Noche sin paz

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“Duro de matar” con Papá Noel. Es un concepto sencillo; es un concepto vendible, y es un concepto que ha sido muy bien explotado en “Noche sin paz”. Lo cual no quiere decir, por supuesto, que la película sea para todo el mundo. Todo lo contrario. Lo que tenemos acá es una cinta que combina sentimentalismo bastante cursi, con violencia extrema, llena de golpes, balaceras, imputaciones, sangre y hasta decapitaciones. Nada que, en teoría, respire el espíritu navideño, precisamente, excepto que… bueno, muchos de esos actos de violencia son cometidos por el mismísimo Papá Noel. Santa Claus. San Nicolás. Y no un personaje disfrazado de Papá Noel. El protagonista de “Noche sin paz” es, se supone, el verdadero Santa Claus, lo cual no hace más que mejorar la experiencia de ver el filme, por supuesto.

David Harbour interpreta a aquella figura mítica de la Navidad como un hombre alcohólico, cínico,  y harto de las festividades. Ha estado repartiendo regalos por más de mil años, y ahora que los niños no piensan más que en videojuegos y en dinero, ha perdido cualquier cariño que haya podido tener por su trabajo. Es con esa actitud, de hecho, que llega en Nochebuena a la mansión de los Lightstone, liderada por la multimillonaria Gertrude (Beverly D’Angelo). Lo que tenemos acá es un grupo de personajes que, en general, se odian entre ellos, pero que utilizan la Navidad para fingir cariño, y si es posible, conseguir algo para sí mismos.

Tenemos a Alva (Edi Patterson), la hija de Gertrude, que ha llegado con su pareja, la estrella de acción Morgan (Cam Gigandet), y su hijo, el influencer Bert (Alexander Elliot). Y tenemos al coprotagonista de la película, el inocentón Jason (Alex Hassell), quien ha llegado con su ex esposa, Linda (Alexis Louder), y más importante, su adorable hija Trudy (Leah Brady). Todo parece estar saliendo relativamente bien con la reunión navideña… hasta que la mansión es invadida por un grupo de criminales liderados por Scrooge (John Leguizamo), que están en busca de la fortuna de Gertrude. Es así que el buen Santa Claus termina involucrándose en el conflicto, empecinado en salvar a los rehenes, pero más importante, a la pequeña Trudy.

Por más de que se trate de una película violenta y sangrienta, “Noche sin paz” maneja un espíritu navideño sorprendentemente palpable. El incluir personajes cínicos y egoístas en el centro de la acción es una gran decisión. De hecho, le permite a la película hacer un poco de comentario en relación al espíritu de la Navidad, poniendo en contraposición al angurriento de Morgan y al superficial de Bert, con Jason, Linda y Trudy, quienes sí parecen quererse como familia. Es una película centrada, pues, en personajes que en algunos casos solo piensan en dinero y en poder, y que tienen que ir aprendiendo a lo largo de la historia a querer a su familia. La diferencia, claro está, es que estás lecciones son aprendidas de manera algo más agresivas que en la película navideña promedio.

Evidentemente, lo más atractivo de “Noche sin paz” está en el personaje central: un Papá Noel violento y cínico, que ya no parece creer mucho en la Navidad. La novedad de verlo patear traseros, felizmente, nunca llega a esfumarse, y hasta disfruté de la historia de trasfondo que le dieron al personaje (solo basta con decir que su agresividad y sus habilidades con el martillo son muy bien explicadas por el guion). David Harbour, además, hace un excelente trabajo con el personaje, haciendo que esta versión de Papá Noel resulta muy increíble en este mundo algo oscuro y deprimente, en donde solo personajes como el de Trudy logran brillar entre tanto cinismo y materialismo. Es ella, de hecho, quien logra desarrollar una fuerte conexión con Santa, incitándolo a cambiar y a creer nuevamente en la magia de la Navidad.

Lo cual resulta, por supuesto, en algunos momentos inesperadamente sentimentales. No todos funcionan, pero al menos logran inyectarle algo de optimismo a una película potencialmente desagradable. Y felizmente, la relación entre Jason y Linda, y entre el mismo personaje y su hija, están suficientemente bien desarrolladas, como para que uno quiera que dichos personajes sobrevivan tan perturbadora noche (a diferencia de algunos de los secundarios). Puede que James, por ejemplo, haya crecido en un hogar totalmente hostil, y puede que cometa errores a lo largo del filme, pero uno no puede evitar sentir que sí es una persona buena, que quiere mucho a Trudy, y que desea arreglar su relación con Linda. Ese centro emocional, aunque algo cursi, contrasta perfectamente con los demás aspectos de la historia.

¿Qué aspectos? Pues la violencia y la sangre y las tripas. Como se dijo líneas arriba: “Noche sin paz” es como un “Duro de matar” con Papá Noel, pero incluso más violenta y perturbadora que aquel clásico de Navidad. Las secuencias de combate y disparos están muy bien coreografiadas y dirigidas con claridad, y tanto el guion como Harbour hacen un buen trabajo haciendo que, al menos al inicio, Santa se sienta como un personaje vulnerable e imperfecto. De hecho, nuestro protagonista termina bastante malherido, lo cual hace que el clímax de la historia sea más satisfactorio (y se justifique la carnicería que termina ocurriendo). Curiosamente, este Papá Noel no es un superhéroe invulnerable, y eso hace que la acción sea interesante y tensa.

Fundamentalmente, “Noche sin paz” es una película que respira un espíritu navideño. Es una cinta que trata sobre la fe en la Navidad y en los seres queridos, y que enfrenta a personajes algo hastiados con enemigos terribles que simplemente no creen en la Navidad. Lo diferente acá está en el género que el director Tommy Wirkola ha decidido usar para transmitir estos temas: el thriller de acción, agresivo y crudo y deliciosamente sangriento. Es eso lo que le otorga personalidad a “Noche sin paz”, y son las actuaciones —especialmente la de Harbour— lo que la convierten en una experiencia sádica, sentimental, y entretenida. Puede que no sea una cinta para todo el mundo —y que su naturaleza trashy y grandes cambios de tono prevengan que sea completamente satisfactoria—, pero la pasé realmente bien con “Noche sin paz”. Jo, jo JO.

Avance oficial:

70%
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