito en el cine, pero sí uno que resurgió de entre las cenizas en el streaming. Eso, junto con su modesto presupuesto, hizo que el desarrollo de una secuela fuera inevitable. Y por eso nos encontramos ahora frente a “Vértigo 2: Punto Muerto”, una secuela que intenta justificar su propia existencia de varias maneras. Después de todo, su predecesora se sentía, más bien, como una historia contenida; como el tipo de filme que no necesitaría de una secuela, especialmente por cómo termina y lo que sucede con sus personajes principales.
Luego de un prólogo con un par de personajes tailandeses y un montaje donde streamers e influencers hablan sobre cómo se viralizaron los eventos del primer filme, nos encontramos con Jax Hunter (la británica Harriet Slater, de “Tarot”, utilizando un acento estadounidense muy bueno) ordenando las cosas de su finada hermana mayor, Shiloh (Virginia Gardner), coprotagonista de la primera cinta. La chica es el total opuesto a su hermana: poco interesada en la aventura y el riesgo y hasta algo miedosa, lo cual se ve explícitamente en una serie de flashbacks donde Shiloh la convence de tirarse de un paracaídas con ella.

Las cosas se tornan más complicadas, sin embargo, cuando la visita Luce (Arsema Thomas, de “Queen Charlotte”), quien dice ser amiga de su hermana, y la termina convenciendo de ir al Codo del Diablo: una montaña en Tailandia conocida por ser parte de la ruta de tablones de madera más peligrosa del mundo (esto no existe en la vida real, pero se parece bastante a una ruta real en China). Resulta, pues, que Jax quiere vencer sus miedos y honrar a su hermana. Al llegar ahí, obtienen la ayuda de Jon (Tom Brittney, de “Greyhound”), quien se convierte en su guía. Pero como se deben imaginar, una vez que comienzan a escalar la montaña y a caminar por la ruta a más de dos mil metros sobre el nivel del mar, las cosas comienzan a salir terriblemente mal.
El mayor reto que el guion de Jonathan Frank y Scott Mann tenía era convencer al público de por qué los personajes terminarían haciendo lo que hacen, y es ahí donde el filme comienza a flaquear. Jax es caracterizada como una chica tímida y con muchos miedos, y sin embargo es convencida muy rápidamente por alguien que acaba de conocer de ir a Tailandia a escalar una montaña enorme. Y una vez que llegan ahí, resulta muy fácil encontrar a alguien que las lleve por una ruta ilegal. Sí, hay momentos en los que comienza a dudarla, pero como alguien que no disfruta de la adrenalina y mucho menos de rutas de escalada, no podía dejar de pensar que Jax le estaba diciendo que sí a todo sin mayores problemas.
De hecho, es en el apartado narrativo en general donde “Vértigo 2: Punto Muerto” no convence. Ambas chicas toman decisiones bastante tontas a lo largo de la película, y cierto giro narrativo hacia el final resulta tanto previsible como inverosímil, especialmente considerando que se lleva a cabo en un momento en el que los personajes simplemente deberían estar pensando en sobrevivir. Pero lo más grave, nuevamente, es que el filme nunca llega a encontrar una buena justificación para poner a Jax y Luce en una situación tan específicamente peligrosa. Sus motivaciones se sienten nebulosas, lo cual hace que no funcionen muy bien como personajes.

Sin embargo, tanto Slater como Thomas hacen todo lo que pueden para que sus personajes, al menos, resulten simpáticos. La primera construye a Jax como una chica vulnerable cuyo arco de personaje consiste en agarrar valor y vencer sus miedos, motivándose a sí misma a seguir adelante. Y la segunda interpreta a Luce como una chica que tiene poco que perder y que se comporta de forma consistentemente optimista, por más que claramente esté escondiendo algo. Ninguna tiene caracterizaciones o diálogos particularmente complejos, pero igual logran destacar gracias a lo mucho que se comprometen con sus personajes.
La dirección de los Hermanos Spierig (“Predestination”, “Jigsaw”) es cumplidora. Si la película funciona por momentos, es porque logran extraerle toda la tensión y el suspenso posible a las situaciones en las que están metidas las chicas. Resaltan dos escenas en particular: una en la que Luce tiene que saltar de palo en palo en medio de la montaña para agarrar una mochila, y otra en la que tanto las chicas como Jon tienen que cruzar el puente más endeble, gastado y oxidado de la historia. Visualmente, sin embargo, “Vértigo 2: Punto Muerto” es un poco inconsistente. Hay secuencias que lucen muy bien y que nos convencen de que los actores están, efectivamente, escalando una montaña en Tailandia, y hay otras donde el fondo parece ser un JPG.

Mención aparte para el tema controvertido del momento: la IA generativa. Al ver la película, hubo un par de planos que me resultaron extraños, ya que contaban con una textura y estilo de imagen que se me hacían más parecidos a los de la IA que a los de imágenes generadas por VFX. No obstante, de un tiempo a esta parte he estado un poco paranoico con el tema, por lo que decidí que la única forma de confirmarlo era quedarme viendo los créditos finales. Y efectivamente, los créditos de “Vértigo 2: Punto Muerto” incluyen un equipo de unas cinco personas dedicadas a la IA generativa. Lo peor no es que la hayan usado (ugh), sino también que la usaron innecesariamente para planos que pudieron haber sido resueltos con herramientas convencionales y de mayor calidad (que no tendrían por qué ser caras). Harto estoy, la verdad, de que nos quieran meter la IA generativa hasta en la sopa.
En fin. Fuera de esto último, “Vértigo 2: Punto Muerto” no es más que un thriller cumplidor que nos ofrece unas cuantas secuencias de tensión, así como actuaciones centrales que prácticamente cargan con la producción entera sobre sus hombros. Lamentablemente, entre el uso de la IA generativa, efectos visuales inconsistentes y una trama que nunca llega a justificar su propia existencia, “Vértigo 2: Punto Muerto” no termina sintiéndose como una secuela particularmente exitosa. Está bien para pasar el rato, y ciertamente los hará sudar de cuando en cuando, pero tampoco es que se trate del mejor exponente del género que puedan ver. A ver qué hace con la ya anunciada tercera parte.
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