Dirigida y escrita por Natalie Erika James, la australiana “Insaciable” es una cinta de terror poco tradicional, más enfocada en el desarrollo gradual del suspenso y en la construcción de una protagonista con la que vale la pena empatizar que en presentar ruidos fuertes o imágenes perturbadoras repentinas. Utilizando su concepto central como metáfora de la dismorfia corporal, la influencia de figuras en redes respecto a la percepción corporal propia y la utilización de soluciones rápidas recientes como el Ozempic, “Insaciable” funciona como historia moralizante y como una experiencia consistentemente enervante y en general interesante.
“Insaciable” se lleva a cabo en Melbourne y tiene como protagonista a la joven Hana (una excelente Midori Francis, de “La vida sexual de las universitarias”), una estudiante de medicina que, a pesar de tener una mejor amiga (Josie, interpretada por Danielle Macdonald) y una buena vida social, siempre está insatisfecha con su cuerpo. De hecho, es algo que afecta su autoestima, tanto así que no tiene pareja, y con las justas se atreve a hablarle a la chica que le gusta, la entrenadora de gimnasio Alanya (Madeleine Madden).

Un día, sin embargo, se atreve a meterse en un programa de reducción de peso de esta última, que incluye varias sesiones de ejercicios y una dieta especial. No obstante, Hana no logra cambiar sus costumbres alimenticias, por lo que, luego de encontrarse con una vieja amiga llamada Melissa (Annie Shapero), decide tomar su consejo: consumir una misteriosa pastilla que, al parecer, puede hacer que cualquiera baje de peso. Pero al ser este tratamiento muy caro, Hana más bien analiza el contenido de la cápsula, como para poder replicarla, y descubre algo: está hecha, principalmente, de cenizas humanas.
Es así que, sintiéndose desesperada, nuestra protagonista se aprovecha del cadáver en el que está trabajando junto a sus compañeros de universidad, y le va cortando diferentes partes para luego quemarlas y poder consumir sus cenizas en forma de cápsula. Y contra todo pronóstico, el plan funciona: Hana empieza a bajar de peso de forma acelerada, lo cual la deja feliz, pero también preocupa tanto a Alanya como a Josie. Pero lo peor es que la chica comienza a ver el espíritu del cadáver del que se está aprovechando, apodado, con cierta crueldad, como La Gorda Bertha, en todo tipo de reflejos. Al parecer, todo lo que quiere Bertha es que Hana siga comiendo; y mientras más come la chica, más baja de peso, lo cual puede traer consigo graves consecuencias.
Simbólicamente hablando, “Insaciable” resulta fascinante. Considerando que vivimos en una sociedad que pone la cultura de la autoaceptación en contraposición con consejos frecuentemente tóxicos sobre el peso (principalmente de las mujeres), y que, al parecer y gracias al Ozempic, Hollywood ha traído de vuelta el heroin chic, algo como “Insaciable” se siente más que relevante. Lo que tenemos acá es una historia sobre las consecuencias que puede traer consigo el obsesionarse con el peso; el creer que bajar de peso puede resolver todos los problemas emocionales de uno, y la dependencia de soluciones rápidas que poco o nada ayudan a solucionar problemas reales.

En ese sentido, Hana termina siendo una protagonista muy interesante. Es una chica claramente inteligente, pero que carga con los traumas de su pasado y su familia, especialmente de sus padres. Por un lado, su padre, Travis (Robert Taylor, de “Matrix”), es alguien con un sobrepeso tan exagerado que depende de otros para subsistir, y por otro lado, su madre, Kimie (Showko Showfukutei), trata de compensar las deficiencias de su pareja sobreprotegiendo a su hija y obsesionándose con el orden y la limpieza. Esta vida familiar, no carente de amor pero ciertamente disfuncional, ayuda a explicar la dismorfia corporal de Hana, así como el que reaccione a la tensión y la ansiedad comiendo como si no hubiese un mañana.
Ahora bien, siendo este un thriller sobrenatural, muy aparte de la construcción de Hana, tenemos el rol de Bertha, quien felizmente complementa (casi) a la perfección a nuestra protagonista. Ella simboliza el peso con el que Hana carga; el vacío que ha intentado llenar por años con comida, aquel vacío que la consume y que eventualmente (y gracias a sus pastillas) la deja más delgada, sí, pero sintiéndose cada vez peor. La imagen de una Bertha inflamada y prácticamente inflada no es un insulto a la gente con sobrepeso, sino más bien una representación de la deshumanización de alguien que, según nos enteramos después, en vida fue una persona gentil, siempre enfocada en ayudar a los demás. Hana la ve como un ente glotón e inmenso, cuando en realidad fue un ser humano complejo y aparentemente amable.

Eso sí, no esperen que “Insaciable” sea una película tradicional de terror, porque no lo es. Hay sus buenos jump scares y secuencias memorables de suspenso, pero James prefiere derivar el horror de los momentos más importantes para la historia y para Hana, y no de forma artificial, forzada o previsible. Ahora, “Insaciable” puede ser por momentos algo repetitiva, especialmente cuando comienza a abusar de las escenas de atracones (con desagradables planos macro de Hana comiendo y tragando) y del gore (especialmente con el cadáver de Bertha), pero no es nada que llegue a arruinar la experiencia. De hecho, el filme cuenta con escenas destacables, como la de la primera aparición del ente o la del interior del conducto de basura, donde el rostro de Bertha se confunde entre las bolsas de plástico.
Ahora, si “Insaciable” funciona, es gracias en gran parte a Midori Francis. Siguiéndole los pasos a Naomi Scott en “Sonríe 2” y a Inde Navarrete en “Obsesión”, la australiana actriz nos entrega acá una interpretación compleja y convincente, logrando construir a Hana como una figura muy humana. No es una chica de malas intenciones, sino más bien alguien con graves problemas que, lamentablemente, decide tomar el camino fácil y termina pagando las consecuencias. Francis hace mucho con sus expresiones faciales, haciendo que resulte fácil empatizar con ella. Por su parte, tanto la Josie de Danielle Macdonald (leal, de carácter fuerte) como la Alanya de Madeleine Madden (gentil, sensual, de buenas intenciones) cumplen bien sus roles en la historia.
“Insaciable” me sorprendió gratamente. Esperaba ver un filme tipo body horror asqueroso e intenso, influenciado por algo como “La sustancia”, pero felizmente, James ha logrado entregarnos algo distinto. Lo que tenemos acá, más bien, es un thriller sobrenatural que, sí, nos dice mucho sobre los peligros de tratamientos veloces de pérdida de peso, pero que al construir tan bien a su protagonista, también logra funcionar tanto a nivel emocional como narrativo. Sí, por momentos es repetitiva, y bueno, el final (de hecho, la última escena) me dejó más apenado y confundido que otra cosa, pero nada de aquello llega a arruinar la experiencia en general. Denle una oportunidad a “Insaciable”; debería, al menos, dejar saciados a los fanáticos acérrimos del suspenso y el horror.
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